baloncesto mundial femenino

Un bronce de mucho mérito

  • España se impone a Bélgica en el partido por el tercer puesto con una gran Xargay

  • Sexta medalla para las de Mondelo en los últimos seis años

La reina Letizia posa en el vestuario junto a la selección española tras la conquista del bronce en el Mundial. La reina Letizia posa en el vestuario junto a la selección española tras la conquista del bronce en el Mundial.

La reina Letizia posa en el vestuario junto a la selección española tras la conquista del bronce en el Mundial. / francisco gómez / efe

La selección española, con la roteña Bea Sánchez entre la docena de jugadoras, consiguió en Tenerife, la medalla de bronce del Mundial de baloncesto femenino al vencer a la de Bélgica por 67-60 en otro choque lleno de fuerza, coraje y trabajo en equipo. Con este bronce, mucho más meritorio que en otras ocasiones por los múltiples problemas en forma de lesiones y bajas formas que ha tenido que soportar el plantel, el combinado nacional consigue su sexta medalla internacional en seis años consecutivos (oro en los Europeos de 2013 y 2017, plata en el Mundial de 2014, plata en los Juegos de 2016, bronce en el Europeo de 2015 y ahora bronce en el Mundial de 2018).

La selección volvió a tener un mal inicio de partido, con desajustes defensivos y poco acierto en ataque, así que cuando se quiso dar cuenta el marcador reflejaba un 3-10. El seleccionador Lucas Mondelo paró el partido para recordar las líneas maestras de su plan de partido. Y también para que las jugadoras se olvidaran del resultado del pasado martes en la primera fase, cuando se perdió ante las belgas por 72-63.

Dos canastas seguidas de Alba Torrens fueron el pistoletazo de salida para que el juego fuera estabilizándose, también por el ajuste defensivo, y sendos triples de Cristina Ouviña (12-15) y Ndour (15-15) finalizaron la remontada para llegar con empate al final del primer cuarto.

La primera jugada del segundo acto sirvió para que España alcanzara su primera ventaja en el partido: 17-15 para pasar a un periodo del partido en el que se sucedieron los empates y las buenas y malas acciones por parte de los dos conjuntos. Frenado el poder anotador de Kim Mestdagh y Meesseman, Bélgica comenzó a acusar esta circunstancia, al tiempo que España, poco a poco pero sin pausa, comenzó a dominar el marcador tras un triples de Marta Xargay en una jugada de raza en la que hubo hasta tres segundas opciones. Al descanso se llegó con un 32-27, con dominio de los rebotes por 21-15 y sólo seis pérdidas de balón en las jugadoras de Mondelo.

Tras el descanso el equipo español siguió maniatando a Bélgica, que privada de su velocidad de desplazamiento del balón bajó mucho en su efectividad.

Mondelo hizo rotaciones más cortas habida cuenta del esfuerzo físico que exigió a las jugadoras y mediado el tercer acto España tuvo 10 puntos de ventaja: 46-36.

Cualquier intento de reacción belga fue cortado de inmediato como cuando Ouviña clavó un triple para el 49-40. Y Torrens la amplió poco después con dos tiros libres, para llegar al final del tercer cuarto con un esperanzador 55-43. En el inicio del último cuarto, el de la verdad, la selección pasó por un mal momento. Bélgica salió a quemar sus naves y se acercó más que peligrosamente en el marcador 55-54 tras un parcial de 0-11 demoledor. Laura Gil rompió esa travesía del desierto con un tiro a media distancia que dio vida al equipo. Después, un triple de Torrens (60-54), nada más entrar en los últimos cinco minutos del partido, fue vital para rearmar moralmente al equipo.

El 60-58 prometió intriga, más lucha y más adrenalina. Entonces apareció Nicholls para anotar de media distancia el 62-58 y el 64-58 con algo más de minuto y medio por delante. España controló la situación y un robo de Laia Palau finalizado con un triplazo de Xargay a falta de 38 segundos (67-60) abrió de par en par el merecido podio para una selección que una vez más respondió a las ilusiones despertadas.

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