Tercera División Pablo Molina, pura raza en el Barbadillo

  • El defensor del Arcos se enfrentó por primera vez al Cádiz B desde que salió del filial

  • "Tuve un sentimiento de cierta pena, pero soy profesional y quería ganar"

Pablo Molina alza la cabeza mientras controla el esférico en un encuentro de la presente temporada. Pablo Molina alza la cabeza mientras controla el esférico en un encuentro de la presente temporada.

Pablo Molina alza la cabeza mientras controla el esférico en un encuentro de la presente temporada. / Arcos CF

Muchas miradas el pasado domingo apuntaban a Pablo Molina, con motivo del partido Cádiz B-Arcos. El defensor gaditano milita en el conjunto arcense y le tocaba, por primera vez, enfrentarse al equipo del que salió en el verano de 2016 y en cuya cantera dejó una profunda huella a lo largo de ocho años. Molina, corazón amarillo y alma cadista, pone de manifiesto sus valores y su profesionalidad por encima de todo. Seguidor del Cádiz hasta la médula pero defensor de los intereses del Arcos como profesional de este equipo. Así es Molina, pura raza en el Antonio Barbadillo.

El lateral zurdo ha atendido hoy la llamada de Diario de Cádiz y ha expuesto sus sensaciones después de haber tenido enfrente al Cádiz B. "Era la primera vez y es algo que tuve presente toda la semana. Era enfrentarme a esa camiseta que significa tanto... Tuve un sentimiento de cierta pena, aunque cuando compites no hay equipos ni sentimientos. Quería ganar y fue una lástima no lograrlo", ha advertido Pablo Molina, quien profundizando algo más en lo sucedido sobre el césped del campo 4 de El Rosal ha dicho que "son partidos que se deciden por pequeños detalles y el filial tuvo el punto de fortuna que nos faltó a nosotros".

El defensor gaditano firmó una gran actuación en el derbi, destacando en el Arcos como central zurdo, posición a la que se ha adaptado a la perfección. En el césped, vivió momentos tensos con Seth Vega y otros entrañables con ex compañeros. "Son lances del juego", dice de su roce con el ariete cadista, "el fútbol no tiene memoria y es un día a día". "Al final, saludé a todos y sentí el cariño de la gente que me quiere. Fueron ocho años en esa cantera".

De la convocatoria del pasado domingo del filial amarillo, Pablo coincidió en el Cádiz B con Sergio, Duarte, Moi y Javi Pérez, pero conoce a la mayoría. Pero su presente es el Arcos. "Estoy muy feliz en este proyecto. He bajado un escalón en cuanto a categoría -el jugador procede del Villanovense, de Segunda B- y por eso me exijo más. Estoy feliz y por causa del destino ahora juego de central, y lo cierto es que estoy muy cómodo", explicaba antes de añadir que "mis compañeros valen oro porque formamos una familia, y el cuerpo técnico es genial". "Es un equipo humilde cuyo objetivo nos lo vamos a marcar nosotros mismos. Aquí si ganas dos partidos te metes arriba, y si pierdes dos te lleva a tener líos por abajo".

El lateral izquierdo arcense ve al Cádiz B con opciones de volver a pelear la zona de play-off. "Me parece un buen equipo y es candidato a defender el primer puesto. Poca gente daba algo por ellos tras la marcha de Manu Vallejo, pero el equipo se ha puesto el mono de trabajo y si es capaz de meterse entre os cuatro primeros será difícil sacarle de ahí", ha aventurado en la entrevista a este periódico.

Para acabar, el primer equipo cadista y su ex compañero y amigo Manu Vallejo. "En mucho tiempo es la temporada que más feliz estoy. Veo a Manu Vallejo y entre todos los que no hemos podido llegar le empujamos para que triunfe. Lo que está haciendo no es casualidad porque detrás hay muchas horas de trabajo, de esfuerzo y sacrificio en El Rosal. Manu Vallejo representa mucho", ha argumentado Pablo Molina, a buen seguro el más cadista de los muchos ex amarillos del Arcos.

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