Duelo precioso por la corona

España y Dinamarca, única invicta del torneo, buscan suceder a Francia en la cima mundial

Víctor Tomás, Albert Rocas, Valero Rivera, Alberto Entrerríos y Viran Morros, en la comparecencia de ayer.
Víctor Tomás, Albert Rocas, Valero Rivera, Alberto Entrerríos y Viran Morros, en la comparecencia de ayer.
Efe Barcelona

27 de enero 2013 - 05:02

La anfitriona España y la poderosa Dinamarca buscarán hoy (17:15) suceder a Francia en el trono del balonmano mundial, en una final de altura en la que el sueño de los nórdicos de alzar su primer oro deberá hacer frente a la fuerza colectiva de los hispanos, aupados por el apoyo de la afición. Descarrilada Francia en cuartos, y Croacia en semifinales, la final enfrentará a dos de los otros favoritos desde el inicio.

España llega tras tumbar a Eslovenia en semifinales (26-22), mientras que Dinamarca hizo lo mismo ante Croacia (30-24), aunque en su caso acude como la única invicta del torneo. Pero la condición de anfitriona espolea a una España que ha encontrado el equilibrio óptimo entre madurez y juventud. Sólo Albert Rocas y Alberto Entrerríos siguen del grupo que logró en 2005, en Túnez, el único cetro mundial de la historia del balonmano español.

El primer Mundial organizado por España tendrá su culminación en el Palau Sant Jordi de Barcelona, el mítico pabellón construido para los Juegos de 1992. Precisamente, la espina de otros Juegos, en este caso los de Londres, es la que se pretenden quitar los chicos de Valero Rivera. Tras caer en verano en cuartos ante Francia, España quiere auparse ahora a la cima de un Mundial. En 2011 saboreó las puertas de la final y tuvo que conformarse con el bronce.

"Tenemos que centrarnos en lo que hemos hecho bien hasta ahora", opina el extremo Víctor Tomás. "Ser el equipo local, en este sentido, es un punto a favor. Pero Dinamarca es la campeona de Europa, hace muchas cosas bien y debemos vigilar su lanzamiento exterior, sus extremos y no hacer penaltis. Estará muy igualado". Con el lateral zurdo del PSG Mikkel Hansen a la cabeza -mejor jugador del mundo en 2011 y segundo en 2012-, los daneses no quieren que se les vuelva a escapar un oro que aún no luce en sus vitrinas, como ocurriera precisamente en 2011 ante la legendaria Francia.

Hoy, de nuevo, con el cañón de Hansen, la electricidad de sus letales extremos Hans Lindberg y Anders Eggert, y la fiabilidad de Niklas Landin bajo palos, Dinamarca pretende alcanzar por fin su sueño dorado que tanto se le hace de rogar.

"He deseado esta final ante España desde hace mucho tiempo. Queremos ese oro, pero será difícil, porque ellos están jugando muy bien", reconoce el pivote Jesper Noddesbo, que milita en las filas del Barcelona.

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