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Anduva, cinco años después

  • El equipo amarillo vuelve al escenario en el que cayó de manera dramática frente al Mirandés en la fase de ascenso del curso 2010/11 tras un mal arbitraje, errores propios y nula fortuna

El feliz regreso del Cádiz a Segunda División conlleva enfrentamientos con equipos a los que no hace mucho se encontró en la categoría de bronce y con los que perdió batallas a vida o muerte: Mirandés, Lugo, Oviedo... Rivales que subieron a costa de un conjunto amarillo que acumuló espinas clavadas en sus entrañas en el duro y casi interminable tránsito por una travesía nada acorde con su trayectoria. Son historias del pasado reciente que se reactivan en la memoria colectiva del cadismo cuando toca medirse a un ellos. No se trata de ajustar cuentas deportivas porque nada tienen que ver aquellos combates con los compromisos ligueros del presente. No cabe la palabra venganza, aunque sí quizás es hora ajustar cuentas con el pasado. Hubiese ganado o perdido esas luchas cuerpo a cuerpo, los puntos que se cuecen en la actualidad importan ahora más allá de lo sucedido tiempo atrás.

El primero de esos contendientes que se cruza en el camino es la escuadra de Miranda de Ebro, un adversario de sobra conocido merced a aquella eliminatoria de la fase de ascenso perdida de manera increíble por los gaditanos en la temporada 2010/11.

El Cádiz vuelve a Anduva, escenario de unos de los episodios más tristes de la trayectoria más cercana de la entidad. Era el primer cruce del play-off, al que los amarillos habían accedido como cuartos y los burgaleses, como segundos. En el choque de ida, disputado en el Ramón de Carranza, los hombres entrenados entonces por Jose González ganaron por un esperanzador 2-0 -goles de Cifuentes y Antonio Moreno- con el que ponían un pie en la siguiente ronda.

Quedaba la cita de vuelta en una olla presión llamada Anduva. El vetusto campo del Mirandés, lleno hasta la bandera -incluida una numerosa presencia de seguidores cadistas-, acogió un duelo que empezó a torcerse pronto, cuando el colegiado cántabro Rafael Ruiz Bada anuló de manera inexplicable un gol anotado de cabeza por Juanse en el ecuador de la primera parte, con el marcador con empate a cero. Nunca se supo por qué el árbitro no dio validez a ese tanto que hubiese puesto al Cádiz muy cerca de la segunda ronda. No hubo fuera de juego, tampoco falta. Un expediente X digno de estudio por parte de Iker Jiménez.

Para colmo, Alain adelantó a los locales con una diana justo antes del descanso. De nuevo Alain acertó mediada la segunda mitad para igualar la eliminatoria. El Cádiz lo tenía mal pero Pachón, en el minuto 81, ponía el 2-1 que parecía dar el pase al conjunto gaditano. Cuando mejor lo tenía el Cádiz, la mala suerte se cebó con el equipo, que recibió dos goles en los instantes finales que dieron al traste con la ilusión del ascenso. Baquero marcó en propia meta y en la prolongación un despeje de Raúl López rebotó en un compañero y la pelota cayó muerta para que Mújika fusilara a Álvaro Campos.

Una derrota dramática generada por un cóctel de arbitraje adverso, errores propios y fortuna esquiva. Fue el primero de los sucesivos palos que se llevó el Cádiz durante varias fases de ascenso hasta que por fin logró dar el salto de categoría. Ahora se vuelve a encontrar con el Mirandés pero en el fútbol profesional. El cuadro burgalés subió en la campaña 2011/12 y se ha consolidado en LaLiga 1|2|3. La escuadra amarilla pisa Anduva por segunda vez en su historia con la sana intención de sumar la primera victoria.

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