Costa Noroeste

Sanlúcar acoge la primera reunión presencial del Consejo de la Empresa Familiar de la CEC

  • El encuentro se ha celebrado en Bodegas Barbadillo con motivo de su bicentenario.

La presidenta del Consejo de la Empresa Familiar de la Confederación de Empresarios de Cádiz, Begoña Romero, durante su intervención en la reunión celebrada en Sanlúcar.

La presidenta del Consejo de la Empresa Familiar de la Confederación de Empresarios de Cádiz, Begoña Romero, durante su intervención en la reunión celebrada en Sanlúcar.

El Salón Don Benigno de Bodegas Barbadillo de Sanlúcar ha acogido este miércoles la primera reunión presencial del Consejo de la Empresa Familiar de la Confederación de Empresarios de la Provincia de Cádiz (CEC).

Dicha comisión de la patronal gaditana se constituyó en 2020, de manera que, dada la pandemia, hasta ahora únicamente había podido celebrar encuentros telemáticos. La firma vinatera sanluqueña, que conmemora este año su bicentenario, ha sido el lugar elegido para una reunión en la que ha ejercido de anfitrión el presidente de esta empresa familiar, Manuel Barbadillo.

Begoña Romero, presidenta del Consejo de la Empresa Familiar, abrió el encuentro, cuyo programa incluyó la intervenciones del abogado y consultor de empresas familiares Antonio López; la directora territorial de CaixaBank en Andalucía Occidental y Extremadura, María Jesús Catalá; y el vicepresidente de la CEC, José Andrés Santos; además del presidente de Bodegas Barbadillo.

Este consejo se creó teniendo en cuenta el elemento común que comparten la mayoría de las empresas que forman parte de la CEC, a saber, su carácter familiar, según explicó Romero a este medio aludiendo también a sus demandas comunes. “Hay mucha necesidad de saber, por ejemplo, qué hacer cuando llega el cambio generacional o cómo elaborar un protocolo familiar, que es un documento privado que firman todos los miembros de la familia y que recoge la normas por las que se rige ésta y la empresa en los sucesivos problemas que tienen que afrontar”, explicó.

La presidenta del Consejo de la Empresa Familiar destacó la conveniencia de que el protocolo se suscriba “cuando no haya problemas” para así garantizar su eficacia ante las cuestiones a las que tiene que dar respuesta, como el relevo generacional y la composición del consejo de administración de la entidad privada.

Romero comentó que esta clase de encuentros están concebidos para que, por un lado, un empresario cuente su propia experiencia en este ámbito; en este caso, el máximo responsable de Bodegas Barbadillo, una de las seis empresas familiares con más de un siglo que hay en Andalucía y que, efectivamente, está celebrando este año sus 200 años de historia. Por otro lado, el programa de cada reunión incluye la ponencia de un técnico sobre cuestiones específicas de interés para estas empresas; en esta ocasión, Antonio López, que habló sobre el protocolo familiar.

Barbadillo subrayó que esta bodega sanluqueña “siempre fue una empresa muy innovadora”, poniendo como ejemplo, entre otros muchos, el hecho de que en 1937 fue la primera de Andalucía “y casi de España” que empezó a embotellar. “Detrás de cada innovación siempre estaban los productos. Lo que hemos hecho nosotros ha sido ver la oportunidad de negocio. No hemos inventado nada”, comentó al respecto.

Esta firma vinatera que suma ya la sexta generación figura entre las diez empresas familiares más antiguas de España, cuatro de las cuales, por cierto, son bodegas andaluzas, una circunstancia que Barbadillo atribuyó a que “la forma de hacer vino en Andalucía es muy distinta a la del resto del mundo, por la crianza con sistema de criaderas o clases, que te ata mucho a la tierra”. “Nuestra fábrica es el vino”, apostilló.

En relación a la organización de la empresa, su presidente explicó que “está completamente profesionalizada”. De la familia sólo trabaja en la empresa María Eugenia Barbadillo, como secretaria de dirección. “No tenemos exactamente un protocolo familiar, pero tenemos normas tanto en los estatutos como en el consejo que cumplimos y, en principio, no hemos tenido problemas en la transmisión de la empresa. Nos llevamos bastante bien”, afirmó.

Por su parte, López manifestó que el protocolo familiar “es una herramienta que permite la continuidad de las familias empresarias, pero no entendido como documento, sino como proceso”. En este sentido, el abogado usó el símil del Camino de Santiago. “Uno primero organiza cómo va a hacerlo: andando o en bicicleta, por qué ruta, qué alojamientos va a elegir… Esto es lo que llamaríamos el plan estratégico de la familia. Luego estamos en el desarrollo de las etapas y el culmen sería cuando abrazamos al apóstol, pero nos quedaría lo más importante: las enseñanzas del camino, como los amigos que tenemos, los lugares que hemos visto, las ganas de volver otra vez y demás. Eso se correspondería con la implementación del documento”.

Para el consultor de empresas familiares, “lo que hay que tener en cuenta es que con esta herramienta se gestiona el amor de la familia y el dinero de la empresa, de manera que se trata de un proceso y no un mero documento que guardamos en un cajón”. En esta línea, resaltó que el protocolo familiar “debe ser siempre algo vivo” en una dinámica en la que “lo fundamental es la comunicación”.

En su intervención, la directora territorial de CaixaBank en Andalucía Occidental y Extremadura destacó el “apoyo claro” que presta esta entidad financiera “a la empresa en general, pero especialmente a la familiar, porque el 91% de las empresas en Andalucía son familiares y, por tanto, tenemos que estar ahí”. “No sólo como entidad financiera, sino yendo mucho más allá en acompañar al desarrollo, porque son la base de toda la riqueza de esta comunidad y en Cádiz todavía más”, añadió Catalá aludiendo a los servicios de asesoramiento que ofrece CaixaBank al tejido empresarial.

Entre los asistentes a la reunión se encontraba el presidente de la Asociación Andaluza de la Empresa Familiar, José Luis Martínez, que aplaudió la celebración de encuentros de esta índole como algo “muy positivo”, porque permite “analizar nuestra situación y proponer mejoras”. “Las empresas familiares tenemos una visión a largo plazo y siempre hemos sido muy prudentes a la hora de no repartir dividendos, sino de fortalecer nuestras empresas desde el punto de vista financiero. Lo único que demandamos es una cierta cobertura legal para crecer, que no se nos penalice por tener más de 50 empleados y mejoras para facilitar el relevo generacional”, apuntó.

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