El uso de uniformes militares
Cosas raras
Es evidente que la profesión de alguien puede ser motivo de orgullo. A mí me ocurre con el periodismo. Comprendio que quienes se dedican a la milicia lo hagan por tradición y por vocación y que sientan orgullo por servir a su país y a sus ciudadanos, como los funcionarios dedicados a la defensa nacional que son. Lo que no entiendo es que años después de haberse jubilado usen todavía uniformes (siempre de gala) con todo tipo de medallas. Es como si un exjuez usa la toga con la correspondiente cruz de San Raimundo de Peñafort , sus puñetas y su collar para ingresar en el Ateneo, un poner. Un exmilitar puede haber sido brillante en su profesión, haber tenido reconocimientos y estar orgulloso de ello. Lo que no entiendo es que se ponga uniforme de gala y condecoraciones para entrar en una institución privada como la Academia Hispanoamericana. Lo hizo días pasados Jaime Rocha, pero antes lo había hecho el diputado de Vox Rosety. Supongo que habrá algún tipo de normativa para el uso de los unifirmes que al fin y al cabo identificaban a empleados públicos en el ejercicio de sus funciones.
Eso por no hablar de que la Academia Hispanoamericana es un sitio tela de rancio.
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