Recomendaciones para cuando acabe el apocalipsis. Bélgica. FSM

10 de mayo 2020 - 11:08

Hay una película que se llama "Si hoy es martes esto es Bélgica" sobre los circuitos turísticos donde llevan a la gente como borregos, estabulados y con un tipo que levanta un paraguas o una señal para que nadie se pierda mientras enseñan el lugar a la carrera. Hay gustos para todos. Bélgica es un no país, dos comunidades, flamencos y valones, que viven de espaldas desde hace tiempo, que tienen a la casa real como únicos belgas auténticos, aunque ríanse ustedes de cualquier monarquí comparada con la belga que tienen en el Rey Leopoldo uno de los genocidas sanguinarios más crueles de la historia de la humanidad , perpetrando matanzas en el Congo para su enriquecimiento personal, el mundo miraba para otro lado. Bruselas es una ciudad anodina marcada por las instituciones europeas y los funionarios de la UE. El chocolate, los gofres y los mejillones puede que sean las únicas cosas belgas que merezcan la pena, junto con Hergé y Hercules Poirot, quizás. La Gran Place es un sitio interesante, el Manaken Pis es un mamarracho que se ha hecho famoso sin razón. El Atomium es otro símbolo de la ciudad moderna más o menos interesante, sin exagerar. Media España ha ido a Bruselas en un viaje pagado por el Parlamento, como le dijo una vez Miguel Arias a un grupo de periodistas gaditanos de excursión " no os preocupeis, pagan los alemanes". Una vez fueron dos amigos de Cádiz a ver jugar a la selección española un partido de la Eurocopa, hace 20 años. Tenían que ir a Amberes. Llegaron en avión a Bruselas, alquilaron un coche en la época en la que no había navegadores ni teléfonos inteligentes, tomaron la carretera y empezaron a dar vueltas, una vez y otra, pasaban por las mismas gasolineras, los mismos polígonos industriales, las mismas circunvalaciones. Se paraban a preguntar por Amberes y nadie sabía decirles, hasta que alguien que sabía algo de español les señalón Antwerpen:llevaban varias horas dando vueltas alrededor de la ciudad y no habían dado con ella porque no se sabían su nombre original. Otro día cuento quiénes fueron los protagonistas de la historia, un conocido hostelero de la ciudad y un reputado asesor fiscal. En realidad lo que merece la pena de Bélgica son Gante y Brujas, dos espléndidas ciudades medievales que por sí solas merecen la pena el viaje por su historia y por lo que conservan, imprescindibles para cualquier viajero por Europa. Algún intereés tienen Amberes, Lovaina y Namur.

stats