Pasarlas moradas. Por Fernando Santiago

03 de julio 2016 - 07:08

En su libro “Más que palabras” el académico Pedro Álvarez de Miranda analiza la expresión “pasarlas moradas”, también expresada como “pasar las moradas” .Viene a cuento por cómo lo están pasando en el partido morado y, de manera especial, sus representantes en la ciudad del pendón morado. Las pasan moradas. No comprenden muy bien dónde han ido a parar los 4.400 votos que han perdido en seis meses. Si en diciembre los buenos resultados de Podemos eran achacables ,según el alcalde, a su magnífica gestión, en junio no se pueden extrapolar los resultados aunque Unidos Podemos es la fuerza hegemónica de la izquierda siempre según el agudo análisis de José María González. Un ejemplo paradigmático de la manera en la que la política ejerce un influjo gravitatorio en todos los partidos y en todos los políticos. Al final repiten las mismas simplezas sean del PP, del PSOE o de Podemos. Si les va bien, es porque ellos lo valen. Si va mal la culpa es de otros. Todavía no han pensado porqué han perdido el 25% de los votos, si el fenómeno se ve agravado en Cádiz o solo es achacable a la política nacional. El Perico, la Laura, La Sandra, El Páez, El Demetrio y demás intelectuales pueden hacer un cuestionario como el que ha hecho Echenique. El grado de alteración cognitivo ha llegado al punto de acusar a sus adversarios de estar forjando un complot en los cafés de San Juan de Dios al objeto de hacer la vida imposible al alcalde o, incluso, presentar una moción de censura. Tanto han complotado los adversarios de Podemos que este partido ha tenido que movilizar a su barra brava en el pleno con objeto de amenazar a los concejales de la oposición. No sé lo que opinará el docto lingüista sobre el verbo complotar pero para mí tiene una sonoridad extraordinaria. A su reclamo se deben hacer cosas importantes, derribar gobiernos o peores. Tan es así que desde la calle Corneta Soto Guerrero han activado DEFCON 2 y han enviado a un comando al pleno del Ayuntamiento al objeto de intimidar a los adversarios. La política es un oficio duro. Una vez le dijo Lady Astor a Winston Churchill “si usted fuera mi marido le pondría veneno en el café” a lo que respondió el político “si usted fuera mi mujer, me tomaría ese café”. Algo así debió pensar la plana mayor de Podemos hasta el punto de mandar a los yihadistas para zanjar la cuestión de los cafés no vaya a ser que la pléyade de concejales y asesores que viven de esto vean su trabajo en peligro. Fernando Santiago

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