Temporal
Incidencias de la borrasca Francis en Cádiz: cortes de carreteras y grandes acumulados de lluvia

Ola de chancletismo. Por Fernando Santiago

30 de junio 2019 - 06:40

Sostiene Javi Osuna, siempre a contrapelo (microrrelato), que el viento predominante en Cádiz es el poniente al revés de lo que pudiera pensarse, dicho para información de todos aquellos que salen de noche con un farol a pescar chocos. Ese viento nos ha salvado de esta ola de calor que, según dicen, asola España. Inaudito: calor en verano, lo nunca visto, qué escándalo. El calentamiento global, el lanzamiento a la atmósfera de CO2, la economía del carbón, la energía de fuentes fósiles y todo ese rollo que nos podría contar el nuevo concejal de Transición Energética . Con lo bonita que estaría España llena de centrales nucleares, solo hay que ver “Chernobyl”. El caso es que dicen los que saben que la gente no salga a correr al mediodía(ya puestos, correr es de cobardes), beban agua (ahora los finos dicen hidratarse) y se vistan con ropa ligera. Esto último es lo que más me preocupa porque llegadas estas fechas la gente en lugar de salir del armario saca del ropero lo peor : en Cádiz la ola de calor no ha llegado pero el chancletismo ha hecho acto de presencia con inusitada virulencia, 8 en la Escala Richter , por lo menos. Camiseta de propaganda ceñida o una del Cádiz de cuando ¡ay Cabrera todas las tiras pa fuera!, calzonas del Madrid o incluso del Barça, que al ser oscuras son más sufridas , chanclas de deo o, si acaso, gargajillos, que los madrileños llaman “cangrejeras”. El calor reblandece las meninges, nubla el discernimiento, altera la conducta, nos sitúa a punto de convertirnos en asesinos en serie . El paso del tiempo ha hecho que hayamos pasado del sombrero de jipijapa y el traje blanco de lino con zapatos de dos tonos y tacón cubano, a las manchas sobaqueras de sudor(camachos) tocados con gorra de béisbol , mascota tipo Paco Alba-Antonio Martín o si acaso al estilo revolución cubana que nunca se quitaba el difunto Juan Carlos Aragón al objeto de tapar su incipiente alopecia. Algunos se empeñan en rescatar la guayabera, lo que en Cádiz llamaban sahariana o seriana y en Sevilla cubana, prenda absurda caída en justificado desuso desde hace décadas como el miriñaque, la armadura o la levita. Mejor harían los promotores en incentivar que la gente , al menos, se pusiera un polito y unas bermudas, el límite justo a partir del cual está el abismo. Por no hablar del uso del desodorante, que ningún telediario aconseja y debería ser imprescindible ante la ola de calor. Al menos la indumentaria de los taxistas está regulada por una ordenanza . Fernando Santiago

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