Pregón del Carnaval de Chiclana: Una gran declaracion de amor a la fiesta y a la tierra
Julio Aragón Leira se encargó de pronunciarlo en un carpa del Anfiteatro de la Alameda del Río repleta de público
El Carnaval de Chiclana contará con una amplia y variada programación
Tras un sábado muy animado, la carpa del Anfiteatro de la Alameda del Río volvió a convertirse el domingo en centro neurálgico del Carnaval de Chiclana, en una jornada donde un sol brillante y unas temperaturas agradables devolvieron las ganas de calle.
A las 13.00 horas, el recinto ya presentaba un notable lleno. Vecinos y visitantes se congregaban en este espacio para asistir a los momentos institucionales más esperados: la imposición de la Insignia de Carnaval a José Manuel Parra Sánchez. El acto, cargado de emoción y aplausos y que contó con la actuación de la comparsa ‘La condená’, dio paso al pregón, pronunciado por Julio Aragón Leira, que fue una auténtica declaración de amor al carnaval y a la tierra. Julio Aragón se presentó ante su gente como “un trovador de Chiclana” que, tras décadas de coplas, cumplió el sueño de anunciar la llegada de febrero rodeado de familia, amigos y compañeros de escenario. Concebido como un diálogo íntimo y humorístico, sus palabras se transformaron en un viaje por su trayectoria y por la historia reciente del carnaval chiclanero y gaditano.
Arrancó con una escena cotidiana, sentado en un banco junto a su hija, Julia, desde donde confesó la emoción del nombramiento. A partir de ahí, la narración se construyó entre recuerdos, anécdotas y coplas que fueron jalonando su vida: desde niño, cuando cantó por primera vez, hasta su paso por diferentes agrupaciones.
Con un tono cercano, el pregón alternó emoción y humor, gracias a la presencia de personajes como su mujer, Mari, o el popular ‘Jaramago’, que aportaron ironía y complicidad. La familia y la amistad también se erigieron en el hilo conductor de un relato, en el que fueron muchos los mensajes a la cantera, representada en su hija. A la que Aragón lanzó algunos consejo: “Valora a tus compañeros… / a los que hoy salen contigo/pero cuida que no se te quede / por el camino ni un solo amigo”.
El pregonero repasó su evolución en la fiesta, recordando sus primeros pasos en el Teatro Andalucía, la formación de la comparsa de Chiclana y su salto al Carnaval de Cádiz de la mano de autores y agrupaciones de referencia. Evocó nombres, momentos y pasodobles que marcaron su camino, reivindicando siempre la esencia de la tradición. “Un árbol no puede crecer si sus raíces no se agarran a la tierra”, afirmó en uno de los pasajes más aplaudidos.
La intervención se convirtió también en un homenaje colectivo. Amigos, compañeros de comparsa y chirigota, y miembros de la cantera local fueron apareciendo en escena o en el recuerdo, reforzando la idea de que el carnaval es una construcción compartida.
En el tramo final, adoptó un tono más lírico y solemne. El carnavalero dejó claro su vínculo indisoluble con Chiclana y con Cádiz, agradeciendo el honor recibido y entregando simbólicamente su legado de coplas a su pueblo: “Solo soy un trovador de Chiclana / que es suma de carnavales cantados / uno más de sus copleros / que de su tierra está enamorado”.
El epílogo fue una invitación a vivir el carnaval en la calle, entre papelillos y guitarras, con el deseo de que la fiesta siga siendo del pueblo y para el pueblo. “Carnavales para el pueblo, chirigota, tango y pasacalle”, proclamó.
Por último, Julio Aragón, emocionado, dijo: “Quedo en deuda con mi pueblo/Quedo en deuda con su gente/Jamás soñé tal honor/Agradecido eternamente/Y así cae el sol de este pregón/Este humilde coplero/feliz carnaval a todos /firmado el pregonero”.
Gastronomía y coplas
Terminados estos actos, el lugar se convirtió en todo un festejo gastronómico con las degustaciones gratuitas. Muy pocos se quisieron perder la tradicional langostiná popular, junto a papas aliñás, chicharroná, magretá y pimientos asados. Las colas se sucedieron con rapidez, pero las ganas de fiesta y la música de fondo hicieron que la espera se viviera como parte de la celebración. Las mesas y barras improvisadas se llenaron de grupos que compartían plato, conversación y coplas, mientras que la programación de actuaciones carnavalescas aportó ritmo constante a la carpa.
Los más pequeños abrieron el escenario con la comparsa infantil ‘Las Traviesas’, que despertó los aplausos con un repertorio fresco y desenfadado. Tras ellas llegó la chirigota callejera ‘Los amos del mundo’, que con su estilo directo y crítico supo ganarse rápidamente la complicidad de los asistentes.
El turno continuó con la comparsa infantil de Barbate ‘Las Marmotas’, seguida por la esperada chirigota chiclanera ‘Los que la tienen de mármol’.
Fue una jornada excepcional, donde la tradición, la convivencia y las coplas se dieron la mano, confirmando que el Carnaval ya late con fuerza en Chiclana.
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