Tres pontonas y más de medio año de ejecución para culminar el balizamiento
La actuación se ha visto también perjudicada por los fuertes temporales
Aunque la intención inicial de la Agencia Pública de Puertos de Andalucía (APPA) era que el balizamiento fijo de Sancti Petri estuviese listo para garantizar la seguridad de las embarcaciones antes de la pasada época de temporales, la realidad ha resultado ser bien distinta, siendo necesarias hasta tres pontonas y más de medio año de ejecución para culminar una actuación en la que se han invertido 256.572 euros y cuyo desarrollo ha corrido por cuenta de la empresa Astilleros Amilibia Untziolak SL.
Adjudicadas las obras en el último trimestre del pasado año, la primera de las pontonas que se trasladó a la zona tuvo que ser reemplazada por otra a final de 2009 tras hundirse la primera a consecuencia de los fuertes vientos que azotaron la zona.
No corrió mejor suerte esta segunda, ya que , una vez en Sancti Petri, se comprobó que tampoco reunía las condiciones para poder actuar con garantías en una zona del litoral en la que la mar de leva supone un gran handicap.
Así las cosas y con la 'experiencia' adquirida, a final de enero se comenzó a montar una tercera pontona, ésta de mayor envergadura y con patas hidráulicas para poder acometer con mayor seguridad y éxito las laborales, colocando con éxito dos de las cuatro balizas previstas.
No obstante, los temporales del pasado mes de marzo volvieron a retrasar la actuación, ya que, a comienzos de marzo, el fuerte viento provocó que la pontona perdiera su punto de anclaje y quedase varada junto a la playa de La Barrosa.
La mar de leva y las fuertes lluvias impidieron un rápido rescate de la pontona, que, una vez acometido, se saldó con importantes desperfectos.
Fue a final del mes pasado cuando se pudieron completar las tareas de reparación de la pontona, que en las últimas jornadas ha vuelto a la zona de actuación para completar unas labores que, ahora sí y sobre todo de cara al otoño que viene, incrementará los niveles de seguridad de las embarcaciones que buscan acceder al Caño o realizan maniobra de salida del mismo.
De lo que no cabe la menor duda es que lo sucedido le ha dado la razón a los navegantes y pescadores que desaconsejaban ejecutar dichas actuaciones a las puertas de la época de temporales.
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