Una movilización de vecinos frena un desahucio en Carboneros
Un matrimonio, con cuatro hijos menores, se resiste a abandonar su vivienda tras recibir una orden judicial de desalojo, que finalmente se ha aplazado hasta el 11 de septiembre
José María Muñoz y Paqui Vázquez, ambos parados y con cuatro hijos menores de edad entre 16 y 6 años, recibieron ayer el apoyo de distintos colectivos que evitaron el desahucio que pesa sobre su vivienda en la calle Carboneros; concretamente, en la calle Ceniza.
La Asociación de Afectados por la Hipoteca de Chiclana, con simpatizantes y socios de Jerez y Cádiz, así como la Asociación de Parados de la ciudad y vecinos de la zona lograron frenar el drama que padecen miles de familias a diario. La orden de desahucio por parte del Juzgado de Chiclana estaba fijada para ayer al mediodía, si bien una procuradora telefoneó al matrimonio hace tres días para comunicar que no se iba a ejecutar la resolución judicial y que se aplazaba la misma hasta el próximo 11 de septiembre.
No obstante, alrededor de un centenar de personas se concentraron frente a las puertas de la casa de José María y Paqui para dejar claro que la orden del Juzgado no se iba a llevar a cabo tan fácilmente y con la intención de visualizar una tragedia social que esta vez le ha tocado a una familia chiclanera.
José María lleva tres años parados, justo el mismo tiempo que no abona la hipoteca al banco. Además, la vivienda ya ha sido subastada por unos 84.000 euros, según relató. "Yo tengo hasta compradores para vender mi casa y pagar ese dinero, pero no me dejan", se quejaba.
Sin, dinero, ni expectativas de trabajo, José María es una víctima más del estallido de la burbuja inmobiliaria, del hundimiento de la construcción a cuyo sector se ha dedicado durante toda la vida. Chapuces, y ocasionalmente el marisquero ,son sus fuentes de ingreso, aunque insuficientes para pagar los 450 euros de hipoteca al mes.
"Yo voy a luchar por mi casa, de aquí no me sacan", decía ayer Paqui convencida y con arrojo. "Lloro por las noches por lo que nos está pasando. Lo peor son los cuatro chiquillo. Se dan cuenta de todo y nos preguntan asustados qué es lo que está ocurriendo".
"Hasta el 11 de septiembre podemos permanecer en la casa, pero esa fecha ya está aquí. Mientras tanto viviremos con la angustia", lamenta José María. Su mujer está dispuesta a moverse hasta entonces: "Iremos al Juzgado y hablaremos con el alcalde porque en la calle no nos podemos quedar y menos con cuatro niños".
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