208 aniversario de la contienda

Historia natural del entorno desde el prisma de la batalla de Chiclana

  • El libro 'Tres visiones de la batalla de La Barrosa' ofrece un acercamiento al contexto de este acontecimiento histórico desde un punto de vista naturalista

El libro ofrece una visión naturalista e histórica de uno de los parajes más preciados de la zona, la playa de La Barrosa. El libro ofrece una visión naturalista e histórica de uno de los parajes más preciados de la zona, la playa de La Barrosa.

El libro ofrece una visión naturalista e histórica de uno de los parajes más preciados de la zona, la playa de La Barrosa. / Sonia Ramos (CHICLANA DE LA FRONTERA)

La Batalla de La Barrosa –como la denominaban los británicos– sigue aportando documentación inédita. En el libro 'Tres visiones de la batalla de La Barrosa' (Editorial Palitroque), el periodista Juan Carlos Rodríguez y el ornitólogo Javier Ruiz descubren tres narraciones inéditas sobre la batalla de 5 de marzo de 1811 escritas por tres célebres naturalistas. "La peculiaridad es que los tres autores, Wiloughby Verner, William Hutton Riddell y Richard Milward, escriben sus visiones de la batalla tras su paso por Chiclana y en el caso del Riddell tras pasar aquí varios veranos", explica Juan Carlos Rodríguez. "El más conocido, a grandes rasgos, es el coronel Verner –añade–, que además de célebre naturalista afincado en Algeciras, era un reconocido historiador militar, que llegó a coordinar una fabulosa crónica de la Rifle Brigade que alcanzó 76 volúmenes".

Sin embargo, el punto de partida fue el pintor y ornitólogo W. H. Riddell. "Junto a su esposa, Violeta Buck, fue propietario de 'Villa Violeta', una finca de más de veinte hectáreas en lo que hoy conocemos como la Primera Pista adquirida en 1929, que fue realmente la primera casa de recreo de La Barrosa", sigue afirmando Rodríguez. "Doña Violeta fue propietaria también del castillo de Arcos, que era donde el matrimonio vivía el resto del año. Es allí donde encontramos el manuscrito que Riddell escribió en 1933 sobre la batalla, que nunca se ha había publicado, ni en inglés ni en español", puntualiza Javier Ruiz, coordinador junto a Francisco Hortas del proyecto Limes Platalea-Sociedad Gaditana de Historia Natural.

Fue Riddell quien les llevó hasta Verner y Milward. "Investigando sobre doña Violeta y Riddell fue como supimos que Verner también había estado en Chiclana en 1911 y en 1912, para incluir su visión de la batalla en las crónicas de la Rifle Brigade, el 87º regimiento, al que pertenecía. Y que había escrito dos textos sobre la batalla, en 1911 y en 1919", añade el periodista chiclanero, que forma parte de la Asociación Pro Fundación Batalla de La Barrosa, impulsora de la publicación de estas 'Tres visiones de la batalla de La Barrosa' junto al proyecto Limes-Platalea-Sociedad Gaditana de Historia Natural y la asociación Chiclana Cultural. "Publicamos ahora ambos textos traducidos por primera vez, muy interesante, sobre todo el primero. Y lo es porque nos ha descubierto algo que no sabíamos, que el marqués de Bertemati, que en 1911 era aún propietario de Campano y de la Loma del Puerco, quiso hacer un memorial y dedicar un espacio expositivo a la batalla. Y que encontró además, y damos las fotos, restos de soldados enterrados en la Loma", explica Rodríguez.

A Richard Milward también les condujo doña Violeta y Riddell. "Así fue, pero más exactamente fue el vicecónsul británico en Jerez, don Guido Williams-Humbert", afirma Javier Ruiz. "Don Guido, que era concuñado de doña Violeta fue quien adquirió la finca de 'Villa Violeta' al morir Riddell en 1946. Y allí, además de en la Loma del Puerco, celebró desde ese año hasta 1959, que es cuando fallece, una genuina conmemoración de la batalla de Chiclana que fue también un intento de diplomacia internacional en una época marcada por el aislacionismo", detalla el ornitólogo, afincado también en Chiclana. "Milward escribió el que quizás es el relato que de alguna manera se convirtió en oficioso de las conmemoraciones de don Guido, ya que fue el quien lo editó en 1950 para regalarlo a sus invitados", continúa Rodríguez.

Entre todas las aportaciones, sus editores destacan, más allá del descubrimiento de la pasión por la batalla de Bertemati y de la marquesa –que fue quien tradujo el texto de Milward incluido en el libro–, cómo Verner, por ejemplo, aclara el uso incorrecto de 'Barossa' entre los británicos o desmiente la "falsa creencia" de que la loma de la Barrosa era un "alto inexpugnable" como ciertos historiadores reflejaron en el siglo XIX. "También la coincidencia de que la Batalla de La Barrosa supuso un cambio de tendencia en nuestra Guerra de la Independencia, la que nos llevaría precisamente a la victoria", especifica Javier Ruiz.

Es Ruiz, precisamente, quien aclara: "Puede parecer extraño en el contexto de la Sociedad Gaditana de Historia Natural y desde el Proyecto Limes Platalea, que nos hayamos implicado en un libro como este. Pero es que también supone el primer acercamiento a ‘Villa Violeta’, uno entre la escasa decena de hogares gaditanos donde la ciencia de la ornitología nació como pasión y ciencia en el sur de España, como lo es el castillo de Arcos", explica Javier Ruiz.

La investigación documental de los antecedentes historiográficos del descubrimiento en 2012 en la playa de La Barrosa del ‘salto’ hacia África de miles de espátulas comunes (Platalea leucorodia) –la mayoría de las presentes en la Vía de vuelo del Atlántico Este, unas 18.000 aves–, fue el que propició algunos de los sorpresivos hallazgos que Juan Carlos Rodríguez y Javier Ruiz recogen en su libro.

"En definitiva, aportamos información novedosa sobre una carismática batalla en la historia de España –manifiesta Juan Carlos Rodríguez–, que es recordada como mito en la historiografía británica porque supuso la primera captura de un Águila napoleónica por sus tropas. Y nos sirve de excusa para empezar a descubrir los eslabones perdidos de la Historia Natural de Cádiz y Doñana". Y que no habría sido posible, como dice Javier Ruiz, sin muchos cómplices, como Beltrán Domecq, presidente del Consejo Regulador Jerez-Xérès-Sherry –quien firma el prólogo–, nieto de don Guido Williams, o la familia Mora-Figueroa Williams, propietaria del castillo de Arcos y descendiente de la familia Buck. "Ha sido realmente una serendipia", concluye Javier Ruiz. "Creemos que es una lectura imprescindible para quienes quieren conocer realmente -apunta Rodríguez– la batalla, la playa de la Barrosa y el nacimiento de la ornitología en Cádiz".

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