Historia y patrimonio

Detalles de la historia de Chiclana a través de un cartel de toros

  • Recientemente se ha subastado en París un cartel referente a una novillada a beneficio de la Hermandad de la Vera-Cruz con fecha de agosto de 1862, pieza adquirida por la corporación chiclanera para incorporarla a su patrimonio

Cartel de la novillada de 1862 recientemente subastado en París. Cartel de la novillada de 1862 recientemente subastado en París.

Cartel de la novillada de 1862 recientemente subastado en París. / Casa Subastas Yann Le Mouel (París)

En el constante ánimo de encontrar referencias históricas sobre las hermandades y cofradías chiclaneras e inmerso en el mercado del arte, encontré recientemente en París un cartel taurino de Chiclana con fecha del 10 de agosto de 1862, en el que se anunciaba una corrida de novillos a beneficio de la Vera-Cruz. El citado cartel, ha sido subastado en París por la casa de subastas de Yann Le Mouel, siendo adquirido por la Hermandad de la Vera-Cruz de nuestra ciudad el pasado 17 de marzo en subasta pública.

Más allá del valor publicitario que en origen tuvo el cartel, éste cuenta hoy en día con valor histórico documental, ya que es fuente de interesantes datos sobre las costumbres y fiestas de la vida social chiclanera del siglo XIX, de ahí la relevancia de la pieza subastada. Debemos tener en cuenta que a lo largo de los siglos, las hermandades y cofradías han desempeñado un destacado papel en la historia de nuestra ciudad de Chiclana, no solo como instituciones de carácter religioso y asistencial, sino que también han sido vertebradoras de la sociedad desde sus orígenes. Algunas de esas históricas hermandades y cofradías permanecen aún vigentes, como son las corporaciones de la Vera-Cruz, de la Soledad, del Nazareno y de la Humildad y Paciencia. Estas instituciones de historia centenaria son testimonio inaudito de la historia social de nuestros antepasados y continúan aún desarrollando una amplia función en la sociedad de Chiclana.

Centrándonos en el referido cartel, vemos como se anunciaba con grandilocuencia una extraordinaria corrida de Novillos de Muerte para la tarde del 10 de agosto de 1862, contando con permiso de la autoridad competente, y como se refiere concretamente, “con el benéfico y plausible objeto de contribuir a la reedificación de la ermita del Santo Cristo de la Vera-Cruz de esta villa”, obras en las que suponemos se encontraría trabajando la cofradía de la Vera-Cruz en aquellos momentos. La organización de este tipo de festejos taurinos por parte de las corporaciones religiosas fue habitual, ya que ayudaba a contribuir en los diversos proyectos en los que éstas se encontraban inmersas, como bien documentado está para el caso de Sevilla. En Chiclana, tenemos un referente anterior en la antigua cofradía de los Mareantes de San Telmo, la actual de la Humildad y Paciencia. Los cofrades de esta corporación organizaron festejos taurinos en 1711, a beneficio de las obras que llevaban a cabo para la construcción de la iglesia de San Telmo. No cabe duda de que la interacción con el mundo taurino por parte de las cofradías tiene una larga tradición en la historia, y en el caso de Chiclana no podía ser menos, teniendo en cuenta nuestra interesante tradición taurina. Recordemos que los festejos de toros eran habituales en los calendarios de celebraciones religiosas y profanas de nuestra localidad, como está documentado desde la Edad Moderna.

Como se señala en el cartel, el ganado anunciado procedía de reputadas ganaderías de la cercana Vejer de la Frontera, y era alojado desde la víspera del festejo en el conocido recinto del Carrascal, lugar donde se ubicaba en la antigüedad la feria de ganados de la ciudad. Desde dicho enclave, el ganado partía en público encierro hasta el coso taurino de Las Albinas, seguramente causando gran expectación entre los aficionados. Esta práctica en las fiestas taurinas de antaño constituye en la actualidad una tradición con gran arraigo en algunos lugares de la geografía española, como son los famosos encierros públicos de San Fermín, en Pamplona. El ganado anunciado fue toreado por una cuadrilla de Sevilla que, como se alude en el cartel, contaba con buena fama entre el público chiclanero. Dicha cuadrilla era encabezada por el destacado espada Agustín Perera.

Entre otras curiosidades, como la de contar con mulillas dignamente enjaezadas para retirar los novillos muertos del ruedo o la venta de las entradas, destaca la proclama del Toro del Aguardiente. Este último apunte haría referencia a una modalidad de la fiesta taurina, que tradicionalmente se celebraba por la mañana temprano, en este caso se detalla a las ocho de la mañana del día señalado. Por lo general, en origen, tras el encierro del ganado en la plaza, uno de los novillos era lidiado a prueba por aficionados en el interior del coso taurino, y para envalentonar a los aficionados y combatir el frío de la mañana se repartían tragos de aguardiente, lo que daría nombre a dicha práctica de los festejos. Además, como otro dato de interés, en la zona inferior del cartel y bajo la orla ornamental, se detalla brevemente que la edición de éste fue realizada en Chiclana a cargo de la imprenta “de Rodríguez”.

Sin duda, estamos ante un interesante testimonio de historia social a nivel local, tanto por lo que corresponde a la actividad del organizador del evento, que presumiblemente serían los cofrades de la Vera-Cruz en su empeño de reedificar la singular ermita del Santo Cristo, así como por lo desvelado alrededor de los usos y costumbres en la fiesta de los toros en Chiclana. Por ello, buen criterio el de la Hermandad de la Vera Cruz a la hora de hacerse con este antiguo cartel, que vendrá a incrementar su rico patrimonio histórico y permitirá poder disfrutar de dicha proclama taurina en nuestra ciudad.  

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