El destino Chiclana ¿Qué es lo que tiene Chiclana?

  • Los turistas destacan la alta calidad de las playas y la gran tranquilidad con respecto a otras zonas costeras para veranear

  • Resalta el turismo familiar y presencia de visitantes madrileños y sevillanos

El turismo familiar es uno de los más apreciados en las costas de Chiclana en los meses de verano. El turismo familiar es uno de los más apreciados en las costas de Chiclana en los meses de verano.

El turismo familiar es uno de los más apreciados en las costas de Chiclana en los meses de verano. / Sonia Ramos (Chiclana)

El verano es un sinónimo de turismo en la provincia de Cádiz y más concretamente de Chiclana. La cantidad de kilómetros de costa que bañan la localidad es, sin duda, uno de los reclamos más potentes para atraer a forasteros deseosos de adentrarse en las aguas del Océano Atlántico.

Pero, evidentemente, la playa no lo es todo, más si cabe teniendo en cuenta el gran número de espacios habilitados para el baño que rodean literalmente la Península Ibérica. Entonces, ¿por qué Chiclana cuenta, uno de los primeros días de julio en los que el calor da una tregua, con cientos de personas disfrutando en el paseo marítimo y en la arena de La Barrosa? ¿Por qué, a la hora de elegir destino turístico, se decantan por Chiclana?

“Chiclana permite combinar la fiesta con la tranquilidad”, apunta uno de los visitantes

Las razones son múltiples. Desde la economía hasta la sentimental, pasando por la búsqueda de un lugar sin agobios . Chiclana da al visitante todo lo que busca en sus días libres . Así, al menos, lo explica Klaus, uno de los muchos madrileños que se encuentra estos días en la localidad: “Vengo a veranear con mi familia política y mi hija y destaco, sobre todo, el buen ambiente que se respira”. Y es que reconoce que, en otras zonas de España es imposible concebir “momentos de fiesta con otros de tranquilidad” tanto como en las zonas de turismo chiclaneras. También da importancia al buen pescado frito que puede degustar por Sancti Petri.

Precisamente, Consolación, Carmen y Manuel, llegados desde la localidad sevillana de Utrera, discuten sobre cómo saciar su apetito en una terraza cuando intentan hacer memoria. Son incapaces de indicar la fecha exacta en la que conocieron la costa chiclanera. “Hace al menos treinta años”, apunta un Manuel que se vanagloria de que todavía este año “no nos ha pillado un día de Levante”.

Es uno de los rivales más duros de una familia que lo padece en menor medida que en Zahara, su otro destino para sofocar las altas temperaturas de su municipio de residencia. ¿Por qué no Chipiona o Matalascañas? “¡Porque en Chiclana hay menos gente de Utrera!” apuntan entre risas dejando entrever su disgusto por los enclaves masificados de turistas.

En la misma línea se muestra Inma, joven que disfruta junto a su amiga de sus primeros días fuera de El Coronil (Sevilla): “Buscamos tranquilidad y nos encanta La Barrosa por la limpieza que vemos en el mar. No se puede decir lo mismo en otros sitios “.

Sin duda, es el lugar ideal para veranear con niños pequeños. Es el caso de la madrileña Ángeles y su esposo, que también apuntan el bolsillo como causa para la elección : “Estamos en un apartamento y la mitad de las veces salimos a los restaurantes de la zona para almorzar y cenar: se come muy bien y barato”. Carlos es más cauto, pero también resalta la relación calidad-precio positiva de Chiclana: “Evidentemente no es barato, pero los precios son muy razonables y, por eso, entre otras cosas, somos muchos los que repetimos estancia gustosamente”.

La adolescente Cristina, de 16 años, expresa la alegría que siente por disfrutar del sol que broncea su piel un año más en La Barrosa: “Esto es una gozada, en el Mediterráneo el clima es más sofocante, es muy diferente. Aquí la temperatura es ideal”. También destaca la amabilidad y el buen trato de los chiclaneros, tanto como Alba, vallisoletana que acaba de cumplir los 18: “La gente del Sur es más abierta y es algo que se agradece”. Además destaca que el pescado sea mucho más fresco que en su ciudad natal “por razones obvias”.

Sin embargo, no todos son halagos. Jose se hospeda en Chiclana porque su mujer “quería visitar el monumento a Rocío Jurado en Chipiona”. Tras su recorrido por dicha localidad, echa en falta “más chiringuitos y una mayor extensión del paseo marítimo en La Barrosa”. A buen seguro, Chiclana tratará de satisfacer estas demandas para seguir atrayendo a forasteros a su costa.

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