Carnaval

Una canción que llega al alma

  • Tino Tovar maravilla con sus melodías y sus letras afiladas. 'La canción de Cádiz' comparte protagonismo en la función con la genial apuesta de Bocuñano y Rodicio, 'Lo siento Patxi no todo el mundo puede ser de Euskadi'

La canción de Cádiz es la copla de Carnaval y Carnaval, en su máxima expresión, es lo que hizo anoche La canción de Cádiz. Lección magistral de Tino Tovar, una más, a base de buen gusto y una pluma más afilada que nunca. Su comparsa deslumbró y fue tan protagonista de la primera parte como la divertida propuesta de Bocuñano y Rodicio, Lo siento Patxi, no todo el mundo puede ser de Euskadi, lo fue de la segunda. Espectacular regreso al Concurso de un grupo que sacó todo el partido a su alocada propuesta. Suya fue la noche, bien secundados por el coro de Lucía Pardo y la comparsa de Sevilla Pecci.

El teatro tenía ganas de fiesta, a la espera del plato fuerte de la función, y el coro Aquelarre contribuyó a crear ambiente con una apuesta que mejora año a año. Buenos tangos, especialmente aplaudido el segundo al fanatismo de algunos aficionados, un certero cuplé tirando de ironía dedicado a la alcaldesa y un repertorio entretenido en líneas generales y bien interpretado, con la afinación como fuerte por encima de la potencia. La respuesta del respetable, que las despidió en pie, premió a un coro que aspira, al menos, a repetir lo logrado el pasado año.

El coro de Lucía Pardo dejó el teatro a punto de caramelo para la estrella del cartel, que no defraudó a un público que les esperaba ansioso. Musicalidad, afinación, potencia y el Tino más cañero que se recuerda fue la carta de presentación de La canción de Cádiz, que aportó además letras de altura en su primer pase. Tremendos pasodobles, el primero una guantá sin manos a los que se alejan del Concurso por no ganar un premio, mientras que ellos “humillados” el pasado año, seguirán hasta que sencillamente no tengan nada que decir al Falla. El segundo, una directa y certera crítica a las asociaciones, colectivos, patronatos y demás que se olvidaron de Pedro Romero en vida y que lavaron sus conciencias con una coronita de flores, injusta despedida a uno de los autores más grandes que ha dado Cádiz. De poeta a poeta, el homenaje suena sincero. Para rematar, buenos cuplés y un popurrí con mucho contenido por desentrañar. Cuenten o no los puntos de preliminares, Tino demostró que no desaprovecha un pase. Una maravilla para los oídos su canción.

También recordó a Pedro Romero la comparsa de Quico Zamora, unos duendes del barrio de Santa María que decepcionaron tras las expectativas generadas teniendo en cuenta los nombres de los implicados en el proyecto. Muchos problemas de afinación en un grupo que prometía y que pinchó en su presentación ante el Falla. Mejor estuvo la comparsa chiclanera La hermandad de la buena suerte, que precisamente tuvo en la potencia y afinación de su grupo su mejor baza.

Acercándonos ya a la una de la madrugada llegó otro de los momentos esperados de la noche, el regreso de Bocuñano y Rodicio con su chirigota llegada desde el País Vasco. Ofrecieron un repertorio de altura, ajustadísimo al tipo y repleto de buenos golpes. Es pronto para hablar de pelotazos, pero su primer contacto con las tablas no pudo salir mejor. Pura ironía sus pasodobles a la afición del Falla por lo foráneo y a la comparsa de Aragón -que ahora, que es callejera, “tendrá como rivales a los Guatifó y los del perchero”-, y cuplés con grandes golpes, ambos rematados con el cura de Salesianos. Estribillo explosivo -"Y aunque yo venga de Euskadi, y en Euskadi haya que mamar, yo me siento gaditano cuando llega el Carnaval. Llevo dentro la guitarra, el platillazo y el compás, y de bombazos... y de bombazos, que te viá contar"-. Repertorio con golpes de genio, humor gamberro y más gaditano imposible el de estos divertidos donostiarras. Ni mucho menos les digan agur todavía.

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