Carnaval

Máxima igualdad en la primera final anticipada

  • El coro de Luis Rivero y la chirigota del Selu son los grandes triunfadores en una noche de mucho nivel en el Falla

Cuando se dice que las semifinales son tres finales anticipadas, es por algo. Máxima igualdad en la primera de las tres sesiones que decidirán los premios de este COAC 2013. El coro de Rivero y la chirigota del Selu se destacaron como las más claras aspirantes a ocupar una de esas plazas en la última función del próximo viernes, aunque casi todos dieron motivos al jurado para tenerles en cuenta en su próximo fallo. 

Se nota que esto ya es otra cosa. El ambiente de las semifinales fue patente desde el inicio, en parte gracias al ritmo que impuso el coro de Luis Rivero, que abrió fuego en esta fase con el colorido espectáculo que es Khumbayá. A destacar el primer tango, en el que cuestionan la veracidad de tantos homenajes en el Falla si luego nadie es capaz de echar una mano a un gran coplero que está atravesando un mal momento, como es el caso de Pedro Romero. Segundo a la Cumbre Iberoamericana, que nos mostró el "ombliguismo" de algunos que dicen ser "de Cai, Cai". "Un pueblo no crece viviendo encerrado y el tiempo se pasa mientras se duermen los gaditanos", remataron. Cuplés encomendados al golpe visual por encima de la letra, el primero con cameo del Lupo y el Popo y el segundo para su grupo del Whatsapp, con guiño al jurado. 

Los banqueros del Selu llegaron dispuestos a decir un buen puñado de verdades a base de ironía fina y mucho ánge. Enorme el primer pasodoble, para el arte del mangazo que practican muchos políticos y que ellos, como banqueros, tan bien conocen. Está claro que aquí nos gustan los "políticos traviesos", la prueba es "que se hartan de robar y ninguno va a la cárcel". Segundo, también con buenos golpes, para el público del Falla, el único que "estando la cosa como está es capaz de aplaudir a los banqueros". Cuplés, el primero para una clienta que les visita en su banco y el segundo para los chinos, mejor rematado que el anterior. El teatro disfrutó y se entregó a ellos. 

La comparsa de Quiñones apeló a los sentimientos para buscar un hueco en la carísima final del viernes. Lección de vida de un padre a su hijo recién casado en el primer pasodoble, bien desarrollado e interpretado. Piropazo a Cádiz en el segundo, cuando las musas le son esquivas basta con darse un paseíto por su Bahía. Dice Quiñones que aunque letras así no ganen premios, cómo no va a cantarle a su Cádiz. La música de Bustelo y la interpretación elevan la copla al nivel de maravilla. Más flojitos los cuplés, el primero para el Rey y el segundo, con cameo de las Pepis, para las tareas del hogar. Grupo perfectamente afinado y potentísimo, no lo descarten para la final. 

El cuarteto de Aguilera y Piulestán, tras generar muchas dudas en cuartos, llegaba al Falla con la misión de corregir el rumbo para poder pelear por los premios de la modalidad. Sin embargo, el nivel de la parodia no remontó respecto al segundo pase y tiró demasiado de chistes para sacar adelante su repertorio. La historia giró en torno al robo de droga de la Subdelegación y una visita del Rey. Cuplés para la Magna, original, y para las comidas del mundo, rematado con un chiste. Nueva dosis del suero de la verdad para sacar partido a las confusiones en el tema libre. Sin competencia por una de las tres plazas tienen opciones, pero tampoco sería extraño que se cayeran de la final. 

Máxima espectación para recibir a la comparsa de Juan Carlos Aragón, obligada a apostar fuerte en letras para hacerse con un hueco en la final. Buenos pasodobles, combinando sensibilidad y crítica. El primero, en tono íntimo, para sus niños, los artistas de su casa, que por un día compartieron tablas con ellos. Segundo para una sociedad que no se implica y que saca de quicio a su "alma revolucionaria". Que nadie venga luego pidiendo una "revolución del pueblo" que debe partir de todos, no esperar a que la hagan otros. Nuevo pinchazo en los cuplés, el primero a sí mismo y el segundo para Carlinhos Brown. Música indescifrable y flojo remate para ambos.  

Tras el descanso, el coro de Martínez Mora derrochó arte y gaditanía. Tangos al tipo, el primero para la torre Tavira y el segundo en defensa de los cantes de Cádiz y sus grandes intérpretes. Chano Lobato, la Perla, Pericón... si hubieran nacido en Sevilla quizás se les trataría de otra manera, aseguran. Cuplés regulares para el niño de Piqué y Shakira y para un extranjero que busca trabajo en Cádiz, mejor en intención que en ejecución. Desarrollan en el popurrí la idea del tipo, con mucho acierto. Gran interpretación. 

También destacó en conjunto y voces la comparsa de los Majaras. Una de cal y otra de arena en sus letras. El drama de los desahucios y los suicidios que han llegado a generar protagonizó el primer pasodoble. Mucho mejor el segundo, un precioso y merecido homenaje a un maestro del compás más gaditano, el Noly. Condena a los que han usado sus problemas para reírse de él y piden la vuelta "del Noly de los buenos tiempos". Regular el primer cuplé, para la moda de los tatuajes. Mejor el segundo a sus cambios en el popurrí, con guiño al estribillo de Los duendes coloraos. Le dicen al jurado que si hace falta (si les pasan a la final, claro) hacen uno nuevo en dos días. Nuevos gorritos y nuevas historias en el popurrí. 

Última chirigota de la noche, la del Vera, que volvió a ofrecer un repertorio muy completo. Pasodobles de altura, el primero comparando al capitalismo con el nazismo, bien hilado. La dictadura del dinero en Europa hay que combatirla como se combatió al fascismo. Segundo, muy acertado, para el pregonero. Ya les llegará el turno al Love, Quiñones o Juan Carlos Aragón; ahora toca presumir de tener a un pregonero de la talla de Jorge Drexler. Precisamente el uruguayo también protagonizó, con cameo incluido, el primer cuplé. Segundo para los sobrecitos del PP, ambos muy buenos. Buena chirigota, con plaza a la espera de lo que haga la competencia.

Cerró esta igualadísima función la comparsa de Juan Fernández, que bajó un poquito el listón respecto a su última comparecencia sobre las tablas. Destacó el primero, al gasto innecesario que supuso la construcción de los "mamotretos" del Bicentenario, un dinero que podía haberse aprovechado para darle un empujón al puente, levantar el Museo del Carnaval o ayudar a los necesitados de Cádiz. Segundo para el llanto que en muchas ocasiones provoca el amor o más bien el desamor. Regulares los cuplés, al Papa y a un pretendiente de su hija muy bien dotado. Gran popurrí, junto al primer pasodoble lo mejor de su repertorio. 

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