Cádiz CF

El rival ante el que empezó todo

  • El equipo amarillo recibe este sábado al adversario contra el que, tras vencerle 1-2 en Lugo, inició la gran racha que le llevó de ocupar puesto de descenso a alcanzar la zona de ‘play-off’

Manu Vallejo celebra, ante la desesperación de tres rivales, el gol con el que empataba (1-1) el partido disputado en el Ángel Carro ante el Lugo. Manu Vallejo celebra, ante la desesperación de tres rivales, el gol con el que empataba (1-1) el partido disputado en el Ángel Carro ante el Lugo.

Manu Vallejo celebra, ante la desesperación de tres rivales, el gol con el que empataba (1-1) el partido disputado en el Ángel Carro ante el Lugo.

El Cádiz se enfrenta este sábado a un rival que necesariamente le trae buenos recuerdos por lo que a su pasado más cercano se refiere. Y esto es así no ya por los resultados, que también, sino por lo que en algún caso ha representado ese resultado. Sin ir más lejos, esta misma campaña.

El equipo amarillo se medía al Lugo en partido correspondiente a la 11ª jornada de la competición liguera, a la que llegaba en un preocupante 20º puesto, metido de lleno en las plazas de descenso, con sólo 8 puntos y sólo por delante del Córdoba y el Nástic de Tarragona. La visita al Ángel Carro se presentaba como un auténtico examen, acaso final para un Álvaro Cervera cuestionado más desde fuera que desde dentro del club. El entrenador no terminaba de dar con la tecla, el sistema no funcionaba. En realidad nada iba como era deseable. Ni en ataque ni en defensa.

La única victoria lograda hasta ese momento, la del estreno contra el Almería (1-0) aparecía ya demasiado lejos y la afición comenzaba a mascar que este curso, al contrario que los dos anteriores, tocaría sufrir en vez de ilusionarse con la posibilidad de alcanzar la fase de ascenso a Primera División.

Sin embargo, el desplazamiento a la localidad gallega supuso un antes y un después en la historia del conjunto gaditano esta campaña. Tanto es así que, en el siguiente mes y medio, la trayectoria del titular de la Tacita de Plata había dado un vuelco de tal magnitud que pasó de encontrarse inmerso en la lucha por evitar el descenso a la categoría de bronce a ocupar plaza en la zona noble. Ahí es nada.

Efectivamente, los goles de Manu Vallejo y Jairo permitieron levantar el 1-0 de Pita, anotado desde el punto de penalti, un feliz reencuentro con el triunfo después de 10 jornadas y, lo más importante, establecer un punto de inflexión, a partir de ese instante en línea ascendente, gracias también al efecto positivo para la moral de los integrantes de la plantilla.

Como suele comentar el técnico, ni antes de aquel día eran tan malos ni después iban a ser tan buenos, pero lo cierto y verdad es que el Cádiz encadenó siete victorias consecutivas, varias con goleadas, alguna de manera brillante, y las aguas volvieron a su cauce, entendiendo por su cauce el río de tranquilidad por el que se ha acostumbrado a navegar el submarino amarillo de Cervera en LaLiga 1|2|3.

Lugo representó algo más que un éxito deportivo celebrado con entusiasmo en el vestuario. Los jugadores necesitaban reafirmar el convencimiento de que venían trabajando bien, que el camino era el correcto, aunque los marcadores estuvieran siendo adversos y las nubes lo taparan todo.

El sol salió de golpe y porrazo porque en la siguiente cita, una semana más tarde en el Ramón de Carranza contra el Elche, los amarillos ofrecieron un auténtico recital, remontada incluida en un segundo tiempo para los anales, y con el 5-1 que reflejó el electrónico al término de la contienda al fin se dejaban atrás las cuatro malditas últimas posiciones. Las llamas del infierno quemaban lo suyo, acaso atenazaban, y con confianza todo empezó a ir de cara.

El segundo encuentro seguido en casa certificó que los problemas se habían superado con creces. Al Reus se le ganó por 2-0 con una actuación seria, sin estridencias, de la forma que más gusta a Cervera, que había encontrado la fórmula acertada utilizando a dos hombres arriba por el centro, Manu y Lekic, y dos puñales por los costados, Jairo y Salvi. Curiosamente, un futbolista del nivel de Álex Fernández dejaba de tener garantizada su presencia en el once titular. Claro que la Liga es larga y el paso de las semanas daría oportunidades a todos.

En el Nuevo Arcángel se festejó la segunda alegría del curso a domicilio, con un 1-3 al Córdoba merced a dos tantos en la recta final. No gustó al técnico. La llegada de Las Palmas a la Tacita tampoco resultó un problema. A un candidato a todo lo despachó el Cádiz con un 4-1 incontestable. Después, en La Romareda ante el Zaragoza, de nuevo el mismo tanteador de la Copa del Rey, 0-1, y por último en la capital gaditana ante el Rayo Majadahonda, un sufrido 1-0 con gol de Dani Romera tras salir desde el banquillo.

El Málaga, a principios de diciembre, puso fin a la racha (1-0) con algo de injusticia por el penalti escamoteado a los amarillos, pero lo más difícil, revertir la situación, ya se había hecho. En gran parte, por aquel triunfo en Lugo.

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