Cádiz CF

Un rival que no se da bien

  • Pese a la delicada situación clasificatoria y los números del Nástic, el Cádiz no debe confiarse a tenor de sus resultados de los dos últimos años ante el titular de Tarragona

Aketxe y Abraham pugnan por el balón en el partido de la primera vuelta (1-1). Aketxe y Abraham pugnan por el balón en el partido de la primera vuelta (1-1).

Aketxe y Abraham pugnan por el balón en el partido de la primera vuelta (1-1). / Lourdes de Vicente

La buena racha que parece haber iniciado el Cádiz con la segunda victoria consecutiva conseguida el pasado sábado en el Ramón de Carranza contra el Tenerife, después de la obtenida una semana antes en el Santo Domingo de Alcorcón, se encontrará el próximo fin de semana con un duro examen con motivo de la visita al Nástic, un rival que no se le ha dado precisamente bien en las dos temporadas y media de la actual etapa en Segunda División.

En efecto, el equipo amarillo únicamente ha superado al titular de Tarragona en uno de los cinco partidos en los que se han enfrentado desde la campaña 2016/17, el de la primera vuelta del curso anterior en la Tacita de Plata (2-0). Por el contrario, el primero del total de la serie se saldó con un 1-0 para los catalanes, mientras que los tres restantes se resolvieron con sendos empates 0-0 y con una igualada 1-1, el de la presente Liga disputado en la capital gaditana.

Estos registros confirman que el Nástic aparece, sin duda, como uno de los adversarios más temibles para los pupilos de Álvaro Cervera, que en todo este tiempo, contabilizando para el dato a las escuadras con las que han competido en las tres campañas, sólo han sumado menos puntos frente al Oviedo (cuatro de 18 posibles).

Sin embargo, la realidad clasificatoria del inquilino del Nou Estadi en estos momentos invita al optimismo, no en vano el conjunto cadista se medirá a un contrincante que, además de ocupar la última plaza de la tabla, la 21ª posición una vez excluido el Reus por sus problemas económicos, como local es el segundo menos productivo, con 15 puntos, los mismos que el Córdoba y cuatro más que el Extremadura, el colista en este apartado.

Igualmente, el cuadro granate tiene lo que podría considerarse como el deshonor de ser el menos realizador de la categoría. Con 15 goles, es el que menos marca tanto en su feudo (11), como a domicilio (4). Tampoco sale bien parado en la comparativa de tantos encajados, ya que, con 38, recibe los mismos que el Extremadura y sólo menos que el Córdoba, con 47.

Precisamente el equipo verdiblanco fue su última víctima, el Día de Reyes, hace ya casi mes y medio. Desde entonces, derrotas en Elche (1-0), Tenerife (2-0) y Majadahonda (1-0), y tablas con Las Palmas (0-0) y el último sábado en La Coruña (1-1). Ello, por supuesto, al margen del triunfo administrativo sobre el Reus (1-0).

En todo caso, aparte de los más recientes antecedentes, otro dato que debería tener muy en cuenta el conjunto amarillo en su próximo desplazamiento es que dos de las cinco victorias del Nástic las logró ante equipos de la talla de Osasuna (1-0) y Oviedo (2-1). Desde luego, un aviso a navegantes.

Y todo ello sin olvidar la rivalidad histórica del Cádiz con el Nástic a raíz de aquella maldita fase de ascenso a Segunda en la que los entonces dirigidos por Carlos Orúe se quedaron a las puertas del salto de categoría por culpa de los tarraconenses, que en la entonces liguilla entre cuatro vencieron en su campo a los cadistas por 3-1 y luego sucumbieron en Carranza por la mínima (1-0), un marcador que resultó insuficiente.

Casi dos décadas después, la visita del sábado al Nou Estadi llega en un escenario bien diferente. Por más que los máximos responsables de la entidad, tanto en el plano institucional como en el deportivo, repitan hasta la saciedad que el objetivo pasa por alcanzar los 50 puntos y con ello la permanencia en LaLiga 1|2|3, lo cierto es que el Cádiz se halla instalado desde hace mucho en las inmediaciones de la zona noble, ahora mismo séptimo a un punto del play-off de ascenso a Primera. Incluso desde dentro del vestuario no son pocos los que miran arriba en vez de abajo. Y no les falta razón.

En cambio, el Nástic recibirá a los amarillos con una necesidad acuciante de puntos, el deseo y la obligación de conseguir el triunfo para aferrarse a la salvación. Queda mucha Liga pero quedar descolgado a esta altura puede ser definitivo.

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