Cádiz CF La hora del 'carpe diem'

  • Es el momento de disfrutar de la soberbia de racha del equipo amarillo, sostenida en una consistencia a prueba de bomba

José Mari y Lekic celebran uno de los goles en el partido contra Las Palmas.

José Mari y Lekic celebran uno de los goles en el partido contra Las Palmas. / Jesús Marín

Vencer al equipo que maneja el segundo presupuesto más alto para la plantilla y hacerlo con la solvencia que lo hizo el Cádiz CF en el choque contra Las Palmas no sólo es que mantenga vivo el fuego de la ilusión, sino que agiganta la llama sin necesidad de exigir más allá de una tranquila permanencia en una categoría de plata apasionante. Todo lo demás a partir de ahí será un premio.

La Liga es un conglomerado de partidos distribuido los fines de semana durante más de nueve meses. El desenlace será el que tenga que ser, pero lo que realmente da sentido a toda esta historia son los estados que se van generando a lo largo del extenso recorrido.

El Cádiz CF atravesó un desierto que parecía no tener fin con nueve jornadas consecutivas sin probar un solo bocado victorioso hasta que todo cambió de manera súbita y ahora emerge con el empujón que dan los 15 puntos seguidos que suma sin dar el más mínimo respiro a sus rivales. El Cádiz CF, a día de hoy, es como un cohete de la NASA capaz de conquistar cualquier enclave de la galaxia. No hay quien lo pare.

El sufrimiento del pasado todavía reciente da paso a una explosión de alegría dentro y fuera del vestuario. La afición empieza a soñar con ver una año más a su equipo metido en la batalla con los más poderosos de la categoría. El potencial de los más grandes es enorme. Lo lógico es que el Cádiz CF no suba a Primera, como advirtió el entrenador, Álvaro Cervera, minutos después de que los suyos pasaran por encima de uno de los teóricos favoritos al ascenso. 

El técnico actuó de contrapeso en plena euforia del universo cadista después del quinto triunfo seguido. No es que pretenda interrumpir el sueño de la afición, sólo es una dosis de realidad.

Más allá de lo que suceda en allá en junio de 2019, lo que toca ahora es disfrutar del momento. Más que nunca es la hora del carpe diem. De eso va la Liga. Cinco semanas de sonrisa permanente ya no hay quien las borre. Ningún conjunto ha sumado tanto en tan poco tiempo salvo el Málaga al comienzo de la campaña, cuando también enlazó un quinteto de triunfos.

Llegarán las derrotas porque forman parte de la normalidad de la competición, pero ahora el Cádiz CF disfruta de ese momento de gloria efímera y enciende el motor de la ilusión. El simple hecho de pelear en la parte alta de la clasificación y soñar con una proeza ya es alimento suficiente para el alma cadista. La emoción que vive la mejor hinchada de Segunda no tiene precio.

El Cádiz CF más resplandeciente de la temporada se cruzó con el peor Las Palmas del curso, ahogado en un mar de dudas en medio de la transición que conlleva el aterrizaje forzoso de un nuevo entrenador. Se dieron las dos circunstancias ideales para alcanzar el éxito. Paco Herrera pagó muy caro la osadía de empezar el duelo con tres delanteros y conceder espacios a un conjunto local que, inmerso en su momento más dulce del curso, no perdonó beneficiado por el juego que más le convenía.

El Cádiz CF ejecutó a la perfección el partido que había diseñado. Explotó al máximo sus cualidades y apenas se notaron sus defectos en un día perfecto de esos que se ven pocas veces. Presionó con alta intensidad desde arriba para taponar la salida desde atrás de los canarios, robó balones con frecuencia y martilleó a una velocidad de vértigo. Y además sacó petróleo de un gol tempranero que allanó el camino de la victoria. Qué más se puede pedir.

Se cumplieron todas las premisas de Cervera, incluidas las dosis de calidad que embellecieron aún más una victoria que, además de refrendar una dinámica de lujo, puso de manifiesto la confianza de un equipo al que todo le sale bien en esta etapa de la temporada, en una fotocopia de los años anteriores aunque con una versión mejorada.

El equipo amarillo alcanza un promedio de tres goles por partido en las últimas cinco jornadas

Fue quizás el encuentro más completo desde la llegada de Cervera, que supera los 120 partidos como cadista. El planteamiento fue el adecuado y todo el equipo brilló a gran altura en los dos planos fundamentales: el colectivo y el individual.

A partir de la solidez llega todo lo demás. Los jugadores juntaron líneas e hicieron lo que debían en cada momento, sin perder jamás el grado de disciplina que les convierte en uno de los adversarios, si no el que más, más incómodos del amplio espectro de la Segunda División A.

La desactivación del oponente es el punto clave. Pero además de destruir, el Cádiz CF se acostumbra a fabricar goles como rosquillas con una voracidad desconocida hasta la fecha. Promedia tres tantos por partido en los últimos cinco envites, en los que acumula nada menos que 16 dianas frente a las seis que sólo había conseguido en las diez citas anteriores. En un mes pasa de ser el menos anotador del torneo al tercero que más perfora la portería contraria.

Y los goles se traduce en triunfos. Toca disfrutar de la clara victoria sobre Las Palmas.

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