El enemigo habita en casa
La doble cara ofrecida en Almería saca a relucir carencias como la relajación y la falta de concentración cuando todo está de cara para el conjunto amarillo, que debe resolver estos problemas si no quiere pasar apuros
El Cádiz está firmando un notable arranque de Liga en este incómodo tránsito por la Segunda División B justo el año del Centenario del club. Ha sumado diez de los doce puntos disputados y después de cuatro jornadas camina en solitario como líder de su grupo con paso firme. Es una soledad deseada y positiva si el cuerpo técnico y los jugadores saben gestionarla de manera adecuada y no caen en errores que puedan complicar su trayectoria, como estuvo a punto de suceder el domingo.
El cuadro amarillo solventó su visita al Almería B con una victoria que ha dejado una doble lectura. La buena, la suma de tres puntos tras cosechar el segundo triunfo a domicilio en dos salidas. La menos buena, la relajación en la que cayó el equipo tras el descanso, un exceso de confianza que pudo costar caro pero que finalmente no pasó a mayores porque el rival, el filial almeriense, no tenía la entidad suficiente para hacer daño. El propio entrenador del conjunto local, José María Salmerón, reconocía la superioridad de un Cádiz que si hubiera topado con una escuadra más potente hubiera sudado la gota gorda para sacar adelante el partido.
La negativa segunda mitad, fruto de la pasividad, debe servir de aprendizaje para que el equipo no vuelva a relajarse en los siguientes compromisos. El entrenador del Cádiz, Risto Vidakovic, aseguraba tras el encuentro que cuando los jugadores se ven superiores dentro del terreno de juego y llevan una ventaja holgada caen en un exceso de confianza que, según palabras del míster, "no es entrenable".
Seguro que el técnico serbio habló ayer con la plantilla sobre este defecto con el objetivo de que no vuelva a visualizarse sobre el césped a partir del próximo partido.
"El exceso de confianza es un gran enemigo", aseguraba ayer Álvaro Jurado tras el entrenamiento en el que los jugadores empezaron a preparar el partido de mañana contra el Yeclano. Y es que un partido que está controlado "no se debe de ir", apuntaba el centrocampista, que se mostraba ambicioso al afirmar que "debemos y podemos dar mucho más".
Jurado se mostraba prudente cuando miraba el horizonte de la competición. "Esto acaba de empezar, pero estamos arriba, que es donde tenemos que estar. Tenemos que acabar campeones de grupo, esa es nuestra exigencia".
De las declaraciones de Álvaro Jurado se deduce que la plantilla cadista ha aprendido la lección y que la humildad debe ser la base para que el Cádiz pueda lograr el ansiado objetivo del retorno a la categoría de plata.
El medio se refería también al cambio de posición durante del duelo contra el Almería B por la lesión sufrida por Pedro Baquero que le obligó a situarse en el centro de la defensa amarilla. "No es mi posición natural, pero las circunstancias se dieron así. Estamos para hacer lo que haga falta", concluyó. En el banquillo no había defensas para cubrir la baja del jugador lesionado y fue el mediocentro el que se hizo con esa demarcación.
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