Un bloque compacto que concede pocas ocasiones al contrario

Grupo II. Huesca

18 de mayo 2015 - 06:49

De los cuatro campeones, el Huesca es el club con menos recorrido en la categoría de plata, aunque no por ello con menos derecho a militar en ella. Fundado en 1960, vivió su etapa de esplendor con cinco temporadas consecutivas en Segunda A -entre 2008 y 2013- hasta que descendió a Segunda B. En la memoria del universo cadista aún perdura aquel partido de la penúltima jornada de la campaña 2009/10, en Segunda A, que el conjunto amarillo perdió (2-1) en territorio oscense en un duelo directo por la permanencia que a la postre supuso el traumático regreso de los gaditanos al abismo de la categoría de bronce. Un emparejamiento entre ambas escuadras cinco años más tarde no estaría exento de morbo.

El Huesca tuvo que esperar hasta la última jornada del campeonato de Liga, disputada ayer, para confirmar su pase a la fase de ascenso como campeón del grupo II, el más igualado de los cuatro de Segunda B. Lo hizo con el agua al cuello, con un gol al final contra el Athletic de Bilbao B. Es el campeón con menos puntos, 69.

El equipo entrenado por Luis García Tevenet es, de los cuatro campeones, el que llega a la eliminatoria con más ritmo competitivo obligado por las circunstancias, aunque también es el que puede sufrir un mayor desgaste físico al no haber podido respirar. Si por algo se caracteriza el conjunto aragonés es por su fortaleza defensiva y su capacidad por sacar punta a las acciones ofensivas. Juanjo Camacho es el alma de una plantilla compuesta por 22 jugadores y una media de edad de 26 años. En la nómina de jugadores destaca la presencia de Fran Mérida, fichado en el mercado de invierno procedente del Atlético Paranaense brasileño, después de haber pertenecido, entre otros, a Arsenal y Atlético de Madrid. El Huesca juega en El Alcoraz, un pequeño campo con un aforo que apenas sobrepasa los 5.000 espectadores.

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