Justa victoria en Lugo (0-1)
LaLiga 1|2|3
El equipo amarillo, muy superior a su rival, logra tres valiosos puntos con un gol de penalti de Barral en la recta final
El Cádiz se llevó una merecida victoria en Lugo gracias a un gol de penalti de David Barral en la recta final de un partido que pudo haber finiquitado mucho antes si hubiese aprovechado las ocasiones que generó. El equipo amarillo no notó las importantes bajas con las que se presentaba en Galicia y fue muy superior gracias a su solidez como bloque, a la jerarquía en la medular y a la velocidad arriba. El triunfo mantiene a los gaditanos en la zona alta de la tabla.
Las bajas obligaron una jornada más a Álvaro Cervera a recomponer la línea de ataque. Salvi ejerció las labores de segunda punta, Aitor ocupó el lugar que había dejado Álvaro García en la banda izquierda y Nico Hidalgo estrenó titularidad esta temporada en el costado derecho. Y el míster se decantó por Dani Romera como hombre más adelantado.
Cervera dibujó un 4-4-2 con un equipo que empezó la defensa en el ataque y no tardó en encontrar frutos. Salvi, el jamaicano de Sanlúcar, empezó a hacer de las suyas a una velocidad de vértigo. En el minuto 3 arrancó una jugada que acabó con una volea de Aitor a las manos del portero y en el 6 robó el esférico en tres cuartos y sirvió para dejar a Dani Romera solo delante del portero dentro del área, pero el remate del ariete se estrelló contra el poste. El Cádiz perdía una oportunidad de oro para ponerse pronto con ventaja aunque se mostraba muy superior a su rival en todas las facetas del juego. Hasta tenía la posesión del cuero, un hecho casi inédito.
El control de los amarillos era absoluto y las llegadas al área gallega se sucedían una y otra vez. Faltaba la guinda del gol. En el 13, un hiperactivo Aitor desbordó a todo el que se puso por delante y su pase de la muerte lo sacó un defensa justo antes de que Salvi empujara a placer a puerta vacía. El 7 cadista aparecía de nuevo dos minutos después para obligar a Juan Carlos a estirarse al máximo para repeler un derechazo y evitar el 0-1.
Los visitantes no traducían en un gol un monólogo de sobremesa. Parecía que jugaban en casa ante un anfitrión encogido al que le costaba mirar a puerta. Lo intentó Cristian desde lejos al cuarto de hora pero se topó con Cifuentes.
Los gaditanos recuperaba la pelota con rapidez y persistían por las dos bandas y el centro. Aitor y Nico volvían loco a los laterales, Salvi era una pesadilla para toda la zaga, Dani Romera no paraba de batallar con los centrales, Garrido y Abdullah se adueñaban de la zona ancha, la defensa no sufría, Cifuentes era un espectador más... La única pega era la falta de puntería en los mejores momentos de un equipo que no exprimió las dudas de un adversario que expuso como único recurso los disparos desde fuera del área. El duelo se equilibró en la recta final de la primera mitad y el descanso llamó a la puerta con el marcador intacto pese a los merecimientos acumulados por los hombres de Cervera. Pocas veces se había visto un Cádiz tan dominador como el de los 45 minutos iniciales, aunque sin gol no hay recompensa.
El equipo amarillo siguió a lo suyo en la reanudación. Mantuvo la presión arriba para inutilizar la salida del balón de los locales, incapaces de dar dos pases seguidos. Los andaluces continuaban dando sensación de peligro y Aitor avisaba en el 51 con un zurdazo cruzado que se escapaba por poco. Los gallegos estaban obligados a dar un paso al frente y lo hicieron con más posesión del cuero aunque eran los visitantes los que inquietaban arriba. Cervera metió más madera con la entrada de Barral -sustituto de Aitor- y por primera vez esta temporada juntaba en punta a isleño y a Dani Romera en busca del gol que tanto costaba encontrar. Salvi caía a la banda izquierda.
El reloj corría a medida que los amarillos perdían fluidez y los gallegos se asomaban en el área, como el disparo en el 64 de Cristian que moría en las manos de Cifuentes. La respuesta inmediata de Dani Romera, de cabeza, tenía idéntico desenlace.
Sergio Díaz protagonizaba en despertar de los lucenses en ataque pero fue el Cádiz el que rozó el gol en el 69 con un testarazo a bocajarro de Nico Hidalgo -tras centro de Salvi- que Juan Carlos desvió con su pie derecho. No marcó de milagro poco antes del estreno oficial de Moha Traoré, colocado como hombre más adelantado pese a que el entrenador lo considera un extremo. Las circunstancias mandan.
El partido se adentraba en ese último tramo en el que los equipos suelen conformarse en caso de empate. Pero los locales, apremiados por tal condición, apretaban de lo lindo frente a un Cádiz que lo intentaba a la contra. En el 82, Moha, completamente solo en el área pequeña, cabeceaba al cuerpo de Juan Carlos, convertido en el héroe de los suyos.
El duelo se encaminaba al cero a cero hasta que el colegiado señalaba penalti por derribo de Luis Muñoz a Moha. Barral cogió el balón, lo situó en el punto fatídico y transformó la pena máxima con total tranquilidad para poner el 0-1 en el minuto 85. El Cádiz tenía los tres puntos en su mano. Sólo tenía que defender con el mismo orden y aprovechar una contra para dar la puntilla. La tuvo Moha en el 88, pero falló un pase fácil que hubiese dejado solo a Barral para empujar a placer. Y en el 90 era Nico Hidalgo el que remataba fuera. No sentenciaban los amarillos, condenados a sufrir hasta el pitido final. Cifuentes, en la prolongación, evitó el empate con un paradón a tiro de Sergio Díaz. Y en el 92 Moha se marchó con potencia de su par, regateó a Juan Carlos y mandó la pelota al poste con toda la portería para él. Eso sí, había salido desequilibrado tras una zancadilla del cancerbero.
No hay comentarios