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"Elche fue el ascenso de los gaditanos"

  • Luis Escarti, ayudante de Milosevic en aquella hazaña, recuerda que "de todos los integrantes del equipo, 19 eran nacidos en Cádiz o la provincia"

Escarti aparece de pie en la grada del campo 4 de las instalaciones de El Rosal durante un partido de la cantera cadista. Escarti aparece de pie en la grada del campo 4 de las instalaciones de El Rosal durante un partido de la cantera cadista.

Escarti aparece de pie en la grada del campo 4 de las instalaciones de El Rosal durante un partido de la cantera cadista. / b.b.

El ascenso de Elche, en 1981, tuvo muchos protagonistas. Pero hay uno que tiene tras de sí un recorrido único en lo que fue aquel éxito y la explosión de una gran generación de canteranos. Luis Escarti es una voz autorizada para recordar una de las mayores gestas del Cádiz, que vivió como ayudante del entonces entrenador, Dragoljub Milosevic.

"Hay un dato que más de 35 años después sigue pesando; de los integrantes de aquella plantilla, 19 eran de Cádiz o de alguna localidad de la provincia. Casi todos eran gaditanos. Con eso, creo que está todo dicho porque el de Elche fue el ascenso de los gaditanos", afirma una de las personas que mejor conoce lo que se vivió aquel 24 de mayo de 1981.

Escarti, vizcaíno de nacimiento y gaditano por donde se mire, era la mano derecha de Milosevic. Ese ayudante que hace de enlace entre los futbolistas y el máximo responsable deportivo del equipo. Fue testigo directo del que ha sido el ascenso más inesperado por la de aspectos que corrían en contra del Cádiz. "En el campo había algo más de 50.000 personas porque entonces se permitía que el público siguiera los partidos en pie. Era un ambiente increíble, de los que no se pueden olvidar", relata. "Fue llamativo que los principales medios de comunicación y los grandes periodistas de aquella época se desplazaran a Elche para seguir el partido en directo. Estaba todo preparado porque el Elche subía con un empate".

Tres décadas y media después, Escarti vuelve a saborear lo que vivió en tierras alicantinas. "Glorioso. Aquello fue una sensación muy grande, de las que gusta exteriorizar a tope. Fue una temporada en la que Irigoyen realizó una gran apuesta por la cantera y nadie pensaba que nos íbamos a meter ahí arriba. Pero el Cádiz hizo un tramo final sensacional de Liga y por eso nos presentamos en Elche con la posibilidad de subir. Con un gran rival enfrente y la afición en contra, pero con opciones de ascender", recuerda.

El partido, que guarda como un tesoro del que se llevó su merecida parte, dio para mucho desde que la expedición cadista llegaba al estadio. "Era imposible que el autobús avanzara porque una marea humana de seguidores locales lo impedía. Nos bajamos y realizamos a pie el tramo final. Cuando aún vestidos de paisanos salimos al césped, la bronca que nos dio la gente desde la grada fue de campeonato. Algo bestial. En ese momento, Milosevic dijo: 'Esta gente chilla pero no mete los goles'. Sabias palabras", apunta con orgullo el que fue su fiel ayudante.

El ex técnico y ex consejero ha pensado muchas veces en las claves que llevó al equipo a firmar una página gloriosa cuando más difícil lo tenía. "Éramos una familia y nos conocíamos de muchos años los jugadores y nosotros. Llevar tanto tiempo juntos entrenando y jugando era un plus muy importante. Salvo Zúñiga, que llegó ese año nuevo al tener que hacer por aquí el servicio militar, los demás eran amigos además de profesionales". Y se atreve Escarti a sacar el entrenador que por siempre llevará dentro para realizar el siguiente análisis: "Era un equipo muy equilibrado. Fuerza, oficio y potencia, unido a calidad desparpajo y un ataque enorme. Mané y Choquet en la delantera... palabras mayores. Y luego la calidad de Pepe Mejías, la personalidad de López, el trabajo de Manolito, Linares... Un equilibrio total".

Piensa que "aquel Elche era mejor por nombres, aunque como equipo le superábamos y ese día lo demostramos con dos goles y un partidazo". Cierra los ojos y suspira antes de añadir que "fue el ascenso más grande del Cádiz y, al mismo tiempo, el día que quedó confirmado que la cantera de aquí puede llegar muy lejos", tanto como tocar el cielo, lo que hizo en Elche en 1981.

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