"¡Chirigota, chirigota, chirigota!"
La afición soporta de manera estoica la intensa lluvia y estalla contra su equipo tras comprobar la nula actitud de los jugadores, a los que ridiculiza con cánticos carnavalescos después de pedir 11 Raúl López
Menudo chaparrón el que tuvo que soportar ayer el personal que se atrevió a desafiar a la copiosa lluvia. Porque el agua que descargó con fuerza no fue el problema. Mucho peor fue tener que presenciar la humillación que sufrió lo menos parecido a un equipo que se ha visto en los últimos tiempos.
La parroquia cadista andaba con la mosca detrás de la oreja en los últimos tiempos debido a la irregular trayectoria de los suyos, pero el vergonzoso espectáculo que ayer brindaron los que deembularon por el campo vestidos de amarillo y azul acabó por colmar el vaso de la paciencia de una afición curtida en mil y un desengaños.
Pero lo que no soportan los seguidores -los de ayer fueron más incondicionales que nunca- es que su equipo se rían de ellos. Porque la reacción tiene múltiples respuestas en caso de desahogo.
La completa falta de ganas por parte de los futbolistas que ayer mancharon el noble nombre de la profesión encontró los silbidos de enfado y desaprobación por parte de los presentes, que además afinaron la garganta antes de improvisar cánticos con mensaje de calado.
El que siente los colores, el que se sienta en la grada desafiando a la lluvia, echó de menos jugadores de época reciente que tenían vergüenza profesional y se partían la cara por el equipo. Por ello reclamaron la presencia de once Raúl López sobre el césped, porque con once como él Cádiz no hubiera sufrido semejante humillación que será difícil de olvidar.
La gente no es tonta, salta cuando se siente engañada. Intuye, sabe lo que pasa. Por eso no es de extrañar que, en un momento determinado de la segunda parte, brotaran gritos procedentes de la grada con una frase que lo dice todo: "Menos cubatas y más cojones".
El equipo puede perder, pero ante todo tiene que dar la cara y si no la da, como sucedió ayer, la afición estalla. Y cuando ya no podía más, tras el quinto gol del Arroyo que consumaba la manita, salieron cánticos con aires carnavalescos: "¡chirigota, chirigota, chirigota!". Así vio ayer a su equipo la hinchada. Un equipo que en el concurso del Teatro Falla no pasaría de las preliminares, aunque en la carpa quizás si sacaría buena nota.
En una esquina de Preferencia, 200 aficionados del Arroyo asistieron gozosos a la gesta de los suyos, que tomaban el Carranza por segunda vez en poco más de un mes. Alucinarían con el ambiente y no vería un marcador, manual, que estaba en un lateral y que por un momento se quedó sin resultado cuando llovió con fuerza.
Y la lluvia, que cayó a mansalva sacó a la luz algunas carencias de la nueva Tribuna. Un ascensor estropeado desde hace días y el agua que ayer se coló en la zona alta de la nueva localidad e inclusó mojó algún que otro ordenador. Y de remate, el acceso por la puerta baja de Tribuna se hizo imposible por la laguna de agua que se formó en la calle.
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