Cádiz CF

El Cádiz CF, el terror de los rivales

  • El conjunto de Cervera administra su resistente sistema defensivo con tal eficiencia que desespera a sus oponentes y demuestra que la posesión y la estética no son relevantes

Alberto Perea golpea el balón en el duelo ante Las Palmas. Alberto Perea golpea el balón en el duelo ante Las Palmas.

Alberto Perea golpea el balón en el duelo ante Las Palmas. / Fito Carreto

¿Qué más se puede pedir? Una decena de victorias del Cádiz CF en una docena de jornadas. Una auténtica barbaridad que supera todas las expectativas a la espera de que se vayan sucediendo los partidos. Mientras el futuro está por escribir, el presente invita a seguir disfrutando a tope.

Es tiempo de ilusión, de soñar con gestas gloriosas sin perder la perspectiva porque nada está hecho más allá del enorme mérito que supone tanto triunfo sin respiro y el primer puesto con una amplia distancia. El camino es muy largo y llegarán las dificultades.

Es un periodo de felicidad momento de un Cádiz CF que no conoce límites, sin olvidar la coletilla ‘a día de hoy’ para poner todo en su debido contexto. Es el indiscutible dominador de la Liga pero la temporada es tan extensa que puede pasar de todo. Una vez más, y las que haga falta, carpe diem, y lo que tenga que venir, que venga.

El conjunto amarillo tumbó a otro adversario en plena forma, como antes hizo frente al Almería o el Real Zaragoza. La Unión Deportiva Las Palmas compareció en el estadio Carranza avalada por una racha de cuatro triunfos consecutivos, pero se estrelló contra la fortificación de un líder más sólido que nunca. Otro rival que cayó en la trampa tendida por Álvaro Cervera y sus jugadores.

El Cádiz CF es, en este tramo del campeonato, un rodillo no porque avasalle a sus oponentes, sino por su demostrada capacidad para desarrollar un sistema que nada tiene que ver con la estética pero sí con la efectividad, que llega a su cota más elevada.

La principal virtud del primero de la clase es que aplica su método con una asombrosa perfección que acaba por empequeñecer al contrario. Las Palmas apuntaba maneras en los compases iniciales del partido, manejaba la pelota con habilidad y fluidez, se acercaba con relativa facilidad hasta los tres cuartos hasta que comprobó con el paso de los minutos que, pese a tener la pelota casi todo el tiempo, le resultaba imposible llegar con peligro a los dominios de Alberto Cifuentes.

Todos defienden como jabatos en una escuadra cadista conduce a su contrincante al aburrimiento extremo y semana a semana pone en cuestión la teoría de que con la posesión del balón hay más posibilidades de ganar. Un 24,3 por ciento les bastó a los gaditanos, que hicieron inútil el 75,7 por ciento de los canarios. Con su porcentaje más bajo de tenencia del esférico en las 12 jornadas ya disputadas, el Cádiz se quedó con los tres puntos. Ante el Málaga le valió con algo más de un 27 por ciento, en Zaragoza ganó con algo menos de un 32 por ciento...

Detrás de las bambalinas del éxito hay una ardua tarea. El cuerpo técnico hace un profundo estudio del rival que transmite a los jugadores. Con el conocimiento de sus virtudes y debilidades, el siguiente paso es trazar un plan para desmontar al contrario, ensayarlo y ponerlo en práctica el día del encuentro. Dicho y hecho

Hay muchos equipos que utilizan el mismo modelo. El sistema no esconde secretos aunque es eficaz si se conjugan elementos como la disciplina, el esfuerzo, el compromiso, la actitud y la aptitud. El Cádiz CF reúne todas esas cualidades, se emplea como un bloque compacto y además sobresalen futbolistas en el plano individual.

Ningún conjunto se desenvuelve con tanta precisión como el Cádiz CF en el método de defensa, robo y transición. El conjunto de Cervera funciona como un reloj suizo y progresa a una velocidad de vértigo. No es el equipo de más calidad, pero sí es el mejor en hacer lo que sabe. Por eso se escapa de sus rivales en la tabla.

La euforia, inevitable en casos como el de ahora, requiere de una cierta dosis de cautela porque el fútbol, como la vida, da muchas vueltas. Toda prudencia es poca porque la Liga no se resuelve ahora, sino en el último tercio. Pero siempre es mejor ocupar la plaza más alta que cualquier otra. Y que llegue hasta donde pueda un equipo que hace soñar a una afición entregada a la causa.

No hay mejor camino que andar paso a paso y el siguiente es la visita al Albacete. No hay nada más allá del Carlos Belmonte.

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