Un vetusto enigma de la Caleta por aclarar: del circo romano a la naumaquia
Historia de Cádiz
El autor acude a distintas fuentes históricas para tratar de arrojar luz sobre una antigua construcción junto a la playa, visible aún en el siglo XVI, de la que no se conoce su función
Los investigadores clásicos de la historia gaditana (como por ejemplo Horozco, Súarez de Salazar, Abreu o Gerónimo de la Concepción) nos van a aportar noticias sobre una enigmática y antigua construcción que aún era visible, próxima a la Caleta de Cádiz, a finales del siglo XVI. Agustín de Horozco, hacia 1598, nos dirá que “era un soberbio anfiteatro y naomachia, cuyas ruinas aún se dejan ver, con forma y tamaño de su planta, donde la ermita de Santa Catalina… cuyos cimientos de aquellos que caen sobre la Caleta aún tienen su planta y cimientos en pie, porque al otro lado del mar al mediodía lo ha gastado y desecho el mar…”.
Se trataba de un edificio de planta ovalada, del que entonces quedaba en pie “una cordillera de fortísimos cimientos” distribuidos en cuatro murallas concéntricas de distinto grosor con terraplenos entre ellas. Su degradación era tal que “no se puede averiguar con certeza” su uso real, así se dice que pudo ser: circo romano, anfiteatro, naomaquia (para el juego con barcos), teatro, templo, coliseo, castillo o alcanzar, y de forma genérica, “las ruinas de la antigua y primitiva ciudad”. Restos arqueológicos que se representan en el grabado de la Caleta desde la Punta de San Sebastián, fechado enel año 1564 y realizado por Höefnagel, donde en su leyenda y con el número 17 se apunta a las “Ruinas de Cádiz Antiqua”.
La localización de los restos de este enigmático edificio en la cercanías de la actual Puerta de la Caleta ofrece pocas dudas. Así se cita como referente la ermita de Santa Catalina que daba nombre a la Caleta, que se levantaba en la explanada donde se encuentra el monumento a Paco Alba contiguo a dicha puerta (no debemos confundir con la Iglesia de Capuchinos de la misma advocación). Tras ella la ensenadilla de la Caleta que se aprovecharía para levantar el edificio del Hospicio, cortando su frente con la muralla.
Más difícil resulta situar la Casa de Folugos que debía formar parte de aquel entorno, pero Horozco nos aporta un dato de interés, al relacionarlos con las murallas de la Edad Moderna, al decirnos que aquellos restos se fueron “perdiendo ya con el foso i obra que allí para fortificar se ha hecho y va haciendo…”.
Escenario de gran interés, ocupado en la actualidad por diversos equipamientos, habiendo actuado ya en una primera fase en diciembre de 2015, el Ayuntamiento sobre uno de ellos en el denominado Espacio Quiñones, antiguo Club Militar Marte, con aportaciones de los Fondos europeos FEDER.
Como continuación de aquella se anuncia en la actualidad, de forma inminente, la demolición del edificio del Club Marte; para el que creemos debería tenerse en cuenta estas apreciaciones que ya se comunicaron por el procedimiento estipulado en la comentada fecha. En el mismo se exponía la necesidad de proceder no sólo a los controles y seguimientos arqueológicos superficiales estipulados, sino que además y ante una oportunidad tan excepcional, se apliquen criterios más amplios, con catas a profundidad para aclarar y despegar de forma definitiva dudas sobre aquel edificio; en principio sobre si este solar formó parte del comentado “enigma arqueológico”; y en su caso de constatarse la existencia de algún tipo vestigio fuese estudiado para aportarnos alguna luz sobre su origen y uso.
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