Cádiz

Los valientes del nuevo comercio de Cádiz

Jesús Orellana y Beatriz Picardo han puesto en marcha Papeleo.

Jesús Orellana y Beatriz Picardo han puesto en marcha Papeleo. / Jesús Marín

Jesús Orellana y Beatriz Picardo no temen al riesgo. Ya van dos veces que se han lanzado al vacío, casi sin red, y les ha salido bien la jugada. Será porque tienen fe en sus proyectos, se vuelcan en ellos y los miman.

Primero fue con Copisteiro, una pequeña papelería e imprenta de la calle Hospital de Mujeres (llegó a protagonizar un capítulo del libro ‘Historia para andar por Cádiz’, de Ángeles Hidalgo) y apenas desde hace unas semanas con Papeleo, una librería-papelería-copistería y prensa ubicada en la misma vía frente por frente al primer proyecto de la pareja.

La copistería nació en 2007 y ya estaba asentada. Fue así que Beatriz, que estaba en el paro, propone dar un paso adelante y montar una pequeña librería.

No se fueron muy lejos. En la misma Hospital de Mujeres, que Jesús reconoce que es el epicentro de su vida.

Allí nace Papeleo, un auténtico guiño al papel en todos sus productos: prensa, revistas, papelería y libros. "Era una apuesta arriesgada, pero está funcionando bien. Estamos tirando". y más en estos tiempos de pandemia. Jesús lo dice y tras la mascarilla se le nota una sonrisa de satisfacción por un trabajo bien hecho.

Jesús ya venía del comercio... aunque bastante diferente: un restaurante de Mc´Donald. Pero de chico se le había quedado grabada en la retina la librería papelería Minerva (también en Hospitalito), a la vez que hace poco cerraba la librería Ortega.

"Veía como el barrio necesitaba esta oferta y, también, una papelería. Al principio pensábamos los dos que quién iba a comprar un libro. Pues viene mucha gente".

Han hecho una apuesta por el libro infantil y juvenil, complementado con un amplio catálogo de juguetes instructivos, muy originales. Y una apuesta por la venta de la prensa, lo cual se agradece.

Para mayores mantienen los best seller, como una forma de enganche del que entra en el local, función que también hace la copistería, que ya les genera una clientela muy fiel.

Hospital de Mujeres es una calle de mucho tránsito aunque siempre necesitada de una reforma que invite a su paseo por ella, y más cuando poco a poco han ido abriendo negocios muy de la tierra. El cercano Mercado de Abastos ya no tiene el gancho de otras épocas, pero sigue generando público en su entorno. De ello se benefician Jesús y Beatriz para conseguir que esta nueva apuesta en la vida salga bien. Y por ahora lo están consiguiendo.

Casa Lamar, alta artesanía gaditana. Casa Lamar, alta artesanía gaditana.

Casa Lamar, alta artesanía gaditana. / Jesús Marín

Artesanía de alta calidad en Cádiz

Daniel Vázquez y Ana Sánchez también han hecho una apuesta arriesgada. Es cierto que ellos tienen a sus espaldas la experiencia en un negocio que busca productos sostenibles, artesanales y de alta calidad. Pero también, que para sacar adelante el proyecto que han iniciado en Cádiz abandonaron un estado de confort alcanzado en Londres, ciudad a la que Daniel se marchó en 2013.

En el Reino Unido habían lanzado la marca de pañuelos de seda sostenibles Lamar Scarves, con excelente resultados de crítica y ventas. Pero la idea era volver a su tierra y abrir aquí su primera tienda.

Casa Lamar se llama, y se ubica en la esquina entre Rosario y Beato Diego. Como Hospital de Mujeres puede decirse que se encuentra en segunda línea de las calles comerciales de Cádiz.

La tienda, que ha tenido una buena acogida, supone una apuesta por la artesanía de Cádiz y la provincia, mezclada con los productos que ellos mismo elaboran y que van desde objetos de decoración (cerámica, piel, caña, madera) hasta moda confeccionada con las mejores telas del mercado procedentes de Mallorca y Cataluña. Incluso, para más adelante, no descartan la publicación de libros relacionados con el diseño.

Abrir aquí, además del tirón de la tierra, se justifica ante la falta de un comercio de este tipo en Cádiz.

"Apenas hay oferta de este tipo en la ciudad. Hay que gente que nos ha dado las gracias por abrir la tienda porque estaban demandando este producto y, también, porque damos cabida a emprendedores que no tenía donde vender sus productos artesanales".

Tras varios meses en la ciudad, y más allá de los efectos perversos de la pandemia en el comercio, Daniel Vázquez considera que en Cádiz "falta mucho de esto y sobra de otras cosas, cuando los que nos visitan lo que demandan son productos hechos aquí".

En este sentido asume que "a Cádiz le falta posicionamiento como ciudad comercial. En las últimas semanas hemos visto el centro vacío. Debe ser la administración la que asuma el papel de trabajar fuerte para atraer a más visitantes. No he visto ninguna campaña publicitaria en este sentido, ni en el resto de la provincia. Ni se organizan actividades complementarias".

Rosario con Beato Diego significa una vía con mucho tráfico, "especialmente de camiones", lo cual desesperada a estos emprendedores "sobre todo cuando estacionan frente al escaparate". Estos problemas, junto a la urbanización y a la mejora del alumbrado público son otras cuestiones pendientes que les aleja de las más cuidadas calles comerciales. "Debemos apostar, y nosotros lo hacemos, por un producto local supersostenible, apoyando una economía circular que ya es tendencia".

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