Espectáculos

¿Por qué ya no tosemos en el Falla?

El Falla de la era poscovid.

El Falla de la era poscovid. / Lourdes de Vicente

Les pongo en situación. Año 2019. Obra de teatro en el Falla. Suenan los timbrazos y se levanta el telón. Aparece la actriz principal y, antes de que la pobre señora pueda decir este boca es mía, se inicia un concierto de toses al más puro estilo del Bolero de Ravel. Primero es un solo de un señor. Ejem, ejem. Mala pinta. Fumador. Sesenta y tantos tacos. Pinta de tener alto el colesterol. Corbata con nudo marinero gordo y botón del cuelllo de la camisa desabrochado. Sospechamos que no adora precisamente los fundamentos del teatro. Al segundo le contestan desde la platea. Tus dos ejem y uno más. Se abren las apuestas. La carraspera, como la estupidez, es contagiosa. Suena otra tos en butaca, dos más en anfiteatro, venga, que nadie se corte. Mientras la actriz ya ha empezado su actuación, el Falla suena como un sanatorio de tísicos en el Boston de Henry James.

Por fortuna, ya se puede ir al Falla sin oír toses. El nuevo mundo postcovid no nos ha hecho mejores, pero al menos sí que nos ha curado de espantos, y de toses nerviosas que se replican sin final. El miedo a que alguien sea sospechoso de estar contagiado con el virus del demonio hace que se tosa para adentro, que se cubran bocas y que pueda acudirse al Falla, o a cualquier otro teatro, sin tener que soportar a gente que no para de emitir ruidos. Algo es algo.

Eso sí, en las funciones carnavalescas este fenómeno no ocurría. Cuando una comparsa puntera estaba a punto de empezar su presentación el silencio del coliseo gaditano era comparable al momento en que Curro Romero agarraba la muleta en la Maestranza, con centenares de ojos posados en un mismo punto, esperando la faena histórica. Un silencio atronador como ejemplo del más evidente oximoron. Así que, una de dos, o el Carnaval cura todos los males, cosa que dudo, o el teatro perjudica seriamente la salud, algo imposible si atendemos a la historia de la humanidad, o bien en el Cádiz precovid nos gustaba sabotear las funciones con las toses más impertinentes.

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