Cádiz

Un tesoro escondido en la calle Cervantes

  • La rehabilitación de una finca vecina a San Antonio recupera su pasado esplendor tras una profunda obra que ha sido financiada por la iniciativa privada

Calle Cervantes 24. Una finca más del casco histórico. Un edificio alto aunque limitado a dos únicas plantas, por lo que se deducen que los techos son muy altos. Pero más allá de estas magnitudes la finca a priori no llama la atención respecto a otras necesitadas de obras en intramuros. Hasta ahora.

Bajo esta idea la promotora de Enrique Arroyo planteó la reforma integral del edificio. Lo vació de antiguos inquilinos, realojados tras acuerdos previos con los afectados, y bajo la dirección técnica de su hijo, Darío, se comenzó a trabajar, a rascar, bajo las capas de pinturas que, sin saberlo, ocultaban la verdadera realidad de la vieja finca.

"No sabíamos nada de la historia del edificio, pero a medida que hemos ido trabajando hemos comprobado que originariamente era una casa de una familia con elevados recursos", comenta Darío Arroyo que recuerda que "comenzamos a rascar la fachada principal, pensando que nos íbamos a encontrar piedra ostionera y, sin embargo, nos encontramos otro tipo de piedra más delicada, de mayor calidad a la que, finalmente, hemos tenido que dar un tratamiento muy especial. No se ha limpiado por chorreo, como es habitual, sino que se ha realizado un trabajo manual, puliéndolas una a una", lo que ha supuesto más horas de trabajo y más coste pero que ha permitido descubrir y recuperar una joya arquitectónica urbana.

Lo cierto es que esta forma de trabajar es una norma de la 'casa'. Ya pasó con una finca rehabilitación hace mucho en plena calle San Francisco y donde se recuperaron elementos del siglo XVII, originales del inmueble.

Es un plus de calidad que, asume Enrique Arroyo, supone un elevado coste y reduce los ingresos para la promotora, más en estos tiempos de crisis en el sector cuando aún cuesta vender una vivienda. "Buscamos sacar adelante este tipo de operaciones, donde prima la excelencia, aunque lo que se consigue sirva para pagar el préstamo del banco y para poner en marcha otra obra", destacan Enrique y Darío Arroyo.

Tras la redescubierta fachada, el patio principal de la finca ya aporta elementos de esta atención especial en lo que a diseño y materiales se refiere: una gran suelo con mármol portugués con figuras geométricas, mucha piedra original recuperada que se extiende a lo largo de todo el edificio, hasta el punto que se disfruta también en algunas estancias de las viviendas, y la madera, que reina en el patio principal y el secundario, ampliado este último respecto a la extensión original.

"Las vigas se han tratado a mano", comenta Arroyo padre, que destaca que toda la estructura se ha reforzado con nueva vigas que no se ven frente a las antiguas, sí vistas tanto en el patio principal como en muchos de los techos de las viviendas. Patio que, además, se ha cerrado en las dos plantas utilizando en la última material reciclado cortada en lamas para el forrado de las ventanas, todas de madera, como ocurre en todo el edificio.

Son en total once viviendas, bajo, más dos pisos y el ático. Uno, dos y tres dormitorios con precios que oscilan entre los 135.000 y los 290.000 euros. Los de la planta baja aprovechan al máximo la luz con grandes ventanas y alturas interiores sorprendente: con más de 4 metros en algunas estancias.

Ventanas pivotantes incluso en el claustro central, luces indirectas incluso en el propio portal de la finca, igualmente recuperado, y un ascensor acristalado que ha encontrado hueco en la escalera original, algo complicado en las fincas del casco antiguo.

El ático permite además una visión inédita de la parroquia de San Antonio y se vislumbra las casas Arámburu y Pemán; y en la terraza trasera, la propia Torre Tavira, vistas que buscan sobre todo los posibles clientes extranjeros.

"La gente valora el buen trabajo y las calidades", dice Enrique Arroyo. Con algunos toques por concluir ya han vendido un ático... a una pareja francesa porque, destaca, "son muchos los extranjeros y gente de fuera que se están interesando con este proyecto", Desde el lunes se realizarán unas jornadas de puertas abiertas ara poder ver la obra.

Tras el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía, Arroyo es el principal promotor de la ciudad. Actualmente gestiona sólo en el casco antiguo unas 600 viviendas de alquiler, tras rehabilitar cerca de medio centenar de inmuebles. Desde el inicio de la crisis el ritmo de trabajo se ha relajado; concluida Cervantes 24 se prepara para actuar en la calle Paraguay. Hoy por hoy, forma parte del reducido grupo de promotores privados que aún sacan adelante actuaciones en el casco histórico, frente a la paralización casi total por lo que respecta a las inversiones públicas.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios