Sin ruina pero olvidados
Vivienda El mal estado de los pisos de los militares frente a La Caleta
Los vecinos de Duque de Nájera, 4 y Ángel, 1 esperan que el nuevo órdago del Ayuntamiento a Defensa les solucione sus desesperadas reclamaciones
Un nuevo órdago lanzado ayer por el Ayuntamiento de Cádiz al Instituto de la Vivienda de las Fuerzas Armadas (Invifas) llevó cierta esperanza a los 17 vecinos de las fincas de Ángel, 1 y Duque de Nájera, 4. Esos bloques que forman una esquina frente a La Caleta con una dejadez manifiesta, fachadas negras de humedad incluidas. La alcaldesa fue clara: "Requerimos al Invifas que comience a ejecutar en tres meses de plazo obras de urgencia y de seguridad necesarias. Comenzaremos el expediente de expropiación si no nos hacen caso". El Consistorio ya le ganó un juicio al Instituto tras declarar éste que los edificios estaban en ruina técnica. Nada más lejos de la realidad. La sentencia hablaba de "mala fe" por parte de este organismo dependiente del Ministerio de Defensa. Ahora, el Invifas vuelve a la carga con un escrito, según el Ayuntamiento, "prácticamente igual en el que dice que inician el procedimiento de la ITE. Hombre, si está hecha desde 2005 cuando ya estaban requeridas las obras de seguridad. No cabe la ITE, eso es querer alargar el proceso". Martínez dice que el edificio "tiene un aspecto lamentable que parece que ha sido bombardeado. Ya esto no puede ser".
La relación entre el Invifas y los inquilinos es, cuando menos, extraña. No hace caso a los requerimientos de arreglos de zonas comunes, pero tampoco se pronuncia en torno al futuro de los inmuebles. "Tendrían que haber vendido estos pisos como todos los inmuebles de Defensa, pero alguien parece que quiere negociar y por eso intentaron declarar esto en ruina técnica. Defensa sigue sin hacernos caso. Pagamos cada uno de los 17 vecinos de los dos bloques entre 120 y 180 euros al mes, que no revierten nunca en arreglos en los edificios". Lo dice Antonio Troncoso, presidente de la comunidad de vecinos de Duque de Nájera, 4.
La situación de los vecinos es peculiar. Son alquilados de la empresa para la que han trabajado como funcionarios. La mayoría de los inquilinos son jubilados o viudas de militares. "La situación sería más incómoda si estuviéramos trabajando en activo. Ahí nos podrían presionar de alguna forma para que no protestáramos contra quienes nos pagan a final de mes", dice Troncoso.
"No nos cabe duda, el fondo de todo esto es la especulación". Magdalena Trujillo lo tiene claro. Su marido murió sin conseguir para su casa y sus vecinos una solución, aunque su viuda incide en que la resolución judicial contra el Invifas en el contencioso con el Ayuntamiento fue como ganar una gran batalla. "Si esto está en ruina, que venga Dios y lo vea", dice Magdalena enseñando las habitaciones de su casa. Recuerda cuando llegaron técnicos del Invifas "buscando a la fuerza defectos para justificar que esto estaba en ruinas. Vinieron a apuntalar, incluso, pero me negué a que entraran en mi casa. En la fachada sólo han hecho un lavado de cara en 1992. Si no fuera por el Ayuntamiento, estaríamos ya en la calle".
Magdalena y José coinciden con el juez: "Actúan de mala fe".
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