Historias de Cádiz La reina de Inglaterra, en Cádiz

  • Alexandra de Dinamarca esposa del rey Eduardo VII estuvo en Cádiz a bordo del yate real Victoria and Albert l En tren acudió a Villamanrique para visitar a la condesa de París

Portada de Diario de Cádiz anunciando la visita de la reina de Inglaterra

Portada de Diario de Cádiz anunciando la visita de la reina de Inglaterra / Archivo

La visita de alguno de los miembros de la Familia Real inglesa a Gibraltar, provincia de Cádiz, es algo habitual y siempre ha dado lugar a polémicas y a lógico malestar del Gobierno de España. En 1954 la visita de la reina Isabel II y su marido el duque de Edimburgo, recientemente fallecido, motivó una enérgica nota de protesta formulada por el embajador español en Londres. Los Reyes de España don Juan Carlos y doña Sofía anularon su presencia en la boda del príncipe de Gales al conocer que Carlos y Diana iban a hacer escala en Gibraltar durante su viaje de novios. 

Pero creemos que la única estancia en la ciudad de Cádiz de una reina de Inglaterra ocurrió algunos años antes, en 1905, si bien estuvo limitada a embarcar y desembarcar del yate real, Victoria and Albert, fondeado en la bahía de Cádiz.

En ese año de 1905, la reina Alexandra, esposa del rey Eduardo VII, emprendió con sus hijos un crucero turístico por distintos puertos europeos. No estaba previsto visitar puertos españoles, pero al encontrarse el yate real cerca de Cádiz, la reina decidió acudir a visitar a la condesa de París, que pasaba grandes temporadas en Villamanrique. De inmediato se cursaron los correspondientes telegramas y desde el Gobierno de Madrid se anunció a las autoridades de Cádiz la visita de la reina británica.

Las ordenes indicaban que la reina Alexandra desembarcaría en Cádiz únicamente para tomar un tren especial hacia Sevilla, Huelva y Villamanrique, pero que la visita era rigurosamente privada, lo que oficialmente se llamaba ‘de incógnito’, por lo que no quería recibimiento alguno ni saludos protocolarios.

A las nueve de la mañana del domingo 28 de marzo fondeaba el fabuloso yate real a muy poca distancia de la Alameda. Pese al carácter de ‘incógnito’ del viaje real, la noticia había trascendido y cientos de curiosos se agolpaban en la alameda Apodaca para ver el barco de los reyes de Inglaterra. A las doce de la mañana, una airosa falúa tripulada por marineros ingleses vestidos de gala trasladó a la Reina y a su hija Maud al muelle para subir al tren que debía trasladarlas a Villmanrique. 

Pese a las instrucciones del Gobierno, el muelle estaba repleto de distinguidas familias de nuestra ciudad que habían acudido a saludar a la reina Alexandra. En el cantil del muelle aguardaban el alcalde, Juan Arámburu, el gobernador civil, Barrenechea y otras autoridades. La reina inglesa subió a un landeau de la familia Moreno de Mora para recorrer los escasos metros que separaban el muelle de la estación. Los hombres se destocaron y las mujeres hicieron una reverencia. La reina recibió un impresionante ramo de flores ofrecido por Arámburu y marchó sin detenerse a la estación para subir al tren especial en compañía de su hija y de su séquito. Previamente, un secretario del Palacio Real británico había acudido a la estación para pagar en metálico el importe de los billetes.

Al día siguiente regresó la reina a Cádiz. En esta ocasión eran más de mil personas las que aguardaban su llegada, pues acudió toda la colonia inglesa de la provincia.  Las autoridades decidieron que el tren real no se detuviera en el viejo apeadero de Cádiz y que entrara en la nueva y flamante estación de ferrocarril, próxima a ser inaugurada. El tren real llegó a las seis de la tarde. Alexandra descendió acompañada de la condesa de París y en esta ocasión  saludó amablemente  a las autoridades gaditanas, recibiendo otro ramo de flores de manos del alcalde. La reina y la condesa de París hablaron un rato con el duque de Nájera y con la familia Moreno de Mora. 

El séquito real subió a varios coches descubiertos para dirigirse al muelle y embarcar en una falúa del yate real. A la mañana siguiente desembarcó la condesa de París y el Victoria and Albert continuó su viaj

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