Cádiz

La quinta esencia del Francia y París

La terraza exterior de la quinta planta del Hotel de Francia y París y sus preciosas vistas.

La terraza exterior de la quinta planta del Hotel de Francia y París y sus preciosas vistas. / jesús marín

El 5 es el número mágico del Hotel de Francia y París, el más antiguo de la ciudad con 116 años de historia. Cinco generaciones del apellido Paredes han pasado por su gestión y ahora, la reforma de la quinta planta corona un proyecto de reestructuración iniciado en 2012. Las tres habitaciones del quinto piso y la terraza rematan la modernización de un hotel clásico con funcionalidad moderna. La directora, María Victoria Balén -sus hijos son Paredes- y el jefe de recepción, Pedro Ruiz, muestran las excepcionales vistas de la terraza, que compartirán dos de las tres habitaciones de la quinta. La Catedral, el segundo puente, la iglesia del Carmen... una vista casi panorámica. Recientemente, el hotel añadió un elemento atractivo en su exterior: la terraza de la cafetería, que está teniendo mucha aceptación en la plaza de San Francisco.

Balén habla del primer propietario, José Paredes Pastrana, que compró en principio dos hoteles, uno en San Antonio y otro en Mina. Un emprendedor de la época. "También tenía pompas fúnebres", apostilla. Luego adquirió el solar e hizo el Francia y París. Primero hubo dos plantas y en los años 50 se construyeron otras dos. La quinta, incorporada en los 70, acogía en un principio lavaderos y habitaciones del servicio. Tras algunos arreglos para la Regata Colón 92, los últimos han sido los más importantes y definitivos.

El lavado de cara le ha sentado de maravilla. "Hay buenas perspectivas para el verano. Más de un 90 por ciento de ocupación. La reforma se ha notado en el incremento de clientes", destaca Ruiz. La clientela del Francia y París es turismo nacional, sobre todo. "Los clientes valoran la ubicación y la limpieza, según podemos leer en el portal Booking, una referencia en internet. Tenemos 8 sobre 10 de puntuación. No está nada mal", comenta el jefe de recepción mientras enseña una de las habitaciones de la quinta planta, una de las 57 que ofrece un hotel que en el periodo estival, la Semana Santa, el Carnaval y las motos de Jerez en mayo tiene sus fechas de mayores registros.

"Se nota un repunte tras la gran crisis. Tenemos un nivel de precios razonable y eso nos ha venido bien. Con precios de tres estrellas, pero con prestaciones de casi cuatro", explica la directora. El "trato del personal", según Ruiz, es clave en este hotel tan céntrico. Entre 15 y 18 trabajadores en temporada baja y más de 20 en verano. Buena parte de la plantilla es estable. Pedro Ruiz lleva en la casa 31 años. "Y no soy el más antiguo. Hay empleados que rondan los 40 años en la empresa", apunta.

El futuro tiene muy buen color. Para María Victoria Balén "es un reto y un lujo continuar con la tradición de un negocio familiar de cinco generaciones". Una empresa que fue Medalla de Plata de la ciudad en 2005. Una firma gaditana con éxito, lo que ya es un logro -y una rareza- en los tiempos que corren. Un hotel gaditano desde sus cimientos.

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