"Nunca se puede poner el dinero por delante de la salud"
Julio Sancho Vázquez. Médico
El ginecólogo gaditano es un gran enamorado de su profesión, a pesar de lo que ha condicionado su vida. En los últimos diez años ha asistido cerca de 3.000 partos.
Julio Sancho Vázquez hace apenas una hora que ha estado asistiendo un parto en la clínica de San Rafael. La hora de la entrevista queda marcada precisamente por ese alumbramiento.
-¿Tiene usted un cálculo de cuántos partos ha podido asistir a lo largo de su carrera?
-Desde que empecé a hacerlo no, pero desde el año 2004 a 2014 han sido 2.966 partos. He llegado a hacer 390 en un año. Me gusta mucho lo que hago aunque hay gente que cree que uno hace esto por dinero.
-Imagino que su vida tiene que ser un auténtico caos porque no podrá relajarse ni un minuto debido a que los partos pueden ser a cualquier hora del día y los 365 días del año.
-Aquí lo primero que tengo que decir es que mi mujer tiene un mérito tremendo. La verdad es que es una cosa que se me ha venido encima. Cuando empiezas a asistir a una paciente quiere que tú la veas, le lleves todo el embarazo y le asistas al parto. Eso por un lado es algo que te gusta pero a la vez te sientes obligado a prestar ese servicio. Puedo decir que soy un afortunado porque tengo una gran vocación, pero esta dedicación la han sufrido mucho mi mujer y mis hijos. La verdad es que son muchos años así y lo poco que he tenido es menos de una semana que cogí por un aniversario. Yo me he entregado en cuerpo y alma. Esto nadie lo quiere. Llevo siete u ocho años buscando gente para que me ayuden y pueda ir yo delegando, pero es muy complicado. Necesito gente porque esto me desborda y lo que no voy a hacer es dejar a mis pacientes tiradas.
-Hay mucha gente que dice que hay ginecólogos que programan los partos y las cesáreas para no tener que estar sometido al estrés de las horas intempestivas.
-Cuando se programa un parto es porque está indicado porque el feto tiene más peligro dentro que fuera. Cuando en la privada se quiere ganar mucho dinero y trabajar poco se induce el parto de manera inadecuada. El estar en la privada sólo para ganar dinero no es el concepto. Nunca se puede poner el dinero por delante de la salud.
-Pero ese tipo de cosas le dan muy mala imagen a la medicina privada.
-Claro. La medicina privada está vilipendiada por temas como esos. Yo tengo claro que por un lado está el profesional y por otro el sistema. En la pública hay profesionales magníficos, pero otra cosa es el sistema. El que se va a la medicina privada tiene también muchos riesgos porque se pone en entredicho su ética y la verdad es que se pasa mal.
-¿Los partos con epidural son mucho más relajados?
-Indudablemente. A mí me ha pasado de todo. Una mujer ha llegado a ponerse de pie, insultos de todos los colores, otra que cerró las piernas en el momento en el que asomaba la cabeza el niño y hubo hasta que darle un golpe para que las abriera... Ahora ha cambiado mucho la cosa y son más relajados. Ahora bien, es una técnica que hay que saber utilizarla bien porque hay veces que la mujer pierde demasiada fuerza y hay que ser más intervencionista en el parto
-No me negará usted que por muchos adelantos que haya en los partos, sigue siendo un momento totalmente primitivo y animal.
-Es que somos animales y parimos como los animales. Afortunadamente para eso estamos nosotros para poderlos dirigir y para que ese momento sea lo menos desagradable posible para la mujer.
-Usted que está en una consulta privada, imagino que la crisis también habrá hecho mella, no sólo por la gente que acude sin seguro sino porque también habrá bajado la cifra de estos.
-En las compañías de seguro privadas es verdad que ha habido gente que se ha dado de baja pero otras muchas de alta porque la pública anda regular. Lo que sí ha bajado en un 70% o en un 80% es la gente que va a la consulta a pagar con dinero directamente.
-Cuando uno empieza a ser conocido como usted en su profesión, ¿se crea enemigos?
-Es tremendo. Evidentemente te creas enemigos. A mí lo que más me molesta personalmente es que estoy haciendo esto por dinero y me dicen que estoy montado en el dólar. Yo echo de menos un hospital público, pero estaba amargado allí. Lo peor es que lo del dinero viene por parte de otros colegas. Y dicen eso cuando no me conocen y a lo mejor es que también trabajo diez veces más que él.
-Un ginecólogo como usted, ¿qué piensa del aborto y de las restricciones que se planteó incluir el Gobierno en la ley?
-Yo no soy quién para juzgar a nadie porque vaya a abortar, esas son cuestiones personales. Eso sí, yo no me veo capaz de meterle una aspiradora con un embrión vivo. Y con respecto a las leyes hay una absoluta hipocresía. En España aborta la que quiere y son ganas de marear la perdiz. Firman los papeles y tienen a tipos que incluso te rellenan en la clínica el formulario.
-¿Se encuentra cada vez madres más jóvenes en su consulta?
-Pues tengo que decirle que en mi consulta es raro encontrar a mujeres embarazadas menores de 30 años. De cada 100 a lo mejor sólo hay cinco. Los medios anticonceptivos también se conocen mucho mejor y ha subido mucho la edad de la embarazada porque ahora las parejas tardan más en tener su primer hijo. Hay incluso mujeres de 46 años con óvulos prestados.
-Usted se dedica a la ginecología, por lo que imagino que habrá recibido bromas de todo tipo.
-Absolutamente y en ocasiones, a veces, son muy desagradables y groseras.
-¿Y qué opina de la ginecología espectáculo? Ahora todas las parejas quieren tener una ecografía en 3-D para verle la cara a su futuro bebé.
-Yo no pongo 3D en mi consulta. En el control del embarazo no aporta absolutamente nada de ciencia. Yo le aseguro que le pongo cinco fotos en 3D y usted no sabe averiguar cuál es su hijo. Algunos me dicen que estoy atrasado pero como no me aporta nada, no lo tengo. Si me sirviera de algo para el citado control, lo tendría de manera obligatoria. El 3D en embarazo es folklore. Además no tendría tiempo de atender a todas las pacientes porque para conseguir que se le vea la cara al niño a veces tienes que estar hasta 15 minutos.
-Y con ese ritmo frenético de vida, ¿no se ha planteado usted en algún momento parar?
-Si tengo salud, no me jubilaré. Moriré con las botas puestas seguro. Es cierto que a veces me pregunto qué es lo que voy a hacer cuando pare y realmente se te ocurren cosas, pero es que mi profesión me llena tanto y disfruto tanto con lo que hago que ni siquiera lo pienso.
-Usted tiene cinco hijos y ninguno ha seguido sus pasos, salvo el primero que sí está en el mundo sanitario al ser enfermero. ¿No cree que al ver la vida que lleva les haya echado para atrás?
-Pues psicológicamente seguro que les ha influido. El primero, Julio, quizás es el que lo sufrió menos y estudió Enfermería y ha estado en lugares donde ha habido grandes terremotos como Bam y Haití. Javier ha estudiado Económicas, Fernando hizo Hostelería y está en La Calle del Libre Albedrío, Pilar hizo Derecho y el pequeño se va a salir porque saca todo 10 en Bachiller.
-Usted habla de su padre con una gran admiración. Antonio Sancho fue una referencia en el protocolo en la provincia de Cádiz. ¿Fue muy quisquilloso con las buenas maneras en su familia?
-Mi padre era una persona muy rígida. Mi madre y él nos inculcaron desde luego lo que se llama el "saber estar". Mi padre fue una persona muy trabajadora que quiso mucho a Cádiz y a su provincia y eso también nos lo ha inculcado.
-No me diga que usted es un gadita.
-No, soy un enamorado de Cádiz, que no es lo mismo. Al gadita lo echaba de aquí remando. Uno tiene que estar orgulloso de lo que tiene pero no por decir que soy gadita voy a querer más a esta tierra.
-Ústed que ha traído al mundo a un montón de niños, disfrutaría mucho cuando tuvo que encarnar a Gaspar como rey mago.
-Ese ha sido uno de los mejores regalos que he tenido en mi vida. Yo con mis pacientes soy diferente, soy mucho más serio. Hago mi trabajo bien, pero no soy exactamente yo y eso mi mujer me lo dice muchas veces. Soy hasta seco. Pero allí sin que nadie te conociera y viendo las caras de los niños y los mayores... Eso ha sido inolvidable. Aunque la mañana te marca mucho cuando visitas el hospital, he de decir que ser rey mago un día en tu vida es espectacular.
-¿Y no le llamaron ese día para ningún parto?
-(Risas). Afortunadamente tuve a un compañero que ese día me estuvo haciendo la cobertura y el tema estaba bastante controlado.
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