La porquería de siempre

Comerciantes de los Callejones y José Cubiles sufren riadas de aguas fecales que se cuelan en los negocios

J.m. Sánchez Reyes

Cádiz, 04 de noviembre 2017 - 02:07

"Lo de siempre". Los comerciantes de los Callejones de Cardoso y de la calle José Cubiles, vías separadas por Sagasta, viven resignados a que las trombas se cuelen en sus comercios. Unas aguas más limpias que otras. En Cubiles, donde horas después de las fuertes lluvias olía fuertemente a cañería, hubo "riadas" de heces fecales "y compresas", como señalaba Manuel Freire, encargado de la cafetería Riancho. La avalancha les cogió con el establecimiento abierto y el agua entró desde la calle y desde dentro "salió a caños por una arqueta". A pesar de colocar unas barreras en las puertas -la experiencia es un grado- el agua entró en la cafetería, dañando algunos motores. "Hemos perdido la tarde limpiando con lejía", aseguraba.

A Desireé Orihuela, propietaria de la peluquería La Bien Peiná, el agua le cogió atendiendo a una clienta. "Ella se puso a achicar conmigo". Los viernes son días fuertes en negocios como este. La de ayer fue una jornada "perdida", comentaba mientras enseñaba el suelo, de parquet, dañado.

Muy cerca, todo un clásico de la lista de afectados por las riadas viñeras, Manuel Aragón, de Confecciones Manolito, aseguraba que "las alcantarillas han hecho efecto chupona con la lluvia y ha salido fuera toda la porquería. El agua ha llegado hasta el probador". Perro viejo en estos asuntos meteorológicos, Aragón siempre tiene la ropa en alto. "Pero los muebles se mojan, eso sí", aclaraba.

En la esquina con Sagasta, Nieves Bastardín, de la peluquería Mundo Belleza, afirmaba que "el agua ha llegado casi a los enchufes. Ha faltado poco porque había tres cuartas", decía. "Más ha salido desde el vate que lo que ha entrado desde la calle. Dentro tenemos un bajante que ha empezado a arrojar las aguas", explicaba.

En los Callejones, Rafael Aguilar, de Confecciones Aguilar, sacaba con un recogedor agua a paladas varias horas después de la tromba. De la tienda salía "en cascada por el escalón". Los comerciantes de la calle abrieron los husillos. "Ha sido para nada porque no han podido tragar el agua y ésta ha entrado en los negocios". Aguilar criticó que los operarios de la limpieza "rieguen las calles antes de barrerlas. Así se llevan la suciedad hacia los husillos, que se obstruyen. A esto sumamos que hace mucho tiempo que no llueve". Tuvo que cerrar el establecimiento por la tarde y no las tenía todas consigo para poder abrir la mañana de hoy.

Al fastidio por lo ocurrido se sumaba el temor por las predicciones de lluvia de la madrugada. En esta zona del casco histórico, ver una nube es sinónimo de pavor. Como una tradición que a nadie le gustaría celebrar. Pasan los años y nadie lo arregla. Esto es Cádiz.

Críticas de comerciantes por el estado del alcantarillado

La tromba de agua dejó otra vez su habitual sello de inundaciones en los comercios situados entre la plaza de San Juan de Dios, Nueva, Cristóbal Colón y una zona de la calle San Francisco. Pese a los profundos trabajos acometidos hace ya algunos años tras las últimas inundaciones, los comercios sufrieron ayer de nuevo lo indecible y sus propietarios y empleados se afanaban, una vez más, en la limpieza de sus locales donde los daños fueron considerables. Común denominador fue la crítica por el estado del alcantarillado de la zona. En otros años, afirman, los operarios de Aguas de Cádiz han trabajado en la zona varias semanas limpiando husillos, aliviaderos y alcantarillas antes de que llegaran las primeras lluvias. Pero en esta ocasión "sólo han estado tres días". Y es que lo que quedó ayer sobre el pavimiento de estas calles por la tarde, cuando dejó de llover, no fue sólo agua y barro, sino restos procedentes de las alcantarillas de la ciudad, con un profundo y molestísimo olor que inundaba el ambiente. "Han salido hasta trapos y toda clase porquerías", explicaba un hombre a este periódico mientras trabajadores municipales abrían alcantarillas en la zona más cercana a Plocia. Los comerciantes hacían ayer balance de los daños mientras sacaban agua de sus locales inundados y limpiaban enseres y suelos. Una agencia de viajes tuvo que tirar su cartelería y los folletos informativos que quedaron inutilizados por el agua. Algunos comercios, temiendo que lloviera también por la noche, retiraron la mercancía de la parte baja de sus estanterías para ponerla a salvo de posibles nuevas inundaciones. Y todos haciendo planes de cómo recuperar sus negocios e iniciar los trámites con su seguro. /J.A.L.

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