La plaza de El Mentidero

Situada en un lugar estratégico, cerca del Teatro Falla, del Pemán, del nuevo aparcamiento de Santa Bárbara, el Parador, el Baluarte de la Candelaria y la Universidad, este espacio ha ganado vida con la proliferación de terrazas en los últimos años. Por Pilar Hernández Mateo

17 de julio 2011 - 07:47

Ha cambiado mucho, para mejor. Las terrazas le han dado alegría, ahora esta es la plaza de la alegría", expresa un grupo de señoras mayores que se sientan, como cada tarde, en uno de los bancos de la plaza del Mentidero. En el que está más cerca de la fuente, al que, como ellas dicen, "estamos abonadas", porque "desde que empezaron las calores venimos aquí todas las tardes a tomar la fresquita, igual que los demás", afirma una de ellas señalando a otros vecinos del barrio que ocupan los demás bancos.

Estas mujeres comentan algunos de los cambios que ha sufrido la zona, como que "el Tucho (Bar Casa Tucho) antes era un bache y ahora lo han puesto muy bien y tiene una terraza muy linda". Y que "menos mal que han puesto marcas en el suelo para delimitar las terrazas, porque antes tenías que bajar el escalón para pasar o para ir a la cabina a llamar por teléfono. Ahora está más despejado". También relatan que "el alemán ha vendido el Gotinga a un italiano, que ha puesto la heladería al lado, y los helados lo hacen en el local que está junto al Serrallo".

Precisamente, el bar Serrallo es el establecimiento hostelero más antiguo de esta plaza. "Lleva más de cien años abierto, y siempre con el mismo nombre. Primero era bar y ultramarinos, después bar y refino, y ahora es solo bar", cuenta Juan Chicón, propietario del local desde el año 1998.

Chicón afirma que cuando llegó, "esta plaza estaba muy triste en cuanto a hostelería. Sólo estábamos el Samir y nosotros. Luego han ido abriendo más y han hecho varias obras y la han mejorado mucho. La asociación de vecinos ha contribuido a aumentar el ambiente organizando eventos. Y esto lo notamos mucho los hosteleros". Otra cosa que ha influido en la mejora del ambiente en la zona es, según este hostelero, el hecho de que se haya ido a vivir mucha gente joven a los pisos que han construido en la calle Ceballos, donde estaba antes Diario de Cádiz.

Manuel Domínguez, propietario de Mudanzas Poli, presume de ser el comerciante más antiguo de la plaza, donde lleva más de 30 años instalado su negocio. Él ha vivido varias modificaciones de la zona "y casi siempre para mejor". Se refiere a la última: "han allanado el centro, haciéndolo peatonal, han quitado la zona de carga y descarga y los aparcamientos de motos de la derecha. Y han ampliado el acerado para que haya más espacio para los peatones, que pasan muchos, para los minusválidos y las terrazas. Con el auge de las terrazas, la plaza requería un cambio de esta índole. Ahora da alegría pasear por aquí".

Este empresario sostiene que con la apertura de los nuevos bares, se ha "saneado" el ambiente de la plaza, que "antes era de bebedores y fumadores". Cree que la cercanía de la Universidad le ha dado también "más vida y calidad" a la zona.

En el Mentidero, apenas se ven niños jugando. Según el propietario de Mudanzas Poli, "antes de poner la fuente, la plaza era un campo de fútbol. Ahora, entre la fuente y las terrazas no hay sitio para jugar".

Antonio Sánchez está al frente del Bar Samir, en la esquina de la calle Ceballos, desde 1994. Sostiene que desde que hay más locales con terraza, acude más público a la plaza "porque saben que si no hay sitio en un establecimiento, lo encontrarán en otro". Afirma que con el nuevo aparcamiento de Santa Bárbara, "se nota más movimiento" y cuenta que el invierno pasado, que estaba la plaza en obras, habían cerrado el antiguo parking, todavía no estaba abierto el nuevo y con el teatro Pemán cerrado, disminuyó la clientela. Pero ya se han recuperado.

La cercanía del teatro Falla repercute positivamente en los establecimientos hosteleros de esta plaza. Sobre todo en el Gotinga, que se encuentra en la esquina de la calle Hércules, que llega hasta el coliseo. "Las noches que hay espectáculo, se nota el aumento de clientela a la entrada y la salida", comenta Franciso Javier Rodríguez, empleado del bar Gotinga, quien señala que en verano, la terraza se llena casi todas las noches. "La terraza da vida y trabajo a la plaza, porque tienes que meter más camareros. Sobre todo en esta época, que se ponen más mesas fuera. A partir de octubre baja la faena".

Francisco Javier hace referencia a la clausura temporal del Teatro José María Pemán. "Lo echamos de menos porque traía muchos clientes al Mentidero".

Otra época en la que se llenan los bares de esta plaza es en Carnaval. Además de la cercanía del Falla, los hosteleros destacan las actividades que ha organizado en los últimos años la asociación de vecinos. "Sobre todo, cuando era presidente Paco Gallardo, que fue levantando el barrio y ha hecho mucho, y Blanca Marzán ha continuado con su labor", expresa Juan Chicón, quien se lamenta de la poca comunicación y colaboración entre los hosteleros de la zona a la hora de organizar eventos.

Los más antiguos echan de menos la sede de Diario de Cádiz, que durante muchos años estuvo en la calle Ceballos. "Ha sido una pena, una hecatombe para la zona y un palo grande, porque había mucha gente trabajando las 24 horas y algunos locales vivían de los trabajadores del Diario y del trasiego de gente que entraba y salía", señala Manuel Domínguez. Para Antonio Sánchez, "que el Diario dejara este sitio ha sido una equivocación, porque daba vida a los hosteleros de la zona". Juan Chicón asegura que al principio lo pasaron mal, pero "como han hecho ahí pisos y han abierto más universidades, se cambia una cosa por la otra".

El bar más reciente de la plaza es El Solazo, el único que ofrece copas y el que más tarde permanece abierto junto con el burguer. Su propietaria está contenta con la zona, porque "está muy bien situada, al lado del Falla, el aparcamiento, el Parador, el Pemán, el Baluarte de la Candelaria y la Universidad".

Una curiosidad, según reza una placa ubicada en la fachada donde hoy está La Gloria, esta plaza antes se llamaba de Méndez Núñez, y en ella vivió la escritora gaditana Adela Medina Cuesta (1886-1983), más conocida como Gitanilla del Carmelo.

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