Un pato mudo da el cante en la plaza Carlos Díaz de Cádiz

Nadie sabe cómo llegó allí, pero se sospecha que pudo ser con la borrasca Kristin

Trasladan a varios patos 'inadaptados' del Parque Genovés por peleas con otros patos

El pato mudo de la plaza Carlos Díaz, de Cádiz. / D. C.

La plaza de Carlos Díaz, muy cercana al Hospital Universitario Puerta del Mar y detrás del Hotel Cádiz Paseo del Mar, tiene desde hace varias semanas un raro nuevo inquilino que está dando el cante entre vecinos y curiosos en general: un pato mudo que, por insólito que sea, parece haber encontrado en este espacio público su lugar ideal para vivir.

Se trata de un ejemplar de Cairina moschata, también conocido como pato criollo, pato de Berbería e incluso como pato moscovita, del que existen dos subespecies: una silvestre y otra doméstica. Es más que probable que pertenezca a esta última y que haya llegado desde alguna granja o jardín o de algún lugar donde lo tenían de mascota. O incluso desde el Parque Genovés, donde además de patos domésticos, ánades reales e híbridos también hubo aves palmípedas de esta especie.

El caso es que el pato mudo está generando muchas y variadas reacciones: los niños que disfrutan en la zona de juegos de la plaza Carlos Díaz les dan de comer maíz y otros cereales y hay quien, en un intento de proteger al animal, ha llamado al Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil y a la Policía Local, sin que nadie haya aparecido por allí para recogerlo.

De hecho, desde este último cuerpo municipal respondieron a una vecina que el palmípedo habría llegado volando arrastrado por la borrasca Kristin y que ya se marcharía cuando regresase el buen tiempo. En este punto hay que recordar que el Ayuntamiento de Cádiz aprobó el pasado 25 de febrero la adjudicación del contrato para la prestación del servicio de recogida, transporte, albergue y adopción de animales abandonados, perdidos, extraviados o cedidos por sus propietarios, así como el servicio de urgencia municipal a la empresa Total Animal Services Paraíso TAS, S.L., que ya trabaja en estas labores.

El ejemplar de palmípedo en el insólito lugar que ha elegido para vivir. / D. C.

El pato mudo es una especie de la familia Anatidae originaria de América tropical y cuya área de distribución actual, en el caso de la subespecie silvestre, abarca desde México hasta el centro de Argentina y Uruguay, en zonas de clima tropical y subtropical y entre altitudes que van desde el nivel del mar hasta los 1000 metros.

La subespecie doméstica del pato de Berbería se remonta nada menos que al siglo XVI cuando los navegantes españoles lo trajeron de Brasil a Europa después de que fuera domesticada primero por los pueblos amerindios. Aunque su origen está estrechamente ligado a las Américas, su nombre se inspira en tierras que entonces se consideraban "bárbaras", como por el norte de África.

Los machos pesan entre 4 a 4,5 kilogramos y puede medir hasta 90 centímetros de largo. La hembra es más ligera, de manera que alcanza entre 2,8 a 3 kilogramos. Su cuerpo redondeado termina en una larga cola emplumada acabada en punta.

También se trata de una especie muy apreciada para la cría porque dispone de una carne muy magra, con un 50% menos que el pollo y con un sabor parecido al del pato salvaje.

¿Y por qué se le llama pato mudo? Porque, con un temperamento tranquilo y apacible, grazna poco y emite pocos sonidos. Solo un pequeño silbido cuando el ave se siente en peligro. Si el macho sacude la cabeza en todas direcciones, es porque percibe una amenaza. Esta agitación sirve para advertir a los demás miembros del grupo.

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