El desarrollo de la ciudad

El papel relevante de la Junta y el Estado en Cádiz

  • Ambas instituciones deben reactivar en estos dos años proyectos que están paralizados desde hace más de una década

Solar para el Hospital Regional de Cádiz.

Solar para el Hospital Regional de Cádiz. / Julio González

Desde su creación, la Junta de Andalucía ha tenido un papel más que relevante en el desarrollo de proyectos de ciudad, con más o menos acierto, con más o menos agilidad. En los dos años que quedan por terminar del mandato de la corporación municipal, la administración regional tiene un listado de obras pendientes muy relevante. Un listado, además, que se va heredando de gobierno a gobierno pues parte del mismo se planteó por primera vez hace tres quinquenios. Y aún siguen vigentes.

El Hospital Regional y la Ciudad de la Justicia son dos clásicos. Parados ambos por el PSOE, el PP al llegar al gobierno de la Junta asumió su ejecución, aunque el avance haya sido escaso o nulo.

Alerta, por ejemplo, que para financiar el Hospital Regional no se acuda a los presupuestos regionales sino a los fondos europeos. La incógnita será qué pasará si la UE no da la ayuda pedida, cerca de 400 millones de euros. ¿Los pondrá de su bolsillo la Junta?

En todo caso en los dos años que nos quedan hasta el 2023 se darán respuesta a todas estas pregunta: si hay dinero externo y si la obra se hace si no lo hay.

En cuanto a la Ciudad de la Justicia, otro tanto. El gaditano ya se pierde si para que empiecen las obras queda algún papel pendiente, ya sea del Ayuntamiento o de la Junta; y si la Junta va a poner el dinero para los trabajos, teniendo en cuenta que se ahorra mucho dinero ya que el suelo lo recibe gratis de Cádiz, como parece una norma en todos los proyectos de la administración regional, modo de actuar que no repite en otras capitales andaluzas.

De las ganas de invertir en nuestra ciudad depende también el futuro de la Facultad de Ciencias de Educación, a ubicar en el viejo Valcárcel.

Por activa y por pasiva, la Junta ya ha dejado claro que, rompiendo la normal, no va a poner dinero a una obra de relevancia social y económica, para los estudiantes y para un barrio, La Viña, que se beneficiaría de este equipamiento.

Por si hay suerte, la Diputación ha incluido este proyecto dentro de sus peticiones al Next Generation.La cuestión, como pasa con el Hospital Regional, es ver qué va a pasar. Y como el Hospital, cuando lleguemos a 2023, antes de las próximas elecciones municipales, tendremos claro el futuro de este edificio.

El desarrollo del suelo portuario

La operación de conexión entre el muelle y la ciudad, con la reordenación de más de 300.000 metros cuadrados de suelo hasta ahora centros exclusivamente en los usos portuarios, tiene una relevancia para la ciudad como en su día lo tuvo el derribo de los glacis y el inicio de la urbanización de los extramuros; el soterramiento de la vía férrea o la construcción de los dos puentes sobre la Bahía.

El desarrollo de esta operación no puede girar alrededor del calendario municipal. No es factible decir que en dos años debe estar todo ejecutado, porque es una obra de tan magnitud que habrá que contar unos cuantos años más para verla culminada.

Lo que sí entra dentro de la posibilidad es que de aquí a 2023 esté el proyecto de desarrollo listo y aprobado. La presencia de Teófila Martínez al frente de la Autoridad Portuaria es garantía de que no se va a perder ni un minuto. Ya se está en la última fase antes de presentar el documento definitivo.

Sí cabe pensar, si nada ni nadie lo tuerce, es que en estos dos años esté totalmente definida la operación y se hayan podido dar los primeros pasos urbanísticos de urbanización del suelo. Incluso iniciadas las obras del hotel de 5 estrellas previsto en la antigua Ciudad del Mar, y cuya autorización sigue pendiente del Consejo de Ministros

El papel de la administración central

Si el Estado tiene en su “debe” definir claramente si va a construir la nueva Comisaría en la avenida de Astilleros o autorizar ya el hotel en suelo portuario, también tiene el compromiso de iniciar las obras de la nueva sede de la Subdelegación del Gobierno junto a la plaza de la Constitución de 1978. Ya hay una partida económica para reiniciar este proceso, por lo que se supone que no deberán de producirse más parones. Más complicado parece, a pesar de su emergencia, que se actúe sobre las murallas.

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