El panteón de Alfonso X en la Catedral Vieja de Cádiz
Historia
El rey mandó construir la actual iglesia de Santa Cruz de Cádiz con la intención de que sus restos mortales reposaran en el templo, con su tumba presidiendo el edificio catedralicio
Se conmemora en estos días el octavo centenario del nacimiento en Toledo de Alfonso X el Sabio, efemérides apropiada para plantearse algunas reflexiones sobre la importancia que tuvo el monarca en la etapa medieval cristiana de Cádiz. Entre los proyectos que emprendió recién conquistada la ciudad, destaca su intención de convertirla en cabecera de una diócesis con el traslado de la antigua sede asidonense. Según consta en la bula firmada por Urbano IV en 1263, donde se disponía el cambio de sede, el monarca construía por entonces un edificio de “obra admirable” para que se consagrara como catedral y fuera el lugar de su sepultura, hecho que finalmente no llegó a producirse.
No se conservan elementos significativos de la etapa inicial del templo, pues el único espacio medieval que puede contemplarse es la Capilla del Bautismo, una sencilla construcción gótica del último cuarto del siglo XV. El aspecto actual responde a las reformas llevadas a cabo por el obispo García de Haro en el tercer cuarto del siglo XVI y, sobre todo, a la reconstrucción que se acometió tras el incendio provocado durante el asalto anglo-holandés de 1596.
Una descripción de finales del siglo XV permite conocer que las naves del edificio medieval coincidían con las características habituales de las iglesias gótico-mudéjares de la Baja Andalucía, con las que también compartía, según otras fuentes, el tipo de cubierta de madera. Sin embargo, se desconocen referencias a la configuración de la cabecera. La información más valiosa al respecto la proporciona el conocido dibujo de la ciudad de 1513, donde se representa un perfil de la catedral que parece fiel a la realidad, como puede comprobarse por la torre, único elemento que ha pervivido sin grandes alteraciones.
Tiene nave central más elevada, con cubierta a dos aguas, mientras que en las laterales es de colgadillo, pero lo más interesante es la construcción cúbica con cubierta cupular trasdosada y articulada en paños situada en la cabecera. En general, ha sido ignorada por los estudiosos y solo puntualmente se ha tratado de identificarla. Nunca se ha reparado en que su estructura coincide plenamente con la de una qubba, recinto de origen islámico con doble uso, palaciego o fúnebre. Por ello, es inevitable relacionar este ámbito con el panteón destinado a albergar el enterramiento de Alfonso X, pues parece lógico que la tumba real presidiera el edificio catedralicio proyectado por voluntad del propio monarca.
Capillas funerarias con esta tipología son frecuentes en la arquitectura mudéjar bajoandaluza. Fueron construidas por familias destacadas y se adosan con cierta independencia a las naves laterales de los templos. En algunas iglesias o ermitas se sitúan en la cabecera. Los monarcas castellanos medievales también estaban familiarizados con estas estructuras. Un caso muy similar al gaditano sería el panteón real ubicado en la cabecera del espacio dedicado a catedral medieval en la mezquita de Córdoba, una qubba tras el presbiterio construida en 1371 como mausoleo de Alfonso XI.
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