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Los accesos a Cádiz capital

¿Habrá que pagar peaje para cruzar el puente de la Constitución de 1812?

Peaje en el puente Carranza.

Peaje en el puente Carranza. / Joaquín Hernández KIKI

La intención del Gobierno de imponer un peaje por el uso de las carreteras en toda España, inicialmente en las autopistas y autovías, es una de las medidas trasladadas a la Unión Europea, que impone a nuestro país acciones de mejora de su delicada situación económica, como contrapartida por los cuantiosos fondos que se van a recibir dentro del plan de recuperación de la pandemia de coronavirus.

Inicialmente, y salvo que haya una marcha atrás o, por el contrario, se adelante todo el proceso, se prevé el inicio del pago de este peaje a partir de 2024, de forma paulatina.

Una de las vías que quedaría incluida en esta hipótesis inicial, según las previsiones estatales, sería la CA-35, que no es otra que el puente de la Constitución de 1812, el tercer acceso a Cádiz inaugurado en 2015. Esta vía se extiende hasta conectar con la AP-4, que volvería también a ser una carretera de peaje, tras la millonaria inversión pública que se hizo en su momento para ir reduciendo el impacto en sus usuarios durante años, hasta que concluyó la concesión. El trazado son siete kilómetros.

El puente de la Constitución de 1812 fue una de las grandes obras impulsadas desde la alcaldía de Cádiz por Teófila Martínez, que recogió el testigo dejado por el ayuntamiento socialista, que no logró el apoyo estatal para la construcción de un tercer acceso a la ciudad.

La vía se construyó, con numerosos retrasos y un coste de unos 500 millones de euros, para romper el tapón que se había producido en el viejo Carranza, en funcionamiento desde 1969 y colapsado desde hacía unos años, además de ser epicentro de numerosas protestas laborales. La dificultad de acceder a la capital afectaba a numerosos trabajadores que tenían su empleo en la ciudad pero residían en otras localidades, y a quienes necesitan entrar para realizar gestiones administrativas, ir de compras o a pasar una jornada de asueto.

Desde la apertura del segundo puente se ha mejorado de forma sustancial la entrada y salida de la ciudad, aspecto éste que ha sido muy bien valorado por el comercio tradicional y que podría peligrar si finalmente se le impone un peaje.

Cuando en 1969 entró en funcionamiento el puente Carranza se le impuso un peaje como forma de pagar la obra de esta infraestructura, que la asumió el Ayuntamiento de la época. En mayo de 1982 se logró la eliminación de esta tasa. Más tarde la ciudad recibió del Estado una compensación económica de 3.000 millones de pesetas, que en parte se gastó en la reforma integral del Paseo Marítimo. 

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