La nutrición hospitalaria, un factor clave para la mejoría de los enfermos

El congreso de la Sociedad Andaluza de Nutrición y Dietética celebrado en Cádiz pone de manifiesto el papel cada vez más relevante de la alimentación en los hospitales

“Un paciente desnutrido tiene mucho más riesgo de tener un desenlace fatal que un paciente que tiene un buen estado nutricional”

Congreso andaluz de nutrición

Los doctores Juan José Silva (izquierda) y Francisco Vílchez, presidentes del Congreso de Nutrición Clínica.
Los doctores Juan José Silva (izquierda) y Francisco Vílchez, presidentes del Congreso de Nutrición Clínica. / Germán Mesa

Cádiz ha acogido esta semana la edición número 14 del Congreso de la Sociedad Andaluza de Nutrición Clínica y Dietética (SANCYD), una cita destinada a conocer los últimos avances científicos e investigaciones en torno a la alimentación en los hospitales y su notable influencia en la recuperación de pacientes con distintas patologías. Los enfermos precisan afrontar su estancia en el hospital y su recuperación en las mejores condiciones posibles, y la alimentación, con el objetivo de no caer en la desnutrición, se antoja clave para una mejor respuesta a los tratamientos.

“Un paciente desnutrido tiene mucho más riesgo de tener un desenlace fatal que un paciente que tiene un buen estado nutricional”, explican los presidentes de este congreso médico: Francisco Vílchez López y Juan José Silva Rodríguez, especialistas en encocrinología y nutrición de los hospitales de Cádiz (Puerta del Mar) y Puerto Real, respectivamente. Ambos aparcan por un momento la organización del congreso para atender a este periódico y profundizar en los objetivos de este encuentro científico.

“La clave de este congreso -explican- es continuar con la línea que ha tenido la Sociedad Andaluza de Nutrición Clínica y Dietética, que es la de aglutinar a todos los implicados en una tarea tan compleja como es que los pacientes coman bien en los hospitales y no sufran desnutrición relacionada con su enfermedad. Y eso implica a médicos, enfermeras, técnicos en dietética, nutricionistas, bromatólogos, todos muy bien coordinados”.

Los doctores Vílchez y Silva insisten en la necesidad, imprescindible, de que los pacientes hospitalizados no caigan en un estado de desnutrición, y señalan que cada enfermedad cuenta con patrones nutricionales propios para ser afrontada con más garantía: “Cualquier enfermedad grave es susceptible de producir desnutrición independientemente de cuál sea su etiología. Por eso, las unidades de nutrición son servicios nucleares dentro de un hospital, que además dan servicio a todas las especialidades”.

Advierten de la ‘juventud’ de una especialidad que, con el tiempo, va ganando presencia y relevancia en los centros sanitarios: “La nutrición clínica es una disciplina relativamente reciente, que puede tener en España 50 años. Y estamos llegando a un punto en el que la nutrición para cada patología es específica. No vale nutrir a cualquier paciente sin tener en cuenta cuál es la patología que le está produciendo desnutrición. Cuando una persona entra en un hospital a través de urgencias, del 28% al 50%, digamos una media de 35% de los que entran por urgencias, ya están desnutridos. Y en el hospital la prevalencia de desnutrición es superior al 50%. Y si el paciente está desnutrido, tiene menor expectativa o menores posibilidades, por decirlo de alguna manera, de que mejore su patología de base”.

Los especialistas no se andan con rodeos al destacar los beneficios de la correcta alimentación hospitalaria, que, en el caso contrario, en el de la desnutrición, sitúan en el ámbito de las posibles consecuencias negativas: “La nutrición condiciona mucho la respuesta al tratamiento de la enfermedad de base. Puede aumentar la estancia en el hospital, las complicaciones y la mortalidad. Un paciente desnutrido tiene mucho más riesgo de tener un desenlace fatal que un paciente que tiene un buen estado nutricional. Nosotros sabemos calcular qué es lo que necesita el paciente en cuanto a sus requerimientos nutricionales, pero la forma de darlo, la vía de administración y muchos aspectos específicos se diferencian de una patología a otra; por eso somos un servicio con una atención transversal”.

Es evidente que los endocrinos tienen claro la importancia de su propia especialidad, pero la pregunta es si entre el resto de profesionales médicos va calando esta idea de la necesidad de mantener una buena nutrición para afrontar una enfermedad: “Cada vez más se están dando cuenta el resto de especialidades de que sus pacientes evolucionan mejor cuando tienen enfermedades graves y están bien nutridos. Y son conscientes de que, dado que son patologías complejas, los verdaderamente expertos en la nutrición clínica cada vez somos más útiles. Y digamos que estamos ayudándoles a ellos, codo con codo, para que el paciente mejore. Pero no solamente los endocrinos, porque esta sociedad es multidisciplinar y aglutina a todos los implicados en la mejora del estado de nutrición de los pacientes, como las enfermeras de nutrición, una categoría profesional fundamental para que se haga una nutrición seria y científica en un hospital; igual que los técnicos en dietética, los nutricionistas o los bromatólogos”.

Los doctores Silva y Vílchez recuerdan también que la sociedad andaluza que ha celebrado el congreso en Cádiz es un referente a la hora de colaborar con los poderes públicos para elaborar normativas sobre la materia: “La SANCYD colabora con la administración andaluza en el asesoramiento de las cuestiones relacionadas con la alimentación saludable a nivel comunitario”.

En este sentido, destacan también el papel que juegan en un momento en el que los bulos campan a sus anchas por las redes sociales, también en asuntos de alimentación: “Nosotros somos los que podemos dar las recomendaciones con una base científica en un aspecto en el que hay tanto bulo o tantas modas que, realmente, muchas veces no solo no contribuyen a mejorar la salud, sino que la pueden poner en peligro. Sobre todo porque, y ahora en redes sociales, hay mucha gente que dice que sabe y que establece una serie de recomendaciones que realmente no son recomendables, y que tienen mucho éxito entre la población que consume este tipo de redes. Creemos que hay que ser rigurosos y dar mensajes claros y que tengan una base científica”.

La eterna insistencia en la necesidad de volver a la dieta mediterránea

Los doctores Francisco Vílchez y Juan José Silva explican que, más allá de la nutrición hospitalaria, es importante que la población apueste por una alimentación sana, combinada con ejercicio, en sus comidas diarias, donde la dieta mediterránea se revela como la mejor recomendación: “La dieta mediterránea implica comer más frutas, más verduras, de temporada, cultivadas en el ámbito local, legumbres, cereales, proteínas de buena calidad biológica, carnes magras, pescados, huevos, los lácteos. Eso que es lo que hemos hecho toda la vida, y que ahora lo estamos dejando de hacer, sustituyendo todos estos alimentos por comida rápida, por ultraprocesados, por refrescos. Realmente es volver un poco a lo que hemos hecho toda la vida. Eso y asociarlo a la actividad física, al ejercicio físico. Son las dos patas fundamentales que sabemos que mejoran la salud de la población. Y no solo de la población sana, sino también en la población enferma”.

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