Cádiz

De cuando nadie se iba de Cádiz

  • La capital se ha llevado décadas doblando la población del resto de las ciudades de la Bahía · Hasta la década de los cincuenta los datos no comenzaron a igualarse · Jerez la superó en la década de los 40

Aunque hoy parezca mentira, hubo una época en la que en Cádiz sobraban habitantes. Una época que se alargó durante décadas, una época en la que no cabía un alma más, en la que los barrios estaban colapsados de vecinos, y más de una finca soportaba el doble o el triple de vecinos de lo admitido. De eso no hace mucho tiempo.

Hubo una época en la que la ciudad era el casco antiguo. Lo que todos llamamos Puerta Tierra no existía. Eran, entonces, los extramuros, ocupados por granjas y alguna pequeña casa. Y esa ciudad abigarrada entre las estrecheces de intramuros alcanzaba cifras de población, quién lo iba a decir, sólo superadas en España por ciudades como Madrid, Barcelona o Sevilla. Y poco más.

Los datos históricos del Instituto de Estadística ponen sobre el papel la realidad de la evolución histórica de la población en Cádiz y su provincia, y dejan a las claras que la capital mantuvo su primacía hasta concluida la Guerra Civil, en 1939.

En 1787 Cádiz alcanzaba los 71.080 habitantes. Teniendo en cuenta que casi la totalidad residía en intramuros, supone duplicar la población que hoy reside en el casco antiguo. Lejos quedaba Jerez (45.506), mientras que se superaba al conjunto de las localidades de la Bahía: Chiclana apenas llegaba a los 7.500, mil menos que en Puerto Real. Esta dinámica se mantuvo hasta mediados de 1960, cuando la suma de la población de El Puerto, Chiclana, San Fernando y Chiclana superó por primera vez a la de la capital. Ese año ya comenzó a abrirse la brecha con Jerez, que en el censo de 1940 contaba con 200 habitantes más que Cádiz.

El siglo XIX mantendrá la estabilidad en las cifras de habitantes en la ciudad. Subidas o descensos más o menos espectaculares se justifican por períodos políticos convulsos, crisis económicas o desastres sanitarios, hasta el punto que será en 1842 cuando se alcance el punto más bajo: 53.922 empadronados, año en el que La Isla y Puerto Real perdieron población de forma alarmante, quedando en 9.792 y 3.881, respectivamente.

La crisis de la pérdida de las colonias, en 1898, también tendrá su reflejo en las estadísticas. La ciudad seguirá creciendo pero de forma muy lenta, únicamente apoyada por el inicio, desde principios del siglo XX, de la expansión urbana por los nuevos barrios, que irán naciendo en extramuros.

El boom económico, seguido del boom de la natalidad, cogerá a la capital con el suelo casi totalmente agotado. Los rellenos que permitieron levantar la barriada de las Mil Viviendas (primero Arrese y finalmente de La Paz) apenas facilitaron mover población de un sitio a otro. Fue un leve desahogo para el colapso de intramuros que en los sesenta del siglo XX aún se mantenían.

El objetivo de quienes entonces gobernaban la ciudad, puestos en el poder por la dictadura militar, era seguir incrementando las cifras hasta el punto que idearon un Plan de Ordenación Urbana que llenaba de pisos el istmo entre Cádiz y San Fernando para alcanzar un padrón de ¡medio millón de habitantes!

La llegada de la democracia dejó las cosas en su sitio... menos a los habitantes, que comenzaron poco después un éxodo que aún no ha concluido.

La línea casi paralela entre Cádiz y Jerez de la Frontera se rompe de forma abrupta en 1991. La capital alcanza su récord: apenas 154.347 vecinos, mientras que la ciudad del vino se dispara y al poco llega a los 200.000 habitantes, y subiendo.

A uno de enero de 2009, última cifra oficial conocida, la diferencia entre ambas ya era de 80.000 ciudadanos, mientras que San Fernando, El Puerto y Chiclana se acercan peligrosamente al dato manejado en la capital. En la historia queda cuando entre las tres, y Puerto Real, no se alcanzaba al número de empadronados en Cádiz.

La marcha de población ha tenido un efecto muy directo en la pirámide de población, con datos especialmente elocuentes, como que Cádiz tiene casi el mismo número de vecinos con más de sesenta años de edad que Jerez, ciudad que sin embargo duplica a quienes tienen menos de 19 años, lo cual indica un mayor dinamismo social. Aunque, claro, como cualquier estadística al análisis se le puede dar la vuelta: en Jerez, con tanto suelo y tanta sociedad joven, los parados han terminado siendo ya 30.000, el doble de los que se soporta en la envejecida capital.

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