El 'milagro chino', un tsunami económico para España
Álvarez Portillo presenta hoy en el Ateneo un libro que analiza la pujanza del comercio asiático
José Álvarez Portillo, conocido comerciante gaditano, presenta esta noche en el Ateneo de Cádiz un libro a través del que pretende "contar, denunciar o advertir" sobre la pujanza asiática en el comercio internacional, centrándose en cómo repercute la globalización en España. 'Un tsunami llamado Dragón Rojo', de Pilum Ediciones, se pregunta por la incidencia del comercio asiático en la crisis de España. "Es mucha, se ha perdido la industria porque a las empresas les cuesta más barato fabricar en China o importar desde allí. El otro día leí que un multimillonario quiere construir una réplica del Titanic y advirtió que lo hará en China, con mano de obra barata. Pero el problema es más profundo que el de las tiendas chinas", explica Álvarez Portillo. En su experiencia como comerciante tradicional, el autor de esta obra recuerda que "hasta hace cinco años había ferias internacionales de muestras en las principales ciudades de España. Silenciosamente han ido desapareciendo porque ya entre el 70 y el 80 por ciento de los productos que consumimos proceden de Asia. En cualquier tienda hoy día el stock es chino al 80 por ciento. No se puede competir contra eso, contra la mano de obra barata, esclava, de empresarios que no cumplen las normativas".
Álvarez Portillo comenta que el 'milagro chino' se resume en "un país cerrado a las libertades y abierto a la libertad de comercio. Es contradictorio, pero ahí radica el éxito. Pero, ojo, ya el crecimiento a lo grande en China está causando problemas. Se multiplica la población y el parque móvil, por lo que la contaminación es insostenible, por ejemplo". Una de las claves, según este gaditano, es el "círculo cerrado" en torno a los comerciantes asiáticos: "Ellos fabrican, producen, venden, distribuyen y devuelven el dinero a Asia para sus jubilaciones".
Según Álvarez esto repercute en el comercio de toda la vida. "Por qué las franquicias y multinacionales se quedan con los mejores locales y pueden pagarlos aunque les cobren 6.000 euros al mes. Pues porque venden productos a 30 euros que en Asia les cuesta un euro", argumenta. Una muestra de la pujanza asiática en España es el número de afiliados a la Seguridad Social. Hay menos chinos que marroquíes, ecuatorianos, bolivianos, colombianos y peruanos afiliados como trabajadores, pero sin embargo en la Seguridad Social hay de alta 39.110 autónomos chinos. Muy por delante de los 12.819 marroquíes, en segundo lugar.
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