Cádiz

"La mayoría de los colegios públicos del casco histórico están obsoletos"

  • Colectivos educativos rechazan un gran complejo educativo que sustituya a los edificios que están en peor estado en la zona de intramuros

"Los colegios públicos en Cádiz, y especialmente en el casco antiguo, seguirán dando problemas porque necesitan un mantenimiento constante. Están en su mayoría obsoletos, muy deteriorados, pero con una muy difícil solución a la hora de mejorar o ampliar sus instalaciones", reconoce un antiguo cargo de la Consejería de Educación, conocedor de la realidad de la educación pública en la capital.

Los graves problemas en el Carlos III se unen a los ya detectados, hace también meses, en otros centros públicos, como San Felipe, Celestino Mutis o Santa Teresa (grietas en el patio), y que obligan a muchos alumnos a recibir clases en precario, en dependencias no preparadas para ello. Algo que no debería causar sorpresa pues la precariedad de los centros públicos, en cuanto a infraestructura, es un problema histórico.

"Cádiz sufre en su casco antiguo el mismo problema que tienen otras capitales en lo referido a centros educativos, levantados en su día en inmuebles que hoy no pasarían la normativa en cuanto a estos edificios. Pero tienen una difícil solución" por la falta de espacio. Sólo vale mantener una labor continua de mantenimiento, destaca Sebastián Alcón, secretario provincial de Educación de CCOO.

Los daños que ahora se están localizando en muchos centros se debe, según la reflexión que realiza Alcón, a que "durante muchos años no se invierte en el mantenimiento básico, y si no se invierte en su momento, lo que no se hace poco a poco acaba por convertirse en un grave problema. A todo eso se le unen las diferencias entre las administraciones. El Ayuntamiento es el encargado del mantenimiento, pero si pasan casos como el del Carlos III, en los que no se actúa hasta que la situación se agrava, acaba trasladando el problema a la Junta de Andalucía".

Desde la Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (Fedapa), Ana Castillo, su presidenta, también coincide en el lamento por el escaso, o nulo, mantenimiento de estos equipamientos. "A la falta de mantenimiento, que no ha sido el deseable, se une la antigüedad de muchos de los centros". La misma reflexión se hace desde el sindicato Ustea. "Ya pasó el año pasado en cuanto a la ejecución de trabajos en los colegios. No se realizaron por culpa de los recortes y por el enfrentamiento entre las administraciones, que provocaron casos como el del patio del colegio Santa Teresa, y que se ha podido arreglar gracias a los ingresos obtenidos por un festival organizado por el propio centro", recuerda Teresa Rodríguez, portavoz de esta organización.

Asumiendo todos que la gran mayoría de los colegios públicos del casco antiguo no cuenta con las mejores condiciones para cumplir las funciones educativas a las que en su día se destinaron, nadie parece dispuesto a tomar decisiones drásticas que supondría el cierre de los viejos edificios y la apertura de un complejo amplio y con buenas infraestructuras, incluyendo pistas deportivas, hoy inexistentes en la mayoría de estos colegios.

"A pesar de lo obsoleto de estos edificios, la mayor parte de los padres y madres de alumnos no quiere un cambio de centro", destaca el veterano cargo de Educación, que recuerda cómo parte de la comunidad del colegio San Felipe se negó al traslado de este colegio, construido hace más de un siglo, para dar cabida en el mismo a un complejo centrado en el estudio del constitucionalismo". El techo del salón de actos y gimnasio de este colegio se desprendió en noviembre de 2012 y sigue sin repararse.

Ana Castillo considera que la apertura de un gran centro público (como la propuesta lanzada por este Diario de reubicarlos en el antiguo Valcárcel) "es muy utópico", destacando que "nadie reclama un nuevo colegio".

En el mismo sentido habla la portavoz de Ustea, sindicato que se muestra partidario de "contar con muchos colegios antes que uno de grandes dimensiones. Consideramos que es positivo un centro de barrio, porque le da vida y donde es más fácil lograr una coordinación más efectiva de los equipos docentes". Además, teme Ustea que el cierre de un centro, aunque sea para instalarse en un edificio mejor, puede provocar "la pérdida de plazas públicas".

Sebastián Alcón recuerda que hace ya dos décadas se acordó que lo ideal era mantener sólo dos líneas por curso, con lo que se facilitaba la relación entre el profesorado y el alumnado, algo más complicado de conseguir en centros de mayores dimensiones. "Esta norma tal vez habría que revisarla en lugares como el casco antiguo de Cádiz, donde hay tanta precariedad en los pequeños centros".

Lo cierto es que la apuesta de las administraciones por la educación pública en Cádiz ha sido históricamente precaria. En el centro el último gran colegio público, en cuanto a instalaciones, se levantó en los años 30 del pasado siglo: el colegio Campo del Sur.

En este periodo de tiempo, los colegios privados han ido abandonando, casi en su mayoría, intramuros, abriendo grandes complejos en la principal vía de Puerta Tierra: la Avenida, como San Felipe Neri, Las Esclavas, Salesianas y San Vicente de Paul. Como contraste, en los años 45, se siguieron levantando colegios públicos, como Carola Ribed y Reyes Católicos, en terrenos muy reducidos. Solo operaciones urbanísticas, como la que permitió el nacimiento de la barriada de La Paz o la reurbanización de la Telegrafía, permitieron décadas más tarde, la apertura de colegios públicos más amplios y mejor preparados.

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