Cádiz

Entre todos lo mataron...

  • Vecinos y comerciantes de La Viña consideran que las disputas políticas entre PSOE y PP han acabado con el sueño del barrio de tener un hotel de lujo

No se vayan todavía, aún hay más. Tras el fiasco del Museo del Carnaval llega el del hotel de cinco estrellas. La Viña no levanta cabeza, castigada contra la pared del abandono. No está el barrio para escuchar piropos al 3x4. Está que arde. De indignación. Los vecinos y comerciantes, como muchos gaditanos, no son tontos. Saben que las guerras entre los dos partidos del monopolio están haciendo mucho daño a la ciudad. "La excusa de la crisis por parte del promotor del hotel se entiende, pero algo ha tenido que ver la disputa de los dos partidos, PP y PSOE, que van a acabar con todo. De la crisis sólo se puede salir con unión, pero los políticos no están por la labor. Y la culpa de la crisis no es del PSOE, la crisis se está notando en todo el mundo", dice el comparsista José Silva en la puerta de la peña Nuestra Andalucía. "El PSOE no para de poner trabas a los proyectos de la ciudad", asegura Moncho Frade, vecino del barrio. A María José Castro, propietaria de un negocio textil en los Callejones, la noticia le parece un "varapalo" porque "algo que iba a revitalizar el barrio se va a quedar en nada por culpa de la burocracia y de la guerra entre los dos partidos. La promotora habla de crisis, pero llevan varios años poniéndole obstáculos". "Es necesario unificar las fuerzas en pos de la ciudad", apunta el hostelero Rodolfo Moreno. Y un compañero de gremio como Ángel Ramos afirma que las disputas políticas "están afectando a la ciudad" y cree que "han cansado al empresario, porque ha venido a invertir y lo han aburrido".

Al margen de las críticas a los políticos, los viñeros, de nacimiento o adopción, mantienen otros argumentos para lamentar que haya volado otro sueño. Ramos y Moreno son, respectivamente, presidente y tesorero de la Asociación de Bares de la calle La Palma. El primero considera que el hotel "hubiera traído más vida y más trabajo a la hostelería del barrio. Sinceramente, estoy muy desilusionado con la noticia. Soy pesimista, no creo que ya este proyecto salga adelante". El segundo, propietario del Mesón Criollo, señala que el barrio "tenía alguna esperanza, pero se ve que no hay manera de ilusionarse. Es una pena que a estas alturas no estén avanzados los proyectos del hotel y el Museo del Carnaval. Con el hotel, la pena ha sido perder el tirón del Bicentenario".

Ángel Ramos, que regenta el Restaurante El Balneario, explica las consecuencias del fracaso del proyecto hotelero. "Teníamos pensado cambiar el paso en La Palma, poniendo desayunos, abriendo por la tarde... Eso hubiera implicado crear más puestos de trabajo", reconoce el hostelero. Habla de "la vida" que hubiera dado el hotel al barrio y recuerda los conciertos celebrados el año pasado en el castillo de San Sebastián. "Estuvo la calle cuatro días de bote en bote desde las ocho de la tarde", evoca.

En el emblemático templo de las papas fritas del Corralón dice Antonio Rosales, mientras pone a punto el negocio para su apertura, que el adiós al hotel "es un palo. Así es la crisis, que no hay un duro para nada. Como este gobierno no cambie, nos vamos todos a pique". María José Castro, entre pijamas y batas, parte una lanza por el barrio. "Lo que pasa con La Viña no es normal, lo están hundiendo. Hay más barrios en Cádiz aparte de El Pópulo", concluye dejando un recado mientras una de sus clientas la apoya asintiendo.

Moncho Frade, taxista y habitante del barrio, dice que para su gremio "sería clave un hotel de cinco estrellas, con una parada de taxis en la puerta y trabajo todo el año. En la parada del Mora no hay mucha clientela porque los universitarios no usan mucho el taxi. En esa zona, para colmo ahora no está el Hotel Atlántico". Razonable. El barrio es el que pierde. Mientras, José Silva, acostumbrado a repartir leña con pasodobles de rompe y rasga, dice que La Viña "ha perdido una oportunidad para que algunos jóvenes encontraran trabajo. La Viña es un barrio muy castizo, pero cada vez tiene menos que ofrecer. Es una pena".

Pena, penita, pena. El proyecto de cinco estrellas acaba estrellado. Los viñeros ya no creen en cuentos de hadas.

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