El Hostal Bahía cambia de dueño
Una empresa madrileña se hizo cargo el pasado 1 de enero de su gestión, con un contrato que abarca un periodo de 20 años. Emblema de la calle Plocia, abrió sus puertas por primera vez en el año 1990
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Uno de los alojamientos más longevos del casco antiguo de Cádiz ha cambiado de dueño. Tras 35 años en las manos de Ramón García Toyos, primero, y su hijo Ramón García Álvarez, después, desde el pasado 1 de enero el Hostal Bahía lo gestiona la empresa madrileña Mialmansus Investments & Technologies.
Con un contrato de 20 años, prorrogable a cinco más, comenzó su nueva andadura manteniendo el mismo personal, una de las exigencias de Ramón García Álvarez para firmar la venta de la licencia del hospedaje.
“Esta empresa tiene varios alojamientos en Madrid, Salamanca, Mérida, Ciudad Real y en el norte de España. Estaban buscando algo por el sur, con especial interés por Cádiz, debido al turismo que está atrayendo en los últimos años”, explica Ramón.
Al llegar al Hostal Bahía les gustó bastante la zona, porque se encuentra “cerca de la estación de tren y del Puerto de Cádiz, junto al Ayuntamiento y a dos pasos de la Catedral, en la entrada al casco antiguo. Quedaron encantados porque era lo que buscaban, un edificio no demasiado grande y bien situado”, explica el anterior propietario.
De momento son pocas las reformas que han realizado al alojamiento como el cambio de puertas y las cerraduras con claves, así como el montaje de nuevos espejos. A la espera de ir modificando aquello que vean oportuno de cara a modernizar el edificio y sus instalaciones.
El Hostal Bahía cuenta con 21 habitaciones, todas con cuarto de baño, dispuestas en tres plantas. Tras 35 años, se ha convertido en un emblema de la calle Plocia, desde que abriera sus puertas el 5 de abril del año 1990.
Ramón García Toyos compró en 1989 la finca en la que se sitúa el alojamiento con la intención de darle uso hotelero. En un principio era dueño solo de la primera planta, pero hizo un importante esfuerzo económico, llegando a un acuerdo con cada vecino, para poder comprar todo el edificio.
En el año 1989 comenzaron las obras para adecuarlo como hostal. “Solo quedaron los muros”, recuerda Ramón García Álvarez, quien señala que se ubicaron siete habitaciones por planta y en la última se colocó la caldera y la zona de lavandería. En el año 2007 se instaló el ascensor.
Ramón trabajaba a finales de la década de los 80 en el Hostal Carlos I, que estaba situado en la entrada de la estación de tren de la capital. “Ahí fue donde empecé y donde aprendí el oficio en recepción. En esa época no había muchos alojamientos por esta zona. El Carlos I, el Hostal Centro Sol, la Pensión Cuatro Naciones, la Pensión España... En general, había más pensiones que hostales”, rememora Ramón.
Por eso su padre pensó que sería un buen negocio, sobre todo, gracias a su privilegiada situación. “También venían muchos jóvenes que juraban bandera y sus familias. Los primeros cinco, seis o siete años estábamos siempre llenos”. Recuerda como pagaban a una persona para que les trajera clientes desde la estación de tren. “Les ayudaba con las maletas y les ofrecía nuestro alojamiento y así reservaban, sin ni siquiera verlo”.
Poco a poco el establecimiento se fue modernizando, ofreciendo más servicios y acogiendo a otros clientes. “El crecimiento del turismo en Cádiz se nota muchísimo. Aunque creo que hay demasiada oferta para la demanda que existe”, finaliza Ramón.
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