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Orden de actuación de la tercera sesión de preliminares

Una historia de amor

Rosa María Cossi pronuncia un gaditano pregón de dos horas plagado de versos

La pregonera, Rosa María Cossi, se dirige a los cofrades desde el atril del Gran Teatro Falla.
Pablo-Manuel Durio Cádiz

23 de marzo 2015 - 01:00

La Semana Santa es una historia de amor. "La historia de amor más grande que jamás se haya contado". Una historia que ayer tuvo voz femenina, la de Rosa María Cossi Magaña, que durante dos horas desgranó sobre el escenario del Gran Teatro Falla un pregón que empezó en la Alameda con Jesús de La Paz y finalizó con el Resucitado, al que sumó la licencia final de los versos dedicados a su Virgen de la Esperanza, la Esperanza del Amor. Por medio, fue desgranando Cossi sin orden aparente todos los protagonistas de la historia que ayer sustentó su texto y que no eran otros que todas las imágenes titulares de las hermandades de penitencia.

El pregón daba inicio a las doce y media del mediodía, tres cuartos de hora después de que comenzara el acto. Previamente, el cofrade Jesús Devesa hacía las veces de presentador, dando paso al obispo diocesano, Rafael Zornoza, para el rezo del Ángelus y a los músicos de la Soledad de Cantillana para que interpretaran el Himno de Andalucía y las marchas Esperanza franciscana, La Semana de Pasión y Ecce-Homo. Un afectuoso abrazo entre la pregonera y su presentador y antecesor el pasado año, el sacerdote salesiano Juan Carlos Pérez Godoy, ponía fin a estos prolegómenos en un teatro al que le sobraron los palcos segundos y el Paraíso, que no llegaron a ocuparse.

En el palco de autoridades presenciaban el desarrollo del acto el obispo diocesano, Rafael Zornoza; la alcaldesa de la ciudad, Teófila Martínez; el subdelegado de Defensa, Vicente Pablo Ortells; los concejales José Blas Fernández, Juan Antonio Guerrero y Alejandro Varela; el director espiritual del Consejo, Salvador Rivera; o el presidente del Consejo de Hermandades, Martín José García, que acudió vistiendo el protocolario chaqué (el único que lo hizo).

El patio de butacas sí presentaba un gran aspecto. Las primeras filas las ocupaban los hermanos mayores de las corporaciones, así como un nutrido grupo de cofrades del Amor, a los que posteriormente la pregonera haría mención durante su intervención. Entre otros, acudieron anteriores hermanos mayores de la cofradía, como Diego González, Eduardo Domenech o Antonio Llaves, el que fuera director espiritual, José Luis Salido, y hermanos de fila que en su día compartieron grupo joven con Rosa María Cossi.

Ese banderín del grupo joven de la cofradía del Lunes Santo, bordado en los talleres de Elena Caro, acompañaba a la pregonera en un sobrio escenario en el que también aparecía la antigua Cruz que portaba el Señor del Amor sobre un monte de flores silvestres, con una túnica blanca característica del Nazareno de San Francisco y un manto de terciopelo color verde Esperanza.

El exorno del pregón se completaba con los reposteros de las hermandades alrededor del patio de butacas; y a la entrada del teatro lucía un cuadro de Santa Teresa -en recuerdo al 500 aniversario del nacimiento de la santa carmelitana que se está celebrando, y que también estuvo presente en el pregón-, flanqueado por los guiones de Buena Muerte y Expiración así como por el Simpecado de esta última cofradía, en recuerdo al 75 aniversario que han cumplido sus respectivas dolorosas.

La poesía estuvo siempre presente en el recorrido de la pregonera por la Semana Santa gaditana. Con versos comenzó su texto (a la ciudad de Cádiz, al estar trabajando actualmente Cossi en Huelva) y con versos finalizó (a la Esperanza del Nazareno del Amor, su hermandad). Algunos de ellos fueron fuertemente aplaudidos, como el que dedicó al Nazareno acompañada musicalmente por una guitarra. Precisamente, este detalle musical fue una de las cosas llamativas del texto de Rosa María Cossi; posteriormente, ocurriría algo similar pero con un trío de capilla, que interpretaría las Saetas del Silencio mientras la pregonera dedicaba versos al Cristo de la Buena Muerta y a la Virgen del Mayor Dolor.

Las referencias a las imágenes titulares de las hermandades de penitencia las fue intercalando la pregonera con algunas reflexiones. Como la que dedicó a las vivencias y la unión en el seno de las hermandades -"Un marco inigualable donde encontrar un compañero de recorrido. Tras el antifaz, hombro con hombro bajo el paso, siguiendo fielmente el camino que otro abrirá portando la cruz de guía, habrá además de un hermano con el que compartir una pasión, un amigo con el que enriquecer tu vida. Bajo unos mismos colores, los corazones henchidos se mecerán al compás de las marchas, que enarbolan los nombres de nuestros queridos y venerados titulares, y compartiremos la lumbre de nuestro cirio y nos fajaremos en el esfuerzo y el sacrificio por darle a Jesús y a María cuánto se merecen"-.

Mención aparte merece el fragmento que Cossi dedicó a los párrocos y rectores de templos gaditanos cuando hacía referencia a la Resurrección, con el teatro completamente encendido y el sonido de fondo de repiques de campana. Uno a uno, la pregonera fue nombrando a cada uno de los párrocos tanto del casco histórico como de la zona de extramuros, además de algunos otros sacerdotes de iglesias de la ciudad, finalizando con un recuerdo al padre Rafael Caldelas, "quien rogará por las familias de los añejos cofrades que ya gozan de la infinita presencia del Señor". Y fue en este punto, donde el homenaje a los sacerdotes lo continuó con un recuerdo a los cofrades fallecidos recientemente (Victoriano García, Rafael López Parodi, José Allely, Manolo Lizano, Manolo Montero, Pepe Rodríguez y Jesús el de las Banderas).

Especial recuerdo se tuvo en el día de ayer hacia el recientemente fallecido obispo Antonio Dorado Soto. Devesa lo recordó en la presentación del acto, Zornoza dedicó una oración por él tras el rezo del Ángelus, y Cossi también lo mencionó durante su pregón en ese recuerdo a los sacerdotes y a los cofrades que la ciudad ha perdido en estos últimos meses.

Y como en toda historia de amor, los versos de Rosa María Cossi se vieron interrumpidos al final de su intervención por el desamor. La pregonera lanzó una crítica al "egoísmo, la envidia, el rencor" o el "corrompido afán de poder y de protagonismo" en las hermandades. Así como al público que "se atreve a perderle el respeto a la imagen de Jesús por el simple hecho de no compartir el modo en que andan sus cargadores". "Nuestros Cristos y nuestras Vírgenes deben ser mecidos desde el corazón, con respeto, esfuerzo y sacrificio, y siempre con amor. Y esto debe ser lo que valoremos y tengamos sólo en cuenta, más allá del resultado estético de la cadencia de sus andares", manifestó la pregonera, que durante el texto sí tuvo palabras de cariño para la labor del cargador y para el sonido de las horquillas.

Con el poema final a su Virgen de la Esperanza, esa esperanza ante el desamor, puso Cossi fin a la historia que ayer contó sobre el escenario del Falla. Eran las dos y media de la tarde, y con el público en pie recibía los aplausos mientras la banda interpretaba el Himno Nacional.

El epílogo del acto, como cada año, estuvo en el besamano a la Virgen de las Penas antes del almuerzo con los cofrades de la ciudad. Allí, en La Palma, Cossi confesó haberse quedado sin palabras tras abandonar el Falla. "Lo he dado todo", decía la voz femenina que ayer contó esta historia de amor que es la Semana Santa.

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