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"Una experiencia así te ayuda a valorar más lo que tienes"

Julio Sancho Alcina. Enfermero

El joven gaditano acaba de volver de Haití, donde ha estado 21 días como voluntario con un equipo del SAMU de Sevilla realizando tareas humanitarias

Julio Sancho, en la sede de 'Diario de Cádiz', muestra una de las fotos que se hizo en Haiti.
Pilar Hernández Mateo / Cádiz

08 de febrero 2010 - 01:00

"Por muy acostumbrado que estés a las situaciones de emergencia, esto unido a la miseria te impacta. Es lo peor que te puedes encontrar", comenta el joven enfermero gaditano Julio Sancho, quien acaba de volver de Haití, donde ha estado 21 días como voluntario con un equipo del Servicio de Asistencia Médica de Urgencias (SAMU) de Sevilla y la Sociedad Española de Medicina de Catástrofes (SEMECA).

Julio lleva trabajando seis años como enfermero de emergencia y estuvo como voluntario con el SAMU en Irán, tras el terremoto de 2004. También colaboró desde aquí después del tsunami en el sudeste asiático y el terremoto de Marruecos, pero asegura que lo que se ha encontrado en Haití, "en cuanto a muerte y miseria, es lo peor".

Cuenta que, por cuestiones de seguridad, su equipo ha estado instalado en Jimaní, en la frontera de República Dominicana con Haití, a unos 40 kilómetros de Puerto Príncipe. En un hospital de la fundación Buen Samaritano, donde contaban con ocho quirófanos que compartían con puertorriqueños y estadounidenses, han atendido a miles de personas. "Lo que más nos hemos encontrado han sido politraumatismos producidos por los desplomes de los edificios", señala Julio, que aunque su principal misión era la sanitaria, allí ha hecho "de todo: dar de comer, curar heridas, lavar enfermos, ofrecer apoyo psicológico, cuidar huérfanos... En definitiva, ayuda humanitaria".

De las cosas que más le han impactado, ha sido comprobar de cerca el tráfico de órganos y de niños, "algo que nunca pensé que un humano pudiese hacer". Relata que muchos adultos protegían a los huérfanos diciendo que eran hijos suyos para que no los "robasen".

Una de las experiencias más duras para él ha sido "vivir de cerca la impotencia de los bomberos cuando un perro descubre supervivientes debajo de un edificio derrumbado y no pueden sacarlos porque no hay máquinas para rescatarlos. Escuchar a la gente viva bajo los escombros pidiendo ayuda y el olor a muerte alrededor, te pone los pelos de punta".

Dice que lo mejor ha sido encontrarse con "la sonrisa y la gratitud de la gente que hemos cuidado. Me ha llamado la atención con lo poco con lo que se conforman". En Haití ha dejado muchos vínculos afectivos, gente con la que pretende seguir en contacto. Y asegura que cuando pase un tiempo volverá. Una de las cosas que quiere hacer es conseguir una beca para un joven haitiano de 19 años, estudiante de Ingeniería, que les sirvió de traductor y se portó muy bien con ellos. "Ha perdido a toda su familia y ya no le queda nada allí. Ojalá pueda conseguir la beca para que acabe aquí sus estudios", declara.

Como buen cadista, Julio ha llevado hasta Haití la "fiebre amarilla". En esa zona tan lejana del mundo, para algunos niños el Cádiz CF es ahora tan conocido como el Madrid o el Barça y muchos han aprendido el cántico "¡Ese Cádiz, oé!", porque cuando Julio jugaba al fútbol con ellos, uno de los equipos era siempre el Cádiz. Él se llevó a Haití una bufanda de su equipo que no pudo ponerse por el calor que hacía y unas medias que regaló a uno de los niños.

Julio recomienda esta experiencia a todo el mundo, porque "te ayuda a ser más humilde y a valorar más lo que tienes". De hecho, afirma que se fue el 14 de enero "pensando en las rebajas, y he vuelto pensando en la suerte que tengo de poder comer caliente, de poder seguir trabajando y ver a mi familia. Ahora aprecias lo más básico, como poder hacer tus necesidades en un váter". Y dice que le ha hecho más fuerte. Allí estuvo unos días atendiendo a los enfermos con diarrea y fiebre alta, "y aquí, con 37,5 de fiebre no hubiese ido a trabajar".

Asegura que cualquier persona puede ayudar en una situación así, aunque no sea sanitario. "Todo el mundo es válido, porque puede hacer de camillero, ayudar a levantar una pierna que hay que curar o cortar, trasladar medicinas..., cualquier cosa".

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