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Historia

El estrecho cerco al francés en el Cádiz de 1808

  • El Archivo Histórico Provincial dedica su documento destacado al juramento de fidelidad que todos los franceses estaban obligados a hacer para evitar el embargo de sus bienes

  • Anteriores documentos destacados del Archivo

Una recreación histórica del ataque francés realizada en 2012, año del Bicentenario.

Una recreación histórica del ataque francés realizada en 2012, año del Bicentenario. / Julio González

Fue el 7 de junio de 1808 cuando la Junta Suprema del Gobierno de Reino, entonces ubicada en los Reales Alcázares de Sevilla, lanzó un edicto en nombre del rey Fernando VII, secuestrado en Bayona por los franceses, para “para llevar a todo su efecto la declaración de guerra contra el Emperador Napoleón I”. La Guerra de la Independencia era ya un hecho y entre las medidas adoptadas por ese edicto se encontraba la obligatoriedad de que los franceses que se encontraban en España debían prestar un juramento de fidelidad si querían mantener los privilegios de que gozaban y evitar el embargo de sus bienes. El Archivo Histórico Provincial de Cádiz rescata de sus fondos, como documento destacado, la historia de aquel edicto y, sobre todo, su estricta aplicación en Cádiz, la ciudad que unos años más tarde sufrirá el asedio del poderoso ejército de Napoleón.

Con la firma del propio director del Archivo, Santiago Saborido, el documento lleva por título ‘Investigación y vigilancia de los súbditos franceses en Cádiz. Juramentos de Fidelidad a la Corona en la Guerra de Independencia”. La obligación de este juramento de fidelidad produjo una documentación que llegó al Archivo a través de los expedientes gubernativos del jefe político de la provincia, y que después de más de 200 años se están catalogando para que puedan ser consultados por los investigadores.

Aquel edicto firmado en Sevilla por orden del rey establecía que en los cuatro días siguientes, hasta el 11 de junio, “todo francés o bajo la bandera francesa (Portugal, Alemania, Génova, Toscana, Saboya, Piamonte, Italia en general…) que quiera gozar de los privilegios de la bandera española, tendrá que presentarse a la Junta de Hacienda realizando un juramento de fidelidad, y así quedarán exentos de todo embargo. Así todo francés o agregado que no se haya presentado en esos cuatro días se entenderá que queda nacional francés, y sin más dilación se secuestrarán todos sus bienes de cualquier clase”.

“Este edicto –continúa el documento firmado por Saborido– va a producir una documentación muy destacada que en nuestro Archivo se va a reflejar en listados por barrios de la ciudad de individuos franceses y de otras nacionalidades que no han comparecido al juramento de fidelidad. De esta manera, informan los comisarios de los barrios gaditanos de San Lorenzo, de la Cuna, de Nuestra Señora Del Pilar, de Capuchinos, de la Viña, de San Felipe Neri, de la Cruz de la Verdad, del Ave María, de Nuestra Señora Del Rosario, de Santa María y la Merced, de San Roque y El Boquete, de Puntales, de Mundo Nuevo, de Santiago, del barrio nuevo de Santa Cruz, de San Antonio y Bendición de Dios, de Nuestra de las Angustias y San Carlos y, por último, de Nuestra de la Candelaria”.

En los informes de estos comisarios de barrio, según se cuenta en el documento del Archivo, se detallan el nombre de la calle y el número de la casa, los nombres y apellidos de cada individuo, la nacionalidad a la que pertenecen y la profesión que tiene cada uno de ellos, así como la situación jurídica después de un análisis de cada uno -si han prestado juramento, si habían fallecido, si se había mudado a otro barrio, si habían servido a la Corona española y todo un amplio repertorio de respuestas dadas a los comisarios de barrios. En un oficio final, como conclusión, se indica que son “al menos 725 franceses y extranjeros afines a ese pabellón los que no llegan a presentarse al juramento de fidelidad, aunque intuyen que puede ser por haber salido de la ciudad, haber fallecido o no tener otros más datos sobre estas personas”.

El Archivo también conserva la documentación donde se investiga de manera individual la conducta y los antecedentes de los súbditos franceses, lo que va a provocar “encarcelamientos masivos por ese motivo a estos gaditanos de origen francés y de países de su influencia”. En estos documentos se refleja, además, de una manera detallada el historial personal, militar o comercial de cada persona: “Tenemos identificado al menos 92 expedientes individuales, aunque estamos seguro que van a seguir apareciendo muchos más, tal como vayamos concluyendo la catalogación de estos documentos que faltan por tratar”, explica en su trabajo Santiago Saborido.

Muchos de estos franceses fueron encarcelados en el castillo de Santa Catalina y no fueron liberados hasta semanas después, cuando se pudo investigar su pasado y su fidelidad a la Corona española: “Son documentos muy clarificadores, pues se detalla cual ha sido toda la trayectoria de cada extranjero en su paso por la ciudad; es decir, a qué se dedica, dónde vive, quién lo avala, si ha servido o no en el ejército español, qué tipo de comercio y qué productos vende”, entre otras curiosidades.

“Así, nos encontramos con comerciantes franceses con fábricas de telas pintadas, presbíteros que educan a hijos de franceses en Cádiz, peluqueros con tienda abierta, antiguos soldados de regimientos españoles, soldados en los batallones de voluntarios distinguidos de Cádiz, empleados de la aduana de la ciudad o un esclavo de un francés que luego fue vendido a un oficial español, y por tanto se le considera español como su amo. Muchos de estos extranjeros argumentan que no pueden acudir a prestar juramento o que se le autorice a salir de la prisión del castillo de Santa Catalina, al estar enfermos”, señala el documento. O el testimonio de Juan Daurel, que argumenta estar enfermo de “sangre de espaldas y almorranas envejecidas”.

Los extranjeros con cartas de naturaleza española fueron liberados y los demás fueron objetos de represalias y encarcelamientos, aunque se considerasen ellos mismos como españoles. Y concluye Santiago Saborido que aquellos que no habían optado en los años anteriores por la naturalización española optaron “mayoritariamente” por prestar juramento al rey Fernando VII, tal como mandaba la Junta Suprema de Sevilla.

Además, desde el Archivo Provincial se señala que en el Archivo Municipal de Cádiz existe documentación relacionada con este asunto, series documentales “de necesaria consulta” para completar esta historia. Por tanto, en ese Archivo se pueden consultar expedientes y padrones de extranjeros franceses y de otras naciones bajo dominio francés del año de 1808 y sus juramentos de fidelidad de los nacionales franceses y sus vasallos.

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