Historias de Cádiz

El día que llegó el agua a Cádiz

  • En julio de 1874 llegaron a nuestra ciudad las aguas procedentes del Valle de Sidueña, en El Puerto de Santa María  l Ocho grifos abiertos en el cañón de la Puerta del Mar

Ocho grifos fueron instalados en la Puerta del Mar

Ocho grifos fueron instalados en la Puerta del Mar / Archivo

La práctica totalidad de los domicilios de Cádiz cuentan hoy con agua corriente.  Simplemente con accionar un grifo los gaditanos podemos disfrutar de agua abundante y en perfectas condiciones sanitarias. Pero no fue hasta el 10 de julio de 1874, apenas hace ciento cincuenta  años, cuando el agua procedente del Valle de Sidueña, en El Puerto de Santa María, pudo llegar a través de tuberías hasta las fuentes de nuestra ciudad. Todavía faltarían muchos años para que ese agua pudiera llegar a los domicilios. 

La traída de las aguas a Cádiz tuvo una larga historia desde  que el Ayuntamiento encargara en 1862 al ingeniero de Minas Luis de la  Escosura la realización del proyecto. Diez años más tarde y tras multitud de vicisitudes e incidentes, el 4 de marzo de 1872 comenzaron las obras a cargo de la sociedad The Cádiz Water Wokrs Company Limited. 

En julio de 1874, dos años más tarde, los trabajos  llegaron a su fin. Las autoridades no quisieron dar solemnidad al acontecimiento de la llegada del agua, ya que las tuberías sufrían continuas roturas y no querían que la fecha se convirtiera en un estrepitoso fracaso. Por fin, el 9 de julio de 1874 fueron avisados los directores de los periódicos existentes en nuestra ciudad para presenciar la llegada del agua. A las doce y media de la noche el gobernador civil Somoza, el alcalde accidental Palacio y varios concejales salieron del Ayuntamiento hacia la estación de ferrocarril para presenciar la apertura de las válvulas allí colocadas. Junto a la prensa, y a pesar de la hora, fueron muchos los vecinos que se sumaron a a la comitiva.

Detrás de la estación de ferrocarril y a la una menos cuarto de la mañana del 10 de julio el ingeniero de la empresa Mr. Wrigth abrió la correspondiente llave y las aguas comenzaron a correr. El gobernador civil se vio obligado a dirigir unas palabras a los presentes comunicando que  durante dos días  las aguas circularían para limpiar las tuberías y que el día 11 llegarían por fin a las fuentes instaladas en la Puerta del Mar y en la plaza de la Merced. Hubo aplausos y un grito lanzado por un vecino y recogido en la prensa: 

-“Viva la madre que te parió”.

El Ayuntamiento, para festejar el acontecimiento, acordó dar el nombre de  una plaza a Diego Fernando Montañés, recientemente fallecido y que había legado a la ciudad una importantísima fortuna para, entre otras cosas, favorecer la traída de las aguas. Dicha plaza, según aprobó el Ayuntamiento,  sería la del derribo de los  Descalzos, donde se instalaría una fuente con el busto de Montañés y un jardín con naranjos. También aprobó el municipio dar tres días de fiesta para celebrar la llegada del agua.

Pero las celebraciones especiales tuvieron que ser suspendidas, ya que el tuberías presentaban multitud de defectos y las aguas seguían sin llegar a las fuentes que se habían preparado al efecto. Cada día cientos de vecinos rodeaban las fuentes públicas a la espera del agua, quedando decepcionados bien por que no salía una gota, bien por que lo hacía en cantidad ridícula.

Por fin el 25 de julio las aguas llegaron en abundancia suficiente para que los vecinos pudieran llenar sus cántaros de manera totalmente gratuita por disposición del Ayuntamiento. Al día siguiente y durante todo el día también fue posible que lo vecinos  tomaran agua gratis de los ocho grifos instalados en el cañón de la Puerta del Mar. Ambos día hubo colas larguísimas en un ambiente de jolgorio y alegría por el avance experimentado por la ciudad y sus vecinos.

La inauguración oficial de la traída de aguas se llevó a cabo en la Velada de los Ángeles donde se colocaron dos fuentes dotadas de iluminación. El mayordomo del Ayuntamiento, Garratón, y su equipo, fueron los encargados de los adornos. El 2 de agosto cientos de asistentes a la Velada vieron funcionar estas fuentes que causaban admiración por su enorme caudal. El Ayuntamiento decidió abrir al mismo tiempo las fuentes de San Juan de Dios para que los vecinos pudieran tomar agua gratis. Según el cronista de este Diario, indudablemente influenciado por la alegría del momento, las aguas salían con tanta fuerza “que alcanzaban la altura de los terceros pisos”.

 Según la Guía Rosetty, las fuentes públicas instaladas por la empresa ese mismo año estaban situadas en las plazas de la Catedral, Cuatro Torres, Mentidero, Merced y San Francisco. También se prepararon surtidores en las calles de Plocia, Porlier, Puerto Chico, San Bernardo y Corralón de los Carros. En los extramuros, junto a San José, también se colocaron fuentes y surtidores. En el cañón de la Puerta del Mar fueron colocados ocho enormes grifos.

Los aguadores de Cádiz vieron multiplicar su número con la llegada del agua, ya que muchos vecinos querían  tenerla en sus domicilios. El Ayuntamiento tuvo que publicar varios edictos fijando el precio máximo por el transporte de agua.

Tanto entusiasmo provocó la traída del agua que el Ayuntamiento organizó un espectáculo de riego y ejercicios de bomberos en la plaza de la Catedral. En presencia de  cientos de curiosos, el operario conectó la manguera a la fuente y procedió a regar la plaza por completo entre ovaciones y vítores. Posteriormente un equipo de bomberos procedió a sacar agua de la fuente y apagar un fuego provocado en un bidón  con unas maderas.

Pero el mayor entusiasta fue el propietario de la tienda de vinos ‘La Plata’. En el centro del establecimiento colocó una fuente con dos canillas de plata. Una para el agua y otra para manzanilla fresca. El cronista de Diario de Cádiz relatabaque “seguramente no faltarán voluntarios para tirarse al pilón”.

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